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Ránquil: “La necesidad es total” PAÍS Ximena Torres Cautivo

Ránquil: “La necesidad es total”

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La Región de Ñuble fue la segunda más afectada por los incendios forestales de enero, muy lejos aún de la devastación del Biobío, pero con comunas rurales —como Ránquil— prácticamente arrasadas. Allí, la pérdida de viviendas, cultivos y medios de subsistencia empujó a muchas familias a la pobreza.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Los incendios forestales en la Región de Ñuble dejaron al descubierto una pobreza estructural que no siempre es reconocida por el Estado. En comunas rurales como Ránquil, familias que lo perdieron todo quedaron fuera de las ayudas por figurar con una “segunda vivienda”, aunque esta sea su único sustento. El jefe de Operación Social del Hogar de Cristo, Mauricio Zorondo, advierte que solo un tercio de las viviendas destruidas será reconstruida. La zona combina alta ruralidad, pobreza multidimensional, envejecimiento y pérdida total de huertos y gallineros, profundizando la vulnerabilidad.
Desarrollado por El Mostrador

A veces es muy relativo eso de la “segunda vivienda”. A un matrimonio mayor de Ránquil se le quemó la casa. Quedaron con lo puesto. La habían construido con gran esfuerzo y arrendaban su vivienda en Concepción. Ese arriendo era su ingreso principal. Ahora van a tener que volver allá, pero se quedan sin sustento. Y no tienen acceso a ayudas del Estado. Cayeron abruptamente en la pobreza.

“Segunda vivienda” es un nombre grande y pomposo cuando, en muchos casos, se trata de una solución ingeniosa frente a la precariedad. Tampoco aplica a pequeños emprendimientos turísticos, como los que también desaparecieron entre las llamas en el valle del Itata, en la Región de Ñuble.

Mauricio Zorondo, jefe de Operación Social del Hogar de Cristo en Maule Sur y Ñuble, sabe de lo que habla. Ha estado yendo y viniendo por estos sitios devastados. Allí se ubica Ránquil, una comuna que no es nueva en materia de veranos agobiantes e incendios inesperados. El de 2023 fue incluso peor, y eso que ahora mismo cerca de la mitad del territorio comunal está quemado.

Los cultivos, los huertos, los gallineros: todo se ha perdido. Y con ellos, parte importante del autoabastecimiento de las familias que habitan estos sectores definitivamente rurales.

Zorondo explica que, de las 360 viviendas destruidas en la Región de Ñuble —la segunda más afectada por los incendios de mediados de enero, después del Biobío—, solo 120 serán reconstruidas por el Estado y por instituciones como Techo-Chile. Son aquellas que califican, en palabras del padre Hurtado, como “los más pobres entre los pobres”, o quienes padecen lo que la nueva encuesta Casen denomina “pobreza severa”. Este concepto, aporte del Hogar de Cristo a la medición mejorada, identifica a quienes sufren pobreza por ingresos y, al mismo tiempo, pobreza multidimensional.

Santiago, 10.01.2019. Fotografías de voceros Fundación Hogar de Cristo.
Mauricio Zorondo Bravo, Jefe de Operación Social de la provincia social de Maule (sur).
AGENCIA BLACKOUT

El alcalde de la hoy golpeada comuna de Ránquil, Nicolás Torres Ovalle, describe así la situación:

—Ránquil es una comuna de la Región de Ñuble, una de las más pequeñas y rurales del país. Somos seis mil habitantes que pasamos diez días seguidos combatiendo los incendios forestales. El fuego no solo afectó viviendas, viñedos, bodegas, establos e invernaderos,
sino también gran parte de la producción agrícola. Tenemos un 80% de ruralidad y más de 5.000 hectáreas afectadas. Hoy nuestra comuna está en el suelo.

Lo dice en un breve video que envía. Está parado sobre cenizas negras, latas calcinadas, tierra gris.

La mayor pobreza multidimensional 

El psicólogo a cargo de la Operación Social del Hogar de Cristo, Mauricio Zorondo, es un hombre sensible al dolor ajeno. Conoce la realidad social de Ñuble tanto como la Casen, pero más que cifras, conoce casos concretos: personas, niños, adultos, hombres y mujeres
con situaciones complejas.

—Hablábamos con el alcalde de que aquí se da la paradoja de que hay familias tan pobres, tan pobres, que una tragedia como un incendio con devastación total les mejora la situación. Vivían en una rancha; ahora les entregan una vivienda pequeña, pero nueva y con baño. Tenían cuatro platos y un camastro; ahora les traemos un kit completo de habitabilidad: cama, camarote, comedor, sillas, cocina, vajilla, hervidor, batería de cocina… Enumero casi todo, y aun así es lo básico. Es lo mínimo con que debe contar un hogar —reflexiona.

La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional indica que Ñuble es la quinta región con mayor ruralidad del país: un 28,6%, frente al 11,2% del promedio nacional.

También es la primera en falta de conectividad digital: 26,8% frente al 14% de Chile. Esto se condice con su alta proporción de personas de 60 años y más: 23,3%, la mayor del país, cuyo promedio es 19,4%.

Y en consonancia con ese último dato aparece otro aún más duro: el 7% de los habitantes de Ñuble es cuidador de personas con dependencia funcional, nuevamente la tasa más alta del país, muchas veces personas mayores cuidando a otras aún mayores.

Esta región, con un alto porcentaje de pobreza multidimensional (19,7%, dos puntos por sobre el promedio nacional), apenas se repone de la voracidad de los incendios, que empobrecen sobre todo a los más pobres y vulnerables. Como el caso que abre esta crónica.

Adiós gallineros y huertos

Mauricio Zorondo, en medio de la tragedia, participa como representante del Hogar de Cristo en la entrega de ayuda en los centros de acopio habilitados por los municipios. El pasado viernes 6 estuvieron en la cercana comuna de Quillón habilitando el interior de dos viviendas de emergencia. Como dice el capellán del Hogar de Cristo, José Francisco Yuraszeck, “no llevamos solo cosas ni utensilios: llevamos con ellas algo de normalidad a las personas que deben empezar a pararse de nuevo”.

Donaciones como el importante aporte de Soprole en lácteos y agua, y los balones de gas de Abastible, están llegando a damnificados de Bulnes, Quillón y Ránquil gracias al Hogar de Cristo. Aún no hay recursos para apoyar con el servicio psicosocial que contiene emocionalmente y orienta en lo práctico a las familias afectadas por el incendio. Zorondo busca aliados para una tarea crucial, más aún en un territorio rural y con mala conectividad, donde las personas mayores suelen estar aisladas.

—Conozco señoras solas que sobreviven vendiendo huevos. A varias se les quemaron las aves, los gallineros o los huertos. La necesidad es total.

El alcalde de Ránquil no duda en reforzar el llamado de ayuda para sus vecinos. Cuentan que incluso viajó a Santiago a golpear puertas de embajadas.

—Hoy necesitamos el apoyo de ustedes y, a la vez, quiero agradecer a quienes ya han llegado con ayuda. Ránquil necesita ponerse de pie. El llamado es a todos los chilenos de corazón: colaboren para levantar Ránquil, la puerta del Valle del Itata.

El jefe de Operación Social del Hogar de Cristo en la zona, pese a todo, se siente agradecido. Fue otro edil, el de Quillón, quien financió el transporte de los kits de habitabilidad para equipar varias viviendas de emergencia que ya están emplazadas en los terrenos de los damnificados en esa comuna.

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