Hablar de desarrollo en Chile
Señor Director:
En los últimos años, la conversación sobre el desarrollo en Chile ha tendido a concentrarse en cifras, inversiones y crecimiento. Sin embargo, en los territorios -y particularmente en regiones como Antofagasta- surgen preguntas más profundas, que tienen que ver con la forma en que entendemos la solidaridad entre comunidades y el sentido humano del progreso.
En el reciente Encuentro Nacional de Vinculación Social, una de las preguntas que surgió fue sobre el destino de los recursos que se generan en un territorio. ¿Deben quedar exclusivamente en ese territorio, o somos capaces de pensar un desarrollo que se sostenga en una solidaridad entre regiones, comunas y pueblos? Chile se ha construido como una larga línea de geografías distintas, pero también como un proyecto común. La pregunta de fondo es si somos capaces de reconocernos como parte de una misma comunidad nacional, donde lo que se produce en un lugar puede y debe contribuir al bienestar de todos, sin que eso signifique invisibilizar las legítimas demandas locales.
Por otro lado, surgió la perspectiva del desarrollo de las familias. Muchas generaciones crecieron con la convicción de que el sacrificio personal y familiar era el precio inevitable para “darles algo mejor a los hijos”. Hoy, en cambio, surgen voces que se preguntan si el desarrollo puede seguir descansando sobre la renuncia al tiempo, al cuidado y al bienestar familiar. Aparece así el dilema sobre cómo equilibramos el trabajo y el esfuerzo con los espacios de goce, de unidad familiar y de vida en común, entendiendo que también son parte esencial del progreso de una sociedad.
Estas preguntas no se resuelven con consignas ni con soluciones rápidas. Requieren conversación, escucha y la disposición a encontrarnos con quienes piensan distinto. Espacios como el Encuentro Nacional de Vinculación Social (ENVIS), permiten precisamente abrir ese diálogo honesto entre personas de distintos mundos y territorios, para poner en común una visión de futuro que integre desarrollo económico, cohesión social y humanidad compartida.
Tal vez el mayor desafío de nuestro tiempo no sea solo crecer más, sino crecer juntos.
Hans Rosenkranz
Director Ejecutivo, Comunidad de Organizaciones Solidarias