Publicidad
MAGA: los intelectuales detrás de la nueva derecha de Trump (segunda parte) Opinión Donald Trump y Peter Thiel (archivo)

MAGA: los intelectuales detrás de la nueva derecha de Trump (segunda parte)

Publicidad
Eugenio Rivera Urrutia
Por : Eugenio Rivera Urrutia Director ejecutivo de la Fundación La Casa Común.
Ver Más

Junto con ser uno de los principales integrantes de la llamada “tecno-oligarquía” que apoya al presidente Trump, Peter Thiel es también un pensador relevante de la nueva derecha, vinculando el mundo intelectual de la extrema derecha con la tecno-oligarquía que domina la economía estadounidense.


En el libro Furious Minds. The Making of the MAGA New Right (Mentes furiosas. La creación de la nueva derecha MAGA), Laura K. Field hace una pormenorizada revisión de las ideas y de los intelectuales estadounidenses que sostienen la política del presidente de los Estados Unidos. Esta es la segunda parte de una columna publicada recientemente.

A los dos grupos mencionados se suma un tercero, los “Posliberales”, que según Field abrazan muchos elementos del comunitarismo y la doctrina social católica, incluido un rol más importante del Estado en conformar la vida pública y la moralidad. Muchos de ellos promueven el fin de la separación de la Iglesia y el Estado, subordinando la vida política a los objetivos espirituales.

Entre sus principales intelectuales se cuenta Patrick Deneen. Este aparece como uno de los líderes claves del segundo grupo de conservadores, que después de los Claremonters se alineó, rápidamente, detrás de Trump.

Respecto a sus trabajos, Field indica que “sus escritos combinan un conservadurismo social y republicanismo severo con un antiliberalismo y antielitismo”. Su libro Why Liberalism fail (publicado en Chile el 2018 bajo el título ¿Por qué ha fracasado el liberalismo?) tiene como afirmación central que la democracia liberal está condenada desde un inicio al fracaso, porque está basada en las premisas filosóficas desestabilizadoras de la autonomía individual y la conquista de la naturaleza que en conjunto actúan como disolventes de la fábrica social y la cultura.

Corresponde aquí un breve excurso. En 2019, casi un año después que el IES publicara el libro de Deneen, este mismo centro de pensamiento publicó el libro colectivo Primera persona singular. Reflexiones en torno al individualismo, editado por Claudio Alvarado, director ejecutivo del IES y al cual contribuyeron varios de sus integrantes.

En la introducción, Alvarado llama la atención sobre la noción de “individualismo estatista” de Deneen, a la cual adjudica ser una de las causas del declive del orden democrático liberal para luego abordar directamente las preocupaciones del autor norteamericano: “Por todo lo señalado, es inevitable preguntarse por las raíces de estas dificultades, es decir, por el origen de la peculiar noción de autonomía que se ha impuesto en nuestra época”.

El cuarto grupo que identifica Laura Field es lo que llama la Hard Right Underbelly (El lado más vulnerable de la derecha dura) y los caracteriza de la manera siguiente: “No los considero un bando propio, ya que ideológicamente abarcan a los otros tres. Se distinguen por su retórica más radical, racista, misógina y violenta. Su estética es hipermasculinista, desesperada y despiadada; varias figuras de la extrema derecha son abiertamente racistas y fascistas. Llevan el movimiento aún más a los extremos”.

Quizás habría sido interesante que Field hubiese realizado un análisis más extendido de Peter Thiel, pero ello la habría obligado a extender un libro, ya de casi 400 páginas. Thiel es importante, pues junto con ser uno de los principales integrantes de la llamada “tecno–oligarquía” que apoya al presidente Trump (fundador de Palantir Technologies y PayPal,  que ha participado en empresas como Facebook y en muchos negocios con Elon Musk), es también un pensador relevante de la nueva derecha, vinculando el mundo intelectual de la extrema derecha con la tecno-oligarquía que domina la economía estadounidense.

Destacan entre sus publicaciones The Straussian Moment del 2007, en que criticaba a la filosofía moderna nacida en la Ilustración, por haber abandonado “un grupo de preguntas que antes se consideraban centrales”, como: ¿qué significa ser humano? o ¿cuál es la naturaleza de la ciudad y la humanidad?, para concluir que “para el mundo moderno, la muerte de dios fue seguida por la desaparición de la pregunta sobre la naturaleza humana”.

Es también relevante su artículo del 2011 The End of the Future, en que busca explicar la detención del progreso y la decadencia que, según él, afecta a la civilización occidental a partir de los 70 del siglo pasado, afirmando que “en retrospectiva, podemos ver que fue cuando los hippies se apoderaron del país que se perdió la verdadera guerra cultural por el progreso”.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en el Newsletter +Política de El Mostrador, súmate a nuestra comunidad para informado/a con noticias precisas, seguimiento detallado de políticas públicas y entrevistas con personajes que influyen.

Publicidad