PAÍS
Estudio GPS Ciudadano cuestiona el mito de la “generación de cristal” y relativiza brechas etarias
Un análisis del GPS Ciudadano muestra que jóvenes enfrentan la frustración y proyectan el largo plazo en niveles similares —o superiores— a generaciones mayores, poniendo en duda uno de los estereotipos más extendidos.
La idea de que las generaciones más jóvenes serían emocionalmente más frágiles, menos tolerantes a la frustración y excesivamente enfocadas en el corto plazo no encuentra respaldo en los datos. Así lo concluye el estudio “¿Es de cristal la generación de cristal?”, elaborado por GPS Ciudadano a partir de una encuesta aplicada en diciembre de 2025, que comparó actitudes y comportamientos entre distintas cohortes etarias.
En materia de manejo de la frustración, el informe muestra que la principal estrategia frente al conflicto es “mantener la calma y buscar soluciones”, opción que predomina en todas las generaciones. Entre Millennials y Generación Z, un 63,4% declara optar por esta vía, cifra superior a la observada en la Generación X y comparable con la de Baby Boomers y la Generación Silenciosa. En contraste, sentirse sobrepasado y no enfrentar la situación aparece como una conducta marginal y sin diferencias significativas por edad.
El estudio también desmonta la idea de un choque comunicacional entre generaciones. Aunque la adaptación del estilo comunicativo aumenta entre los más jóvenes —más de la mitad de Millennials y Gen Z declara ajustar su forma de comunicarse según el interlocutor—, la convivencia intergeneracional se mantiene alta. Más del 80% de los encuestados afirma que le resulta fácil comunicarse con personas bastante mayores, y más del 60% señala lo mismo respecto de comunicarse con personas más jóvenes, sin brechas relevantes entre grupos etarios.
Otro de los prejuicios abordados es la supuesta orientación juvenil hacia la inmediatez. Los datos indican que Millennials y Generación Z se identifican, en igual o mayor medida que las generaciones anteriores, con la priorización de objetivos de largo plazo, incluso cuando estos implican sacrificios en el presente. La ausencia de una preferencia marcadamente cortoplacista entre los jóvenes pone en cuestión una narrativa instalada en el debate público reciente.
Al consultar directamente sobre quién tolera mejor o peor la frustración, la respuesta dominante en todas las generaciones fue que ello depende más de la persona que de la edad. Esta percepción es especialmente fuerte entre Baby Boomers y la Generación Silenciosa, quienes relativizan con mayor énfasis la explicación generacional del fenómeno.
Desde Datavoz, su director de análisis, Joao Acharan, subrayó que la evidencia empírica “no respalda la idea de generaciones más frágiles emocionalmente”, sino que muestra disposiciones similares para enfrentar conflictos y planificar el futuro, independientemente de la edad.
Revisa el estudio completo en el siguiente link: