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Los flancos que tendrá el gabinete de Kast Opinión Agencia Uno

Los flancos que tendrá el gabinete de Kast

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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Más allá de las señales positivas del nuevo gabinete, los flancos que dejó al anuncio del 20 de enero fueron quedando en evidencia a medida que pasaban las horas. En primer lugar, José Antonio Kast nominó a cuatro ministros que integran partidos en fase de disolución.


El gabinete que asumirá el 11 de marzo me sorprendió. Mucho más transversal y heterogéneo de lo que nadie hubiera imaginado durante la campaña del republicano, con un número mayoritario de independientes, un porcentaje significativo de mujeres y la exclusión de la derecha más dura.

Sin duda, el giro de José Antonio Kast en este mes y medio de transición ha sido significativo. Cambio en el tono y lenguaje, con apertura hacia el centro y toma de distancia de Johannes Kaiser, sumando los gestos a Michelle Bachelet, demuestran que el Presidente electo entendió que habitar el cargo es muy distinto al rol opositor y en campaña permanente que tuvo por años llegó a calificar al Gobierno de Sebastián Piñera como “el peor de todos”.

Y aunque mostró pragmatismo y autonomía de los partidos a la hora de hacer las nominaciones, no pudo eliminar ministerios como había prometido, debido a que las colectividades que lo apoyaron en segunda vuelta exigieron mantenerlos para así tener más cupos que repartir. Si no hubiera sido por el bochornoso episodio del escogido en Minería, ni siquiera habría existido un biministro.

Pero más allá de las señales positivas del nuevo gabinete, los flancos que dejó al anuncio del 20 de enero fueron quedando en evidencia a medida que pasaban las horas. En primer lugar, José Antonio Kast nominó a cuatro ministros que integran partidos en fase de disolución Radical, Evópoli, PSC y Demócratas, los que, en la práctica, tienen una representación ínfima en la ciudadanía, en desmedro de las colectividades más grandes. En otras palabras, estos serán fusibles de corta duración.

Si a esto sumamos la exclusión del PNL en el Ejecutivo y el liderazgo que puede asumir Kaiser, el futuro Gobierno tendrá un flanco muy desprotegido por su costado derecho, al igual que lo que el propio Kast le hizo a Piñera.

Y donde al Mandatario electo le falló el pragmatismo fue en la nominación de Fernando Barros y Fernando Rabat, abogados vinculados a la defensa de Augusto Pinochet. Si Kast quiso dar una señal al pinochetismo, la verdad es que fue una apuesta arriesgada. Traer de regreso la imagen del dictador es no entender que su voto duro solo alcanzó al 24%, el de la primera vuelta, y que el resto son votos prestados, de gente con altas expectativas de soluciones inmediatas y de un voto “anti-Jara”. Este puede ser el preámbulo de un autogol político.

Pero lo que resulta incompresible es la llegada de Natalia Duco al Ministerio del Deporte. La mancha del grave dopaje de la deportista la descalificaba totalmente para este cargo. Recordemos que en el mundo deportivo estos casos son dura y moralmente sancionados. De hecho, varias figuras nacionales expresaron de inmediato sus reparos a esta nominación. Por cierto, cada vez que exista una situación similar en cualquier disciplina, la ministra deberá abstenerse de opinar. Mala jugada.

Y si alguien pensó que fichar a Jaime Campos sería un “golpe a la cátedra” por su militancia radical y su cercanía con la ex Concertación, la verdad es que esa misma noche trajo la polémica a la OPE, partiendo por el anuncio de expulsión del PR. Campos es un polemista y no acepta instrucciones, como quedó demostrado por el bochornoso episodio de Punta Peuco en las postrimerías del Gobierno de Bachelet.

En el caso del ministro de Hacienda, no cabe duda de que Jorge Quiroz ha despertado mucha adhesión por parte del empresariado. La promesa de un Imacec de 2 dígitos, de rebajar los impuestos de corporativos a 23% y la eliminación de permisos para acelerar proyectos de inversión, han sido anuncios muy bien recibidos por diversos sectores. Sin embargo, en el Gobierno deben estar cruzando los dedos para que no aparezca ninguna nueva colusión, porque en ese caso, la prensa, el mundo político y las RRSS traerán de vuelta los juicios en que el abogado defendió a las empresas coludidas.

Pero quizás el flanco más riesgoso para Kast estará en el ámbito valórico, tema que el Presidente electo excluyó totalmente en la campaña por no formar parte del “Gobierno de emergencia”, y que en 2021 tuvo un rol protagónico.

El cardenal y arzobispo de Santiago, Fernando Chomali, salió con dureza a defender a Judith Marín la futura ministra de la Mujer de José Antonio Kast de las críticas recibidas por sus declaraciones previas, incluyendo cuando afirmó que el ministerio que dirigirá debía eliminarse. Marín, quien no resultó electa diputada solo obtuvo el 2.7% de los votos, podría ser considerada como una política confesional o una activista religiosa.

Opositora acérrima del aborto en cualquier forma y a la homosexualidad, llegó incluso a liderar una apelación al CNTV para que este organismo obligara a los canales a exhibir un video de terapias de reconversión para homosexuales. Bueno, Marín apenas tiene 30 años y puede que el cargo la haga entender que los ministros en Chile deben separar sus creencias religiosas de su labor cotidiana.

Chomali tiene todo el derecho a decir que “cancelar a una persona por la fe que profesa es inaceptable”. Sin embargo, es importante recordar que las críticas han sido hacia sus opiniones en el ámbito político y no a sus convicciones como evangélica. Por cierto, ¿se imaginan si se hubiera nombrado un ministro que profesara la fe musulmana? De seguro habría saltado la clase política completa, partiendo por la Iglesia católica.

Además, el episodio develó lo complejo que será para al cardenal entregar opiniones públicas, sin que se asocien al hecho de que su hermana integrará el gabinete de Kast.

Sin haber asumido, Judith Marín ya se está convirtiendo en un dolor de cabeza para el futuro Gobierno. A las críticas de la centroizquierda, se sumó el impasse entre el PSC con Evópoli, a propósito de declaraciones de Hernán Larraín. Los social cristianos emplazaron al partido de centroderecha a definirse sobre si estarán en el Gobierno o en la oposición. Por último, la primera encuesta que salió a las 48 horas de la presentación del gabinete indicó que el 51% de las personas rechaza la designación. Mala partida, ¿no?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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