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“Necropropaganda”: Rusia responde a acusaciones europeas sobre envenenamiento de Navalni
Rusia rechazó las acusaciones de Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia y Países Bajos sobre el supuesto envenenamiento de Alexéi Navalni con epibatidina y las calificó de “necropropaganda”. Moscú negó responsabilidad y acusó a Occidente de montar una campaña política antirrusa.
La diplomacia rusa rechazó con dureza este sábado las acusaciones formuladas por cinco países europeos —Reino Unido, Alemania, Francia, Suecia y Países Bajos— que tras una investigación aseguraron que el opositor Alexéi Navalni fue asesinado en prisión mediante el uso de una toxina letal extraída de ranas dardo sudamericanas, conocida como epibatidina.
En un comunicado emitido por la Embajada de Rusia en Londres y difundido por la agencia TASS, Moscú describió las declaraciones occidentales como “necropropaganda” y un “ultraje a los muertos”. “El método elegido por los políticos de Occidente, la necropropaganda, despierta verdadero estupor”, señaló la legación diplomática, agregando que estas acusaciones “no son una búsqueda de justicia sino un ultraje a muertos”.
La representación rusa fue más allá al afirmar que “incluso tras la muerte de un ciudadano ruso, Londres y las capitales europeas no pueden dejarle descansar en paz”, lo que —según el texto— revela “la calaña de los promotores de esta campaña”.
La embajada también criticó a los medios de comunicación occidentales por afiliarse “servilmente a estructuras políticas y servicios de inteligencia de occidente”, y calificó el episodio como un “irrisorio espectáculo circense” cuyo único objetivo sería “prender en la sociedad occidental la agonizante llamita antirrusa”.
Por su parte, la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores ruso, María Zajárova, vinculó las acusaciones a una maniobra de distracción. “En el momento en que habría que presentar los resultados de las investigaciones sobre los gasoductos Nord Stream 1 y 2, ellos se acuerdan de Navalni”, declaró.
Zajárova recordó que Rusia solicitó en su momento —sin éxito— los resultados de los análisis toxicológicos relacionados con los supuestos envenenamientos de Navalni en 2020 y del exespía Serguéi Skripal, y acusó a Occidente de lanzar una “campaña informativa” para desviar la atención de sus propios problemas.
Las declaraciones rusas responden directamente al comunicado conjunto difundido el sábado por los cinco países europeos, que —con motivo del segundo aniversario de la muerte de Navalni el 16 de febrero de 2024— afirmaron haber confirmado “de forma concluyente” la presencia de epibatidina en muestras biológicas del opositor.
Según los gobiernos firmantes, la toxicidad de esta sustancia —200 veces más potente que la morfina y capaz de causar parálisis respiratoria y paro cardíaco— hace “altamente probable” que el envenenamiento fuera la causa de su fallecimiento en una prisión ártica de Siberia.
Los países europeos subrayaron que solo el Estado ruso contaba con “los medios, el motivo y la oportunidad” para administrar el veneno a Navalni, de 47 años, mientras cumplía una condena de 19 años por cargos considerados políticamente motivados. Además, anunciaron que denunciarán formalmente a Rusia ante la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) por el uso de esta toxina y por no haber destruido todas sus reservas de armas químicas, en violación de la Convención correspondiente.
Navalni, principal crítico del presidente Vladimir Putin y figura emblemática de la oposición rusa, ya había sobrevivido a un intento de envenenamiento con Novichok en 2020. Las autoridades rusas siempre han sostenido que su muerte se debió a “causas naturales”. El intercambio de acusaciones reaviva la tensión diplomática entre Moscú y Occidente en un contexto ya marcado por la guerra en Ucrania y el aislamiento internacional de Rusia.