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Estrategia de Desarrollo para la Educación Superior: La “carta de navegación” del sistema al 2038
El subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana, destacó que una de las propuestas más relevantes apunta a la flexibilización de la trayectoria educacional, lo que permitiría -por ejemplo- abordar la sobreduración de las carreras, como uno de los temas de mayor preocupación.
A fines de 2025 el ministro de Educación, Nicolás Cataldo, recibió la primera Estrategia de Desarrollo para la Educación Superior de Chile. El documento fue elaborado por un Consejo Asesor compuesto por 48 expertos que trabajaron durante un año, el cual propone una hoja de ruta para orientar las transformaciones y prioridades del sistema de educación superior durante los próximos doce años.
Para ello, define un conjunto de acciones que las políticas públicas pudiesen abordar en los próximos años, tanto para el subsistema universitario como técnico. Establece 4 desafíos claves y más de 50 líneas de acción para modernizar la educación superior chilena.
En conversación con El Mostrador, el subsecretario de Educación Superior, Víctor Orellana, abordó las principales líneas de acción y destacó la transversalidad en la composición del comité a cargo de su elaboración.
En ese sentido, la autoridad indicó que una de las propuestas más relevantes apunta a la flexibilización de la trayectoria educacional, lo que permitiría -por ejemplo- abordar la sobreduración de las carreras, como uno de los temas de mayor preocupación.
“Para ponerlo en términos muy sencillos la gente quiere estudiar carreras que le sirvan, sin demorarse en exceso y sin quedar con una deuda bancaria cuando no caen en gratuidad. Si nosotros revisamos la estrategia y revisamos lo que hemos hecho como gobierno vamos a sentar las bases para que eso sea posible”, señaló.
Orellana también se refirió a la tramitación del proyecto que busca crear un nuevo instrumento de Financiamiento público para la Educación Superior (FES) y la viabilidad de su despacho antes de que concluya el año legislativo.
“El gobierno está en disposición de llegar a los acuerdos necesarios. Estamos trabajando con el Congreso, con las instituciones de educación superior, los diálogos están ocurriendo y esperamos prontamente proponer indicaciones que creemos van a ser consenso y síntesis con los principales planteamientos que se han hecho para criticar el FES, en un sentido constructivo”, declaró Orellana.
-¿Cuál es el principal objetivo tras la elaboración de la Estrategia para el Desarrollo de la Educación Superior?
-En primer lugar, la estrategia es un compromiso legal desde la aprobación de la ley que reforma la educación superior en el año 2018. En ese momento queda comprometida su elaboración, porque la educación superior en Chile se masificó muy rápido, pero no contaba con una carta de navegación estratégica de largo plazo que la conecte con políticas de Estado. Por diferentes razones esto no se había llevado adelante y nuestro gobierno decide convocar a 48 personas que vienen de distintas regiones, desde dentro y fuera de la educación superior, del sector productivo, del mundo de los trabajadores, y se decide dar un debate para crear esta estrategia que presentamos hace un mes.
El objetivo es trazar una carta de navegación de acá al año 2038, de tal manera de contar con una arquitectura global para la educación superior en un régimen de alta autonomía de las instituciones y esperamos constituya una política de Estado, dando lugar también a distintas modificaciones que hay que hacer en el ámbito institucional con independencia de los gobiernos de turno.
Son políticas de Estado que van marcando un camino de largo plazo, de hecho en la presentación de la estrategia había personas de distintos sectores del arco político, con el objetivo de que la educación superior efectivamente sea un aporte al desarrollo del país y al bienestar de las personas.
-¿En qué consisten los ejes prioritarios y cuál es la estructura a la que llegó finalmente este comité asesor?
-Tenemos cuatro grandes desafíos estratégicos. Lo primero es transitar hacia una formación flexible, pertinente a lo que Chile requiere. Es decir, carreras, saberes, habilidades, programas pertinentes a lo que la sociedad demanda y sobre todo va a demandar a futuro, pero también adecuados para las personas, con bienestar, con cargas académicas y flexibilidad suficiente para convocar frente a desafíos del siglo XXI.
Las trayectorias académicas ya no van a ser como eran hace 50 años, donde tú estudiabas en un puro momento en la vida, carreras muy largas y luego no volvías a estudiar. Hoy día la educación va a estar a lo largo de toda la vida, va a tener siempre un componente virtual o cada vez más determinante y, por ende, va a significar varias formas de flexibilización de tal manera de responder a las necesidades de Chile.
Luego, el desafío estratégico dos, es fortalecer la capacidad que tiene la educación superior de crear conocimiento, no solo de formar personas, sino que de crear conocimiento, de innovar en relación a las necesidades productivas y sociales del país. Chile requiere conocimiento especializado para dar un salto al desarrollo, para la complejización de su matriz productiva.
El desafío estratégico tres es fortalecer la capacidad de la educación superior para adaptarse, anticipar y protagonizar los desafíos del futuro a través de un conjunto de ámbitos de su quehacer que son formación, investigación, innovación, creación, vinculación y gestión institucional. En el fondo es darle a la educación superior la porosidad y la agilidad para llevar adelante esto.
Y el desafío estratégico cuatro es consolidar una gobernanza, es decir, un espacio que permita a la educación superior reflexionar y orientarse como conjunto. Hoy día carece de un espacio de esa naturaleza, abordando también materias de modernización institucional, como de financiamiento que quedan pendientes todavía en nuestro país.
-¿Cómo va a conversar con los cambios de gobierno? ¿Qué va a ser materia de ley y qué va a depender directamente del Ejecutivo para su materialización?
-Hay materias de todo orden. Hay asuntos que probablemente van a requerir ajustes legales, otros que van a requerir ajustes reglamentarios, y otros que más bien son parte de las orientaciones que pueden tomar las instituciones de educación superior y los organismos reguladores.
¿Cómo se puede generar una estrategia cuando hay gobiernos de distintos signos? Para el desarrollo estratégico de la educación superior hay ciertos consensos donde confluyen distintos colores y distintas posiciones
Hay varias líneas de acción. Por ejemplo, la modificación de la estructura de título y grado es un consenso, es decir, Chile es un país que tiene una estructura de título y grado que es poco legible, donde hay algunos títulos que conversan poco con el nivel internacional digamos, e incluso la extensión en el tiempo que tienen nuestros títulos. Todas estas cosas requieren modernizarse y, por ejemplo, en esto hay consenso, no es una cuestión que haya una posición de un lado u otro.
Hay muchas cosas que son comunes y lo que es importante acá es que tenemos que tener un desarrollo estratégico más allá de un gobierno de turno entonces, algunas modificaciones son legales, algunas va a alcanzar a hacerlas este gobierno, otras tendrá que tomarlo un siguiente y así en adelante.
-¿La rentabilidad de las carreras fue también parte de la discusión? ¿Qué líneas de acción se trazaron para este tipo de problemas?
-Efectivamente, la pertinencia de la oferta académica es un elemento clave de nuestra estrategia y lo que estamos tratando de hacer es alinear instrumentos de orientación para que la oferta académica se relacione más con lo que Chile requiere. Esto es muy importante porque hay países que de alguna manera determinan esto de forma mandatoria, donde el Estado decide cupos financiados para algunas carreras.
Chile tiene un camino de alta autonomía institucional, es decir, las universidades, los institutos profesionales, los centros de formación técnica tienen libertad para definir su oferta académica. No obstante, sigue siendo necesaria la coordinación, porque el resultado óptimo no es espontáneo. Hemos tenido casos de carreras con abundancia de personas y poco espacio laboral, al mismo tiempo que tenemos áreas con déficit de profesionales y técnicos, por ejemplo, con especialidades médicas, y eso requiere un elemento de coordinación.
Ninguno de estos cambios es inmediato, eso también es importante señalar. Pero una estrategia permite ir orientando la oferta académica de tal manera que no tengamos fenómenos como los que hoy día percibimos en la sociedad, donde tenemos profesionales que sienten que no tienen espacio laboral.
-¿Cómo esta estrategia conversa también con la estrategia de desarrollo país? ¿Cuáles van a ser los puentes?
-Bueno, Chile no cuenta con una estrategia de desarrollo, con un documento de planificación estratégica global. Otros países lo tienen y es un debate que hay que dar. Lo que nosotros hacemos es dialogar con distintos instrumentos de planificación estratégica o de orientación con los que sí cuenta Chile.
Lo que hacemos es construir una orientación para que la educación superior se vaya conectando con los distintos instrumentos de planificación. Por ejemplo, el desarrollo productivo sostenible. Chile definió el tema de la política del litio, del hidrógeno verde, que trasciende el signo que tenga el gobierno. O sea la política de desarrollo industrial en torno al hidrógeno verde antecede al gobierno del presidente Boric, por supuesto el presidente Boric la ha fortalecido y seguirá fortaleciéndose en el futuro. Entonces son esos elementos los que van a ir convocando a la educación superior para tener mayores orientaciones, y no como ahora que simplemente actuamos en una especie de ausencia de una carta de navegación global para nuestras instituciones.
-A propósito también de la sostenibilidad del sistema de educación superior, hay expectación respecto a lo que va a pasar durante el mes de enero con la tramitación del FES y el ingreso de las indicaciones. Parlamentarios de oposición ven muy difícil que esto pueda ser aprobado o despachado antes de que el gobierno concluya, ¿cuál es su análisis para el mes que viene.
– Bueno se relaciona también con lo de la estrategia, estamos en un proceso de modernización integral de la educación superior que tiene distintos planos, uno de ellos es el financiamiento, pero no es el único. En ese sentido, el FES es una especie de reforma clave toda vez que nos permite dejar atrás un sistema de financiamiento que ya no es sostenible para el país, para las personas y para las instituciones.
Siempre que las reformas en educación superior son reformas que convocan un álgido debate. Desde la reforma del año 67, pasando por las reformas que se hicieron en los años noventa luego la discusión de la ley de acreditación, la propia construcción del crédito con aval del Estado, luego la ley que establece la gratuidad. Probablemente si uno hiciera una revisión de prensa y viera cómo fue la discusión entonces, hoy día es mucho más calma.
El gobierno está en disposición de llegar a los acuerdos necesarios. Estamos trabajando con el Congreso, con las instituciones de educación superior, los diálogos están ocurriendo y esperamos prontamente proponer indicaciones que creemos van a ser consenso y síntesis con los principales planteamientos que se han hecho para criticar el FES, en un sentido constructivo.
Por supuesto, como siempre ocurre en este tipo de reformas que convocan muchas opiniones, nosotros confiamos que va a primar el sentido de responsabilidad toda vez que este es un problema que requiere abordarse.
Este proyecto con todas las críticas que se le haga, es el que ha llegado más lejos en tramitación legislativa. Es un proyecto que ha tenido un respaldo importante en la Cámara de Diputados y que también se nutre de una reflexión internacional bastante interesante. Se ha dialogado con los principales expertos y expertas de financiamiento estudiantil de todo el mundo que tienen una opinión positiva y constructiva respecto del FES. Así que nosotros creemos que esta es la oportunidad que no podemos dejarla pasar. Tenemos que legislar y el gobierno está abierto a introducir las modificaciones que esperamos generen el consenso necesario.
-Es optimista entonces respecto a que el proyecto se va a despachar antes de que concluya el año legislativo.
-Lo que pasa es que si uno examina el presente de la educación, probablemente si yo dijera hace algunos años que íbamos a tener gratuidad, que los estamentos iban a participar en el gobierno de las universidades del Estado, que íbamos a tener una prueba de admisión que se diera dos veces en el año y que íbamos a tener una legislación -como la que aprobamos recientemente en el Senado- que protegen, por ejemplo, a las personas que cuidan permitiendo que se apliquen flexibilidades, probablemente no hubiésemos creído que estas cosas serían posible.
La sociedad chilena ha demostrado que es capaz de hacer que lo imposible sea posible. Por eso, más que optimista, hacemos un llamado a la responsabilidad. No legislar en esta materia generaría mayor incertidumbre y, por lo tanto, no nos parece que sería la conducta más responsable.