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Casen 2024: Una invitación a superar la mirada pesimista
Sabemos que queda mucho camino por recorrer. La pobreza sigue siendo una realidad que debemos enfrentar con decisión y sin triunfalismos. Pero también es justo reconocer que en estos años le estamos cambiando la vida a las personas y elevando el estándar de desarrollo de nuestra región.
Los resultados de la Encuesta CASEN 2024 nos entregan una noticia que merece ser valorada con responsabilidad, pero también con esperanza: Ñuble dejó de ser la región más pobre de Chile. No es solo una cifra, es una señal de que el camino que hemos recorrido como región va en la dirección correcta.
Cuando Ñuble dio el paso de ser un territorio independiente, muchos se preguntaban si estábamos preparados para asumir ese desafío. Hoy, a siete años de ese hito, los datos confirman que conducir nuestros propios destinos, tomar decisiones con pertinencia local y pensar el desarrollo desde nuestras vocaciones productivas era una necesidad urgente y no un capricho administrativo.
Al momento de iniciar este proceso, nuestra región registraba cerca de un 35% de pobreza por ingresos. Hoy esa cifra se sitúa en 23,9%, lo que representa una disminución de más de 12 puntos porcentuales. Sin desconocer que aún enfrentamos desafíos, este avance nos muestra que Ñuble ha comenzado a revertir una realidad histórica de rezago.
Este logro no pertenece a una sola institución ni a una autoridad. Es el resultado de un esfuerzo mancomunado entre el Estado, los municipios, el mundo privado, las organizaciones sociales y por, sobre todo, de las ñublensinas y ñublensinos que confiaron en que tener una mejor región sí era posible. Es un reconocimiento al trabajo colectivo y una invitación a mirar el futuro con optimismo.
Pero si para algunos esta cifra es insuficiente, la misma encuesta muestra que Ñuble se ubica bajo el promedio nacional en pobreza multidimensional. Esto refleja avances concretos en áreas fundamentales para la calidad de vida: más y mejor empleo, atracción de inversiones, apoyo al emprendimiento, fortalecimiento de la salud pública, el histórico acceso a la vivienda, la disminución del ausentismo escolar y un decidido impulso al desarrollo.
Los resultados no son casuales. Son consecuencia de políticas públicas diseñadas desde el territorio y con una mirada integral que apuesta por una mejor región para vivir. Ser independientes nos ha permitido priorizar, asignar recursos con sentido local y construir un proyecto común que pone al bienestar de las personas en el centro.
Sabemos que queda mucho camino por recorrer. La pobreza sigue siendo una realidad que debemos enfrentar con decisión y sin triunfalismos. Pero también es justo reconocer que en estos años le estamos cambiando la vida a las personas y elevando el estándar de desarrollo de nuestra región.
El llamado es a no bajar los brazos y a que todos los actores de Ñuble miren el futuro con optimismo, dejando atrás percepciones y relatos que, por años, instalaron el pesimismo asociado a una historia marcada por la postergación. Hoy corresponde superar esas miradas y tomar los desafíos con responsabilidad y con la convicción de que cuando un territorio se gobierna desde su propia identidad, los cambios reales sí son posibles ¿Si ya pudimos avanzar, porque no podemos seguir haciéndolo?
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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