El orden internacional como estado de naturaleza
Señor Director:
Más allá de la valoración que cada cual tenga del régimen de Nicolás Maduro, la reciente intervención de Estados Unidos en Venezuela revela un problema más profundo y estructural del orden internacional contemporáneo.
Las relaciones internacionales se asemejan, en muchos aspectos, al estado de naturaleza descrito por Hobbes: ahí donde no existe un soberano común ni un poder capaz de hacer cumplir el derecho de manera simétrica, son las grandes potencias las que se imponen, en última instancia, por la fuerza. El Derecho Internacional, lejos de superar esta condición, la administra y consolida.
En este contexto, como sugiere Giorgio Agamben, la excepción tiende a convertirse en la norma: las potencias deciden cuándo el derecho rige y cuándo se suspende, sin necesidad de declararlo explícitamente. La intervención, la captura y la violación de la soberanía no aparecen entonces como anomalías, sino como prácticas normalizadas cuando intereses económicos y geopolíticos así lo requieren.
No es necesario estar a favor del régimen de Nicolás Maduro para advertir que este tipo de intervenciones sienta un precedente peligroso desde una perspectiva geopolítica. Cuando las potencias se arrogan la potestad de violar la soberanía de otros países, el problema deja de ser un gobierno en particular y se convierte en la erosión del ya frágil orden internacional. La historia reciente muestra, además, que estas acciones rara vez producen estabilidad: en realidad, suelen profundizar los conflictos, radicalizar posiciones y generar consecuencias nocivas que se extienden mucho más allá del objetivo inmediato que dicen perseguir.
Álvaro Muñoz Ferrer
Doctor en Filosofía