Opinión
No descartemos las relaciones económicas internacionales, candidato/a
Creo que debemos tener presente, que somos una economía y país pequeño, con recursos naturales limitados, que ya explotamos al límite. No olvidemos que la nuestra es una “economía de nichos”.
Quiero suponer que los candidatos ganadores de esta primera vuelta de elecciones presidenciales y sus comandos, están conscientes de la importancia que tiene el comercio, en especial las exportaciones, en el crecimiento económico. Después de todo, los comandos incluyen economistas de vasta experiencia. Hace ya más de dos décadas que el reconocido economista Ricardo Ffrench-Davis –en un interesante artículo- nos adelantaba que en Chile “… las exportaciones de bienes y servicios han liderado el crecimiento económico, mostrando una tendencia ascendente como proporción del PIB y elevándose desde 15% en los setenta a cerca de 30% a principios del actual decenio” (Revista de la CEPAL, #76; abril de 2002, pág. 44; “El impacto de las exportaciones sobre el crecimiento en Chile”; mi énfasis).
Esta cifra se eleva a 33.7%, en la actualidad, por encima de valores promedio que muestran los países de la OCDE (28.2%) y América Latina y el Caribe (25.8%) (Banco Mundial). No debiera sorprender que continúe creciendo –aun cuando a una velocidad menor- ya que, después de todo, hace décadas que nos abrimos al mundo y las últimas Administraciones no han hecho sino profundizar esta apertura. Por ello, sí nos sorprende que los temas de relaciones económicas internacionales y comercio, casi no hayan aparecido en esta campaña ¿Estamos tan bien acaso? Y no es solo comercio, pues en un escenario global políticamente tan convulsionado como el de hoy y una “globalización” crecientemente cuestionada, deberíamos tener claridad respecto de los objetivos, prioridades y alianzas internacionales. Ya no basta con decir que nos jugamos por el “multilateralismo” que –claramente- no está funcionando. A su vez, ya hemos visto que la estrategia tampoco “funciona”, en relaciones bilaterales centradas en Asia. Con Asia “abundan” los grandes números, pero esta relación “compulsiva” solo consolida nuestra matriz productiva y nos estanca como país productor y exportador de recursos naturales de muy bajo valor agregado (EL Mostrador, 16 de noviembre). Creo que el / la futuro presidente o presidenta, debería transparentar y aclarar su posición en estas importantes materias.
Tengo que suponer, además, que muchos se preguntarán porqué “el ganso” sigue cateteando con temas de “comercio”, cuando muchos están preocupados de seguridad, de la generación de empleos, de las esperas en la atención de salud, la inmigración ilegal y varias otras urgencias. Son importantes y urgentes de resolver, sin duda. Pero –para ello- necesitamos políticas y propuestas claras y recursos, para estar en condiciones de implementarlas. A mi, por lo menos, me gustaría conocer que piensa y/o que hará el/la próximo/a presidente/a en materias de relaciones económicas internacionales y políticas de comercio. Una parte creciente de nuestro desarrollo futuro dependerá del comercio, y –ello- no sólo en términos de los recursos adicionales que pueda generar, sino que también del carácter y la estabilidad de las relaciones comerciales que se establezca.
Las propuestas del candidato J. A. Kast pueden ser “despachadas” rápidamente pues -en estas materias- son prácticamente inexistentes. El programa y propuestas con las que pasó a la “segunda vuelta” están basados en lo que Kast llama “Las emergencias de Chile” (seguridad, emergencia económica y social) y, a partir de ello, propone un “Gobierno de Emergencia” que implementaría “ejes de trabajo” en cada una de estas prioridades. En el segundo “eje”, destinado a enfrentar las “emergencias económicas”, es donde Kast aborda algunos temas que “rozan” muy tangencialmente lo internacional. Los “ítems” principales abordan, en general, “medidas” dirigidas a crear condiciones que atraigan inversiones y nuevos negocios, y es en la “medida” número 10 (“Promocionaremos la competitividad sectorial”) donde –muy al pasar- se “rozan” algunos temas como impulsar “a Chile como potencia agroalimentaria”; convertir al turismo en “un eje central para el desarrollo del país”; “incorporación de la mayor cantidad posible de hectáreas de riego a la producción nacional” (supongo que para darle algo de credibilidad al ya obsoleto “Chile potencia alimentaria”), y fomentar “la exploración e innovación minera”. Más allá de seguir tratando de “engatusarnos con Chile Potencia Alimentaria”, no hay nada o, para mayor claridad, yo no encontré nada en la propuesta de J.A. Kast, en materia de relaciones económicas internacionales y comercio.
Parece oportuno recordar que Chile no es, ni ha sido una potencia alimentaria. De hecho, dependemos de las importaciones para el consumo de los principales alimentos. Fuimos un buen productor y exportador de frutas, pero el “boom” pasó. Hoy nos compiten desde todos los “ángulos” y hemos ido perdiendo -o dejado de lado- mercados importantes, para ahora abastecer -principalmente- los mercados de Asia. Nulo esfuerzo a favor del sector frutícola que ya explota al máximo nuestros recursos naturales, afectando seriamente la flora y fauna nativa, y los equilibrios naturales de los ecosistemas en las regiones frutícolas de Chile. Supongo que el “potencial” alimentario también es un “gran guiño” a los exportadores de salmones y de truchas, que aportan importantes cifras a las exportaciones y al mercado de trabajo, en regiones en que éste no abunda, pero ¿A qué costo? No conozco este tema en profundidad, pero todos sabemos que nuestras prácticas productivas en el sector, han sido cuestionadas en más de una ocasión. En suma, pareciera que el candidato está pensando solo en más de lo mismo que hemos visto, en las últimas décadas. Pero, además, sin mayor claridad.
Por su parte, J. Jara, en sus “Lineamientos Programáticos – Un Chile que Cumple”, nos indica que su gobierno se sostendrá sobre tres “pilares”: (1) Condiciones para el crecimiento económico justo, inclusivo y sostenible; (2) Entornos seguros y resguardo de la ley; y (3) Construcción de un Estado que garantice condiciones de vida que permitan desarrollarse dignamente. El primero –Bases Económicas- incluye diversas propuestas en materia de relaciones económicas internacionales y de comercio, en su segunda Sección (“Transformación Productiva”), la cuarta (“Exportaciones y Política Comercial”) y la novena sección (“Desarrollo Sostenible”). Bien hasta ahí, y comparto la aproximación general, ya que se establece claras relaciones entre exportaciones y la transformación de la matriz productiva, haciendo referencia a industrias y mercados en los que desarrollamos ventajas para competir internacionalmente, como en el sector forestal, agroindustria, la pesca y acuicultura y turismo, y también, proponiendo oportunidades para las PYMES, todo ello con especial referencia a América del Sur.
Reitero lo dicho anteriormente: comparto la aproximación general a los temas planteados y espero que en el tiempo restante de la campaña haya oportunidad de escuchar en mayor detalle, a la candidata, su comando o asesores. Hay temas que profundizar en relación a propuestas en los sectores forestal, agroindustrial y, de pesca y acuicultura. También, es interesante que se mencione temas referidos a la institucionalidad de estos sectores. No obstante, se hace –creo- muy superficialmente. Los cambios y modificaciones que se requiere son de una profundidad y extensión mucho mayor, en particular, en la dirección y gestión de los temas internacionales en el Ministerio de Agricultura, en lo relativo al comercio, cooperación, Agregadurías Agrícolas, y su coordinación con la SUBREI y PROCHILE, así como el “fortalecimiento” de los temas de agricultura y de alimentos en PROCHILE, y en la SUBREI. Tampoco debemos olvidar ni dejar de lado el Programa de Transforma Alimentos (hoy en CORFO) y, por qué no, un Ministerio de la Agricultura, Pesca y Alimentación.
Estoy consciente de que los temas mencionados arriba -muy posiblemente- no son los que definirán la segunda vuelta. Simplemente, están muy alejados de las “urgencias” y “necesidades” que perciben los electores. No obstante, hoy enfrentamos una crisis de magnitud global en el orden internacional. Las potencias económicas se reacomodan y buscan nuevas alianzas, y nosotros no podemos permanecer estáticos frente a esta crisis y, al mismo tiempo, seguir en una “carrera” desenfrenada en materia comercial. Y, como dice un antiguo refrán, “… ya tenemos más de lo que podemos masticar”. Todos los candidatos han insistido en la necesidad de volver a crecer a tasas más elevadas y bien sabemos que, para una economía pequeña y abierta al mundo, el comercio internacional es crítico. Creo que lo necesitamos. No obstante, no se trata de “cualquier comercio” y con “cualquier mercado” y –por ello- necesitamos objetivos y prioridades claras en materia de relaciones económicas internacionales y comercio. Y, por ahora, no los vemos. Al menos, yo no los veo.
Creo que debemos tener presente, que somos una economía y país pequeño, con recursos naturales limitados, que ya explotamos al límite. No olvidemos que la nuestra es una “economía de nichos”. Pero la falta de una política comercial con objetivos y prioridades claras, y “ajustada a nuestra realidad”, nos mantiene entrampados en “mercados utilitarios”, las materias primas y los recursos naturales de bajo o sin valor agregado. En esta nueva “ronda” de elecciones y de recambio presidencial, tenemos la oportunidad en enmendar rumbo, “seguir al trote” y dando tumbos, o empeorar en el marco del convulsionado y cambiante contexto internacional. Candidato(a), hoy, más que nunca, necesitamos objetivos y prioridades claras. Y, por cierto, mayor coordinación y una mucho mejor “sintonía” con nuestros vecinos en América Latina, aunque “cueste” y no sea fácil.
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