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Transición climática y océano cálido configuran escenario de eventos extremos en Chile PAÍS Captura de pantalla NOAA

Transición climática y océano cálido configuran escenario de eventos extremos en Chile

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El inusual calentamiento del mar frente al sur de Chile y la transición de La Niña a condiciones neutras del ENSO están generando precipitaciones más intensas y concentradas. Se advierte que estos fenómenos extremos exigen una planificación urbana y gestión de riesgo más enfocadas en escenario


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El mar frente al sur de Chile registró un calentamiento inusual, con anomalías de hasta 2 °C en la primera semana de enero de 2026, formando un “hotspot” oceánico sin precedentes recientes. En contexto de transición de La Niña a condiciones ENSO-neutral, esto genera inestabilidad atmosférica y precipitaciones intensas. El profesor Cristián Henríquez (PUC) advierte sobre la vulnerabilidad urbana y la necesidad de planificación adaptada al cambio climático. El CIIFEN alerta sobre monitoreo constante.
Desarrollado por El Mostrador

Frente a las costas del sur de Chile, en las últimas semanas se ha registrado un calentamiento oceánico inusual, con anomalías de hasta 2 °C sobre la temperatura promedio para la época. Este fenómeno ha convertido a la región en un “hotspot” (punto caliente) oceánico del hemisferio sur, donde el estrés térmico del agua supera los valores históricos. Situado a aproximadamente 2.500 kilómetros de la costa del Biobío, este calentamiento repentino ha generado alarma entre expertos, dado que puede influir en la ocurrencia de eventos climáticos extremos, como precipitaciones intensas en corto tiempo.

El pico de este calentamiento se registró durante la primera semana de enero, aunque las anomalías positivas ya eran visibles desde noviembre. A medida que comenzó diciembre, la temperatura del mar aumentó rápidamente, superando los 2 °C de anomalía. Este fenómeno, además de ser intenso, mostró persistencia: las anomalías se mantuvieron en escalas semanal, mensual e incluso estacional, confirmando la rareza del evento.

Fenómeno extraordinario y contexto histórico

Para dimensionar la magnitud de este calentamiento, se compararon datos históricos de NOAA (desde 1981) y reanálisis del Centro Europeo (desde 1940). El resultado es claro: diciembre de 2025 se posiciona como el mes más cálido registrado en la región, mientras que enero mantiene temperaturas históricamente altas. “El calentamiento observado estas últimas semanas es algo extraordinario. Digno de mirar con mayor detalle, no solo por su rareza estadística, sino también por sus posibles consecuencias”, señala Cristián Henríquez, profesor titular del Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y miembro del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), del Centro UC Observatorio de la Costa y del Centro de Cambio Global UC.

De La Niña a condiciones neutrales: transición clave

El Pacífico tropical ha estado dominado por La Niña durante los últimos meses, pero recientes observaciones muestran un debilitamiento rápido del fenómeno. Según el boletín de enero de 2026 del Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), esta fase fría dará paso a condiciones ENSO-neutral entre febrero y abril de 2026, con una probabilidad cercana al 90 %. “Estamos en un proceso de cambio de La Niña a un estado ENSO-neutral, una situación más bien neutra. Esto genera inestabilidades atmosféricas y oceánicas que permiten el ingreso de masas húmedas, provocando precipitaciones más concentradas incluso en verano”, explica Henríquez.

El ENSO, o Oscilación del Sur, funciona como un “motor meteorológico global”, alternando entre fases cálidas (El Niño) y frías (La Niña). Cada fase altera la presión atmosférica y la circulación global, modulando los patrones de precipitación y temperatura en el mundo. La transición actual, impulsada por el debilitamiento de los vientos alisios y el avance de anomalías cálidas bajo la superficie del Pacífico occidental, explica la mayor frecuencia e intensidad de lluvias concentradas en poco tiempo.

Impacto en Chile y lecciones de eventos pasados

Henríquez advierte que este tipo de transiciones puede producir precipitaciones extremas incluso en fases neutrales. “En general, cuando hay estas transiciones, las anomalías escapan del promedio normal y se generan situaciones de precipitaciones intensas. Por eso observamos eventos recientes en Santiago y también fenómenos históricos, como las lluvias extraordinarias en el norte de Chile durante 2015 y 2017, asociados a bajas segregadas y anomalías cálidas en el mar”, señala.

El experto enfatiza que estos eventos exigen un replanteamiento de la planificación urbana y la gestión de riesgo: “La principal lección es que debemos centrarnos en escenarios de peor caso, no en la normalidad. La variabilidad natural del clima y el cambio climático hacen que estos fenómenos sean más frecuentes y más intensos”.

Gestión de riesgo y planificación urbana

La planificación urbana en Chile enfrenta desafíos estructurales frente a estas precipitaciones concentradas. “Muchas ciudades se diseñaron sin considerar los cursos de agua naturales, humedales y quebradas, y los sistemas de evacuación colapsan ante precipitaciones extremas. Una planificación sensible al clima, que incluya infraestructura verde y respeto por áreas de riesgo, es clave para enfrentar estos eventos”, afirma Henríquez.

Además, los planes reguladores deben definir áreas de buffer y protección para los sistemas hídricos, así como dimensionar correctamente los sistemas de alcantarillado y drenaje pluvial. “Si urbanizamos zonas vulnerables o humedales, aumentamos el riesgo. Por eso la infraestructura debe cumplir funciones dobles: evacuar agua y ofrecer espacios urbanos seguros, como parques que actúen como reservorios temporales”, explica.

Escenarios futuros: calor y lluvias concentradas

Aunque La Niña se debilita, Henríquez advierte que las condiciones neutras no eliminan la posibilidad de eventos extremos. “Los modelos climáticos proyectan temperaturas hasta 2 °C sobre lo normal en el este y sur de Sudamérica, incluyendo el centro-sur de Chile. Las lluvias continuarán siendo desordenadas y regionalmente contrastantes. Es un período de transición que exige seguimiento constante, porque cuando el gran motor del clima pierde protagonismo, otros sistemas atmosféricos pueden generar sorpresas”, concluye.

El calentamiento inusual del mar frente al sur de Chile, junto con la transición de La Niña hacia un estado ENSO-neutral, subraya la necesidad de fortalecer la planificación urbana y la gestión de riesgo, considerando escenarios de peor caso y no solo promedios históricos. La evidencia científica y las observaciones recientes muestran que el océano y la atmósfera están estrechamente conectados, y que la preparación y planificación adecuadas son fundamentales para reducir el impacto de fenómenos extremos.

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