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El “incendio” de Sedini y el debut de Claudio Alvarado (UDI) como bombero de J. A. Kast PAÍS Foto: AgenciaUNO

El “incendio” de Sedini y el debut de Claudio Alvarado (UDI) como bombero de J. A. Kast

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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El futuro ministro del Interior, el UDI más cercano al Presidente electo, ya ha tenido que apagar varios “incendios comunicacionales” antes de asumir. El más reciente: los dichos de la futura vocera, Mara Sedini, acerca de las conversaciones con la exfiscal Steinert –próxima ministra de Seguridad–.


Desde la presentación del gabinete, el 20 de enero, Claudio Alvarado –futuro ministro del Interior y uno de los ocho próximos secretarios de Estado con militancia partidaria en un equipo de, hasta ahora, dieciséis “independientes, pero no neutrales”– se instaló como el bombero político del Gobierno entrante.

A pocas semanas de que José Antonio Kast cruce el umbral de La Moneda, Alvarado –a quien dentro del equipo identifican como el UDI más cercano al Presidente electo, aunque no forma parte del “grupo de amigos”– ya ha debido salir a contener al menos tres focos de incendios comunicacionales.

El más vistoso de ellos se prendió con fuerza tras las declaraciones de la futura vocera de Gobierno, Mara Sedini, quien aseguró el fin de semana, en entrevista con La Tercera, que las conversaciones entre Kast y la exfiscal Trinidad Steinert –hoy nombrada como la próxima ministra de Seguridad– venían “desde hace un buen tiempo”.

Bastó esa frase para que el actual oficialismo oliera humo institucional. Diputados como Daniel Manouchehri (PS) y Jaime Araya (PPD) exigieron explicaciones inmediatas, advirtiendo riesgos para la autonomía del Ministerio Público si esos contactos se remontaban a cuando Kast todavía era candidato.

Ahí apareció Claudio Alvarado, para enfriar el ambiente minutos antes de que la propia Sedini saliera a rectificar sus dichos iniciales. Primero Alvarado relativizó los plazos (“horas antes”, dijo, contradiciendo a Sedini); luego bajó el volumen del debate y, finalmente, con el extintor en mano, puso el foco donde al equipo de Kast le acomoda: en las competencias técnicas de Steinert. Control de daños de manual.

La derecha cerró filas casi al unísono: “¿Cuál es la polémica?”. Parlamentarios de la UDI, RN y el Partido Republicano calificaron el revuelo como exagerado, absurdo o derechamente artificial. Desde las bancadas del oficialismo entrante recalcaron a El Mostrador que conversar antes de un nombramiento forma parte de la rutina política, no de un escándalo constitucional y la propia Sedini salió después a decir que las conversaciones fueron “pocos días antes”.

Johannes Kaiser –cuyo partido quedó fuera del futuro Gobierno y asoma como voz crítica dentro del sector– también salió a respaldar a Mara Sedini, aunque ella no es ajena al círculo del excandidato presidencial libertario: fue directora de Asuntos Públicos de la Fundación para el Progreso (FPP) y es cercana a Axel Kaiser, hermano de Johannes.

Cabe mencionar que, antes de ser presentada como futura vocera, en el entorno de Kast también evaluaban a Sedini para otro cargo: la Subsecretaría de la Niñez. No era una opción improvisada. Participó en equipos que elaboraron propuestas sobre niñez vulnerable, maltrato, fortalecimiento de familias de acogida y salud mental. Con todo, por ahora, desde el círculo del Mandatario electo descartan dar pie atrás en su designación como titular de la Segegob.

El poder anticipado de Alvarado

Antes de ello, Claudio Alvarado ya había tenido que salir a blindar al futuro ministro de Agricultura, Jaime Campos, tras sus durísimas críticas al Gobierno de Gabriel Boric –al que calificó como uno de los peores desde el retorno a la democracia– y las incomodidades que eso generó incluso en partidos afines. La respuesta del jefe político fue clara y sin matices: en democracia hay opiniones legítimas y aseguró que con el actual Ejecutivo existe “muy buena comunicación” de cara al traspaso de poder.

También le tocó dar vuelta la página rápidamente en el frustrado nombramiento de Santiago Montt en Minería, así como abordar los cuestionamientos por eventuales conflictos de intereses en el gabinete y salir al paso de críticas por ministros con pasados incómodos. Todo eso, antes de asumir.

Y ahí está el punto de fondo: Claudio Alvarado no es solo el rostro que ha aparecido cuando queda un desorden comunicacional. En el oficialismo entrante lo miran como un operador político con peso propio, de esos que conocen el engranaje del poder por dentro, pues se fogueó en los dos gobiernos de Sebastián Piñera, donde ocupó cargos clave en la Segpres y la Subdere, siempre en posiciones donde había que negociar, alinear y destrabar.

Aunque no proviene del riñón histórico de la UDI –fue independiente hasta 2001–, en el gremialismo lo describen como alguien que se quedaba horas en el Congreso afinando votos, conversando con bancadas completas y también con diputados díscolos.

Y aunque en la UDI descartan que las declaraciones de Sedini y la posición de Steinert constituyan una polémica real, desde el partido también destacan que Alvarado tiene largo rodaje en manejo de crisis, tanto en conflictos sociales complejos como en etapas en que La Moneda con Piñera debió enfrentar duras ofensivas parlamentarias.

Además, remarcan que su vínculo con Kast no es circunstancial ni de última hora. Fue de los respaldos tempranos cuando otros en Chile Vamos miraban el proyecto republicano con distancia. Esa lealtad política hoy se traduce en confianza: Alvarado no solo ejecuta, interpreta el libreto del Presidente electo, reconocen desde la coalición.

Claudio Alvarado ya tuvo una movida jornada este lunes, mientras el Mandatario electo se encuentra de gira por Centroamérica: en la mañana participó en la charla de la Contraloría sobre probidad y gestión pública dirigida al futuro gabinete y luego sostuvo una reunión con el actual ministro del Interior, Álvaro Elizalde, para avanzar en el traspaso de funciones de cara al 11 de marzo. Más tarde, ya en clave política, llegó hasta la sede de la UDI en Providencia para reunirse con la directiva y la comisión política de la colectividad.

En un gabinete dominado por independientes, Alvarado se perfila como el verdadero jefe político del arranque del Gobierno, que pone orden cuando alguien se desalinea y coordina el libreto mientras las versiones se cruzan.

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