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Cultura del logro Opinión

Cultura del logro

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Mariana Cestau
Por : Mariana Cestau Gerente General de Zoetis Chile
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Confiar en el talento propio es la forma más concreta de construir futuro. Las empresas más sólidas no son las que rotan personas con mayor rapidez, sino las que logran que sus integrantes evolucionen junto con el negocio.


En un mercado laboral de alta movilidad, promover desde dentro no es un gesto de buena voluntad; es una decisión estratégica que define la solidez de una compañía. Implica entender que el compromiso no se exige, se construye ofreciendo caminos claros de desarrollo.

Un equipo de alto desempeño no se construye solo con habilidades técnicas, sino con la integración profunda de la visión y los valores de la empresa. Al potenciar a quienes ya forman parte de la organización, estamos capitalizando el conocimiento del negocio, el valor de entender la operación, los equipos y la cultura desde el primer día.

Promover internamente impulsa una cultura de logro, ya que envía al equipo la señal de que el esfuerzo tiene sentido y que crecer es una realidad tangible, no una promesa vacía. Las personas observan y ajustan su nivel de compromiso según lo que ven y viven, no según lo que se declara.

Hoy, especialmente entre las generaciones más jóvenes, el desarrollo profesional pesa tanto como la compensación. Las personas buscan proyectos donde aprender, asumir desafíos y proyectarse. Cuando una empresa no ofrece ese camino, alguien más lo hará.

Sin embargo, promover no es improvisar. Un liderazgo responsable exige evaluaciones serias y criterios transparentes para asegurar que el paso al siguiente nivel sea justo y fundamentado, y brindar las herramientas necesarias para que el nuevo rol sea un éxito. Cuando esto no ocurre, el riesgo es alto. El problema no es la promoción interna, sino la falta de preparación.

Mirar hacia afuera, por supuesto, aporta nuevas miradas. El error aparece cuando esa decisión se vuelve automática y se deja de valorar lo que ya existe dentro de la organización.

Confiar en el talento propio es la forma más concreta de construir futuro. Las empresas más sólidas no son las que rotan personas con mayor rapidez, sino las que logran que sus integrantes evolucionen junto con el negocio.

Al final del día, liderar un equipo de alto desempeño significa entender que nuestro mayor activo es la capacidad de hacer crecer a quienes ya creen en nosotros.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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