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Grau: “Un proyecto progresista tiene un deber mucho más alto de preparación de equipos y programas”

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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Es la autocrítica de Nicolás Grau en su última entrevista como ministro de Hacienda. Defendió el cierre fiscal, puso un marco incómodo al debate (“no hay Estado de bienestar con 21,5% del PIB de recaudación”) y apuntó al royalty, acuerdo con SQM (Julio Ponce) y pensiones como grandes logros.


Nicolás Grau llegó a La Mesa de El Mostrador para su despedida final con micrófono abierto. Y lo hizo con una mezcla que no es fácil de conseguir en un ministro saliente: defensa cerrada de su gestión, tesis política de mediano plazo y una autocrítica que no suena a libreto.

La frase que queda para enmarcar la conversación es la que también funciona como título: “Un proyecto progresista tiene un deber mucho más alto de preparación de equipos y programas: esa es mi autocrítica”.

Primero, la coyuntura fiscal. Grau intenta ordenar el ruido sobre “la herencia” con una idea simple: “El mejor resumen de la palabra ‘herencia’ es la deuda”, porque “resume cómo todas las decisiones pasadas determinan la política en el presente”.

En su balance, el dato que usa como ancla es el contraste contrafactual: si se hubiese mantenido la trayectoria previa, dice, la deuda habría terminado en 45-46% del PIB, lo que implicaría US$ 1.000 millones extras en intereses. Su remate es político: “La deuda iba derecho al 45-46% y termina en 41,7%”.

Luego viene el capítulo estructural: el Estado de bienestar “a la chilena” y el problema de financiamiento. Grau se alinea con una premisa incómoda para el debate local: si la sociedad quiere expandir derechos, tiene que asumir el costo.

“Si queremos financiar derechos sociales de manera sostenible, necesitamos ingresos sostenibles”, dice. Y lo lleva al hueso: “La respuesta empírica es que no: no hay países con Estado de bienestar con 21,5% del PIB de recaudación”.

El ministro apunta a la Estrategia Nacional del Litio como un caso de articulación público-privada que terminó siendo mejor que el diseño original.

Lo llama derechamente “un mejor negocio para el país” y subraya el giro estratégico: “Este camino nos iba a permitir hoy… que Codelco se transformara en líder mundial en producción de litio” y “que el Estado entrara a un sector productivo después de más de 50 años”. Todo con una línea roja que repite como mantra: “Se van a respetar los contratos”. Y su frase más potente –por simbólica– es casi un eslogan de soberanía económica: “La mitad de esto ahora es de todo Chile”.

El cierre es donde la entrevista se pone más política (y más humana). Grau enmarca el litio como una apuesta de poder a futuro: “Cuántos cambios puedo hacer ahora y cuántos habilitó a futuro”; y remata con una frase que explica su obsesión por capacidades estatales: “El conocimiento es poder”.

Si quieres entender cómo se está rearmando el relato del oficialismo al salir del Gobierno –y qué tesis deja instalada para la discusión del próximo–, vale la pena ver la entrevista completa: es una despedida con números, pero también con ideas, cicatrices y una autocrítica que no es menor. La Mesa de El Mostrador la tiene completa.

 


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