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La prevención de incendios forestales en Chile: una deuda legislativa urgente Opinión

La prevención de incendios forestales en Chile: una deuda legislativa urgente

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Rodrigo Illesca Rojas
Por : Rodrigo Illesca Rojas director ejecutivo CONAF
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Hoy Chile cuenta con más recursos, mejor coordinación e inteligencia tecnológica aplicada al manejo del fuego.


Chile enfrenta hoy nuevos y complejos desafíos en el combate de los incendios forestales. El escenario se ha vuelto crecientemente adverso: el cambio climático ha generado condiciones más extremas, con temperaturas elevadas, vientos más intensos y una persistente escasez de humedad. Estos factores, sumados a la acumulación de material combustible y al crecimiento —en muchos casos no planificado— de la interfaz urbano-rural, incrementan de manera significativa el riesgo para la ciudadanía y para el sector silvoagropecuario.

Como Estado, hemos respondido con decisión y responsabilidad. El Plan de Acción 2025–2026, impulsado por el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, representa el mayor esfuerzo histórico del país en materia de prevención y combate de incendios forestales. Este plan considera más del doble de recursos que hace cuatro años, una fuerte incorporación de tecnología y una red de coordinación nacional que articula a instituciones públicas, municipalidades, empresas forestales, Bomberos y organismos científicos.

Sin embargo, estos avances aún no son suficientes. La tramitación de la nueva Ley de Incendios Forestales y Rurales —actualmente en segundo trámite constitucional en el Senado— es clave para dotar al país de un marco legal moderno y eficaz. Esta ley busca fortalecer la prevención, regular el manejo del territorio y establecer responsabilidades compartidas entre el Estado, las municipalidades, las empresas y la ciudadanía. Asimismo, propone la creación de zonas de interfaz y de amortiguación, donde se concentra la mayoría de los siniestros, incorporando criterios técnicos de planificación territorial y uso de suelo orientados a reducir el riesgo.

La aprobación de esta ley significará un avance sustantivo en la protección de nuestro patrimonio natural, en la seguridad de las comunidades y en la adaptación del país a los efectos del cambio climático. Se trata de una normativa que, además de fortalecer las capacidades operativas de CONAF y del futuro Servicio Nacional Forestal, promueve una nueva cultura de prevención basada en la corresponsabilidad y en la gestión anticipada del riesgo.

Hoy Chile cuenta con más recursos, mejor coordinación e inteligencia tecnológica aplicada al manejo del fuego. Pero el éxito de la actual y de las futuras temporadas dependerá también de contar con una legislación robusta y moderna. Por ello, hacemos un llamado a todos los sectores y, especialmente, a nuestras y nuestros parlamentarios, a respaldar la pronta aprobación de este proyecto de ley. Cuidar nuestros bosques es una responsabilidad compartida, urgente y permanente. Prevenir un incendio forestal siempre será más fácil que combatirlo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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