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Energía solar en Chile: ¿Qué viene ahora? Opinión

Energía solar en Chile: ¿Qué viene ahora?

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Nicolás Palma Catalán
Por : Nicolás Palma Catalán Master en Gestión de la Sustentabilidad, experto en Descarbonización.
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La energía solar enfrenta desafíos, como el uso de suelo y la gestión de residuos. Es crucial planificar su desarrollo y crear incentivos para el reciclaje de paneles solares, con la ley de responsabilidad extendida del productor como un paso clave hacia un modelo sostenible.


Todos los pronósticos muestran que Chile es y será líder en producción fotovoltaica en Sudamérica. Las condiciones inmejorables de clima en el norte, sumado a la legislación que permite una compensación a la generación eléctrica, dejan a nuestro país en un sitial privilegiado de cara a los desafíos que nos implica el cambio climático. Incluso, con algo de optimismo y buen ojo geopolítico, se podría aspirar a vender energía a nuestros países vecinos.

El camino que lleva adelante la energía solar no está, eso sí, ausente de complejidades. Los que primero vienen a la mente y más comentado son los problemas de la transmisión y de la generación variable. Por un lado, hay que traerse toda la energía a los centros de consumo construyendo kilométricas torres de alta tensión, pasando por engorrosos períodos de aprobaciones ambientales. Además, la fotovoltaica produce mayoritariamente de día, generando la necesidad de tener fuentes alternativas de energía o invertir en almacenamiento. Esto último ya está dando sus primeros pasos.
Pero existen otras externalidades no tan comentadas, que de todas maneras serán tema en un futuro no tan lejano, y será ejercicio de esta columna exponer algunas y cómo se podrían abordar en los próximos años.

Biodiversidad y entorno

En lo que respecta al impacto en el entorno, el análisis opera sobre el marco del ciclo de vida de las plantas fotovoltaicas, que comprende desde sus etapas tempranas de construcción hasta su puesta en operación. En este contexto, dada la cantidad de metros cuadrados necesarios, el principal impacto tiene que ver con el uso de suelo durante la fase de construcción, esto es, a través de la remoción de vegetación y la contaminación de reservas de agua.

La situación de pérdida de vegetación también se observa en varios estudios.

No es necesario ir tan lejos. En Chile, un interesante estudio realizado en la UTFSM analizó la dimensión ambiental en el ciclo de vida de los proyectos fotovoltaicos. En él, se menciona con más detalle la externalidad asociada al uso de suelo: “En varias ocasiones el suelo es degradado durante la construcción de la central, por el nivelado del terreno, la generación de caminos, la compactación del suelo de ciertos sectores, generando una reducción de la infiltración, el aumento de la escorrentía superficial, la pérdida de suelo asociada a su actividad, la reducción materia orgánica disponible, la pérdida de la calidad de agua tras estas alteraciones de suelo.

El suelo también se ve afectado por el uso de herbicidas para mantener libre de vegetación dentro de sector y a pesar de que en algunos casos se permite el crecimiento de le vegetación, en algún momento el desbroce alterará de todas formas la vegetación natural del terreno y a su vez a las especies que lo utilizan para sobrevivir”.

Lo anterior aborda los impactos en la fase temprana del ciclo de vida de los proyectos fotovoltaicos. Cuando uno entra a analizar los impactos durante la operación y mantenimiento de las plantas, existe evidencia de afectación de aves que mueren por colisionar con las instalaciones. También, el vallado perimetral al crear barreras al tránsito de especies para proteger los módulos fotovoltaicos para prevenir robos, puede limitar el desplazamiento de fauna, aislar especies y potencialmente perjudicar sus hábitos de alimentación o sus estrategias de depredación

Gestión de residuos

En lo que respecta a la gestión de residuos, lo primero que se debe analizar es el término de la vida útil de los paneles propiamente tales. Un estudio publicado por la Harvard Business review titulado “el lado oscuro de la energía solar” aborda este tema, y muestra que los paneles podrían ser desechados mucho antes de cumplir su vida útil, dada la pérdida de eficiencia en su producción de energía sumado al mayor beneficio económico que se produce al cambiarlos por nuevos y mejores paneles. Esto provocaría un desecho acelerado con toneladas de paneles los cuales podrían terminar en vertederos, si no se hace algo para prevenirlo.

Modulación de toneladas de basura acumuladas de paneles solares,
Volviendo a Chile, existe un estudio que aborda la gestión de residuos de la energía fotovoltaica proviene de la Universidad de Concepción y entrega datos adicionales sobre el problema. Lo que dice es que menos del 1% de los paneles contiene elementos peligrosos, pero eso es suficiente para cambiar la forma en que deben ser tratados en su proceso de reciclaje.

Está el ejemplo del cadmio: “Ejemplificando algunos efectos por la exposición a metales pesados en los módulos fotovoltaicos, el cadmio ingresa al cuerpo humano a través de la vía respiratoria gastrointestinal, acumulándose en riñones e hígado, presentando características cancerígenas, prohibiéndose su uso en forma elemental en dispositivos eléctricos en la Unión Europea”.

De todos modos y para poner en contexto, si tomamos proyecciones de basura en las tasas actuales, la industria de los combustibles fósiles produciría entre el 2016 y el 2050 entre 2 a 5 veces más desechos que los paneles fotovoltaicos. Por lo que al descarbonizar generaríamos menos basura y también menos desechos tóxicos, de hecho, la cantidad de desechos que llegan a rellenos sanitarios globalmente hoy es similar a la que en teoría producirían 35 años de paneles fotovoltaicos .

¿Cómo abordar estas externalidades?

Si entramos al tema del uso de suelo, existen diversas formas de minimizar este impacto, tales como un uso adecuado de herramientas y procesos, medir el costo de capital por unidades de espacio utilizado, involucrar individuos y entidades en compromisos de largo plazo y también Internalizar costos a los desarrolladores

Por otra parte, se debe planificar adecuadamente el lugar que se utilizará para construir las plantas generadoras evitando lugares que son importantes para las especies y los hábitats. Para lograr este objetivo se recomienda desarrollar mapas de sensibilidad para especies prioritarias y los hábitats potencialmente más sensibles a la implementación de estas infraestructuras energéticas . Siendo el norte de Chile un lugar principalmente inhóspito para la vida silvestre, este trabajo no debería ser tan difícil de lograr.

También en lo que respecta a la gestión de residuos, es importante generar los incentivos adecuados para contar con un mercado de reciclaje listo antes que empiecen a aparecer las montañas de basura en forma de paneles fotovoltaicos que cumplieron su vida útil. Los escenarios futuros muestran que el inicio de los flujos de residuos fotovoltaicos proyectados comenzaría entre el año 2033 (escenario regular) y 2041 (escenario tardío). Se espera que en promedio se generen entre 50.709 y 60.569 de toneladas de residuos fotovoltaicos por año.

Para lograr generar este nuevo modelo de negocios, un buen avance es la ley de responsabilidad extendida del productor, la cual establece la obligatoriedad de reciclar y tratar como desechos electrónicos peligrosos los paneles solares fotovoltaicos.

Es importante notar que este mercado actualmente no existe, aquí es donde el Estado puede tener un rol facilitador y crear las condiciones e incentivos propicios para el desarrollo de las opciones de comercialización de los paneles en desuso, los cuales ya sabemos que en su mayoría están hechos de materiales no tóxicos. Estos podrían usarse como insumo para el reemplazo de nuevos paneles, o como materia prima para viviendas sociales.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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