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Trump cancela segunda ola de ataques a Venezuela y enfrenta reprimenda del Congreso
Trump canceló la segunda ola de ataques contra Venezuela alegando cooperación y liberación de presos, pero la decisión también ocurre tras una reprimenda del Senado, que aprobó una resolución para frenar nuevas incursiones militares del gobierno estadounidense.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que decidió cancelar la segunda ola de ataques militares planeados contra Venezuela, decisión que atribuyó a la cooperación que estaría recibiendo de las autoridades del país sudamericano. El mandatario republicano difundió su mensaje en su red social Truth Social y a través de la cuenta oficial del Departamento de Estado en X, donde destacó que la medida, “prevista inicialmente”, “parece innecesaria” tras la colaboración venezolana.
Trump resaltó que el gobierno de Venezuela ha liberado a un gran número de presos políticos como muestra de su “búsqueda de la paz”, calificándolo como “un gesto muy importante e inteligente”. También señaló que Estados Unidos y Venezuela están trabajando conjuntamente en la reconstrucción de la infraestructura de petróleo y gas, describiendo esta cooperación como “mayor, mejor y más moderna”.
A pesar de la cancelación, el presidente aclaró que “todos los barcos permanecerán en su lugar por motivos de seguridad”, manteniendo la presencia militar en la región como medida de precaución. Trump también reiteró que las grandes petroleras invertirán al menos 100.000 millones de dólares y que se reuniría este viernes en la Casa Blanca con ejecutivos de empresas energéticas para planificar la extracción de crudo venezolano.
Una cancelación con contexto político interno
Sin embargo, esta no sería la única razón detrás de la cancelación. El jueves, el Senado de Estados Unidos aprobó una resolución conjunta que busca bloquear nuevas e hipotéticas incursiones militares del gobierno de Trump en Venezuela. La medida contó con el apoyo de cinco senadores republicanos y fue aprobada con 52 votos a favor y 47 en contra, evidenciando fisuras dentro del propio partido del presidente.
Presentada por los demócratas y copatrocinada por el senador republicano Rand Paul, la resolución es de carácter simbólico pero representa una clara reprimenda del Legislativo hacia la Casa Blanca tras la reciente operación que resultó en la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, sobre la que el Congreso no fue informado previamente.
La medida, que busca limitar la facultad del Ejecutivo de emprender acciones militares sin autorización del Legislativo, deberá ser aprobada también por la Cámara de Representantes y posteriormente firmada por Trump para tener fuerza vinculante. Aun así, se espera que el presidente la veto, lo que obligaría a ambas cámaras a reaprobarla con una mayoría de dos tercios para anular el rechazo.
Debate legislativo y cuestionamientos
La aprobación en el Senado fue celebrada por varios congresistas demócratas, como Jim McGovern (Massachusetts), quien instó al líder de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, a someter la resolución a votación en esa instancia. Ante el escepticismo de que eso ocurra, McGovern y un grupo de legisladores presentaron una nueva resolución conjunta similar, que prevén votar en la Cámara Baja el próximo 22 de enero.
McGovern y otros críticos han sostenido que la operación en Venezuela no responde a motivos de democracia o derechos humanos, sino a intereses vinculados al petróleo, señalando que la acción busca enriquecer a los directivos de las grandes compañías petroleras “a expensas del pueblo de Venezuela”. El congresista Joaquín Castro, miembro del Comité de Asuntos Exteriores, subrayó la importancia de que el Congreso tenga voz y autoridad en decisiones de guerra, y criticó el uso de fondos militares en medio de necesidades internas como la falta de financiamiento para seguros de salud en Estados Unidos.
Tensiones y futuro incierto
El conjunto de estos factores —la liberación de presos políticos, el giro hacia una cooperación energética y la presión del Congreso— ha creado un contexto complejo que llevó a Trump a revisar sus planes de acción en Venezuela. Analistas coinciden en que, aunque la cancelación de la segunda ola de ataques refleja un cambio en la política de Washington, la disputa entre el Ejecutivo y el Legislativo podría continuar definiendo el rumbo de la relación bilateral en las próximas semanas.