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Chile es el primer país en América y el segundo en el mundo en eliminar la lepra PAÍS Ministerio de Salud

Chile es el primer país en América y el segundo en el mundo en eliminar la lepra

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Tras décadas de vigilancia epidemiológica y acceso sostenido a tratamiento, Chile se convirtió en el primer país de América y el segundo del mundo en eliminar la lepra. Autoridades sanitarias advierten que el desafío ahora es mantener la detección temprana y la capacidad de respuesta.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Chile se convirtió en el primer país de América y el segundo del mundo en eliminar la lepra como problema de salud pública, tras décadas de vigilancia y tratamiento gratuito. Autoridades sanitarias destacan que el desafío ahora es mantener la detección temprana y la vigilancia epidemiológica.
Desarrollado por El Mostrador

Chile se convirtió en el primer país de las Américas y el segundo a nivel mundial en eliminar la lepra como problema de salud pública, luego de completar el proceso de verificación realizado por expertos convocados por la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), que confirmaron la capacidad del país para mantener la interrupción de la transmisión.

El hito se produce tras más de tres décadas sin registrar casos autóctonos y gracias a un sistema de vigilancia que mantuvo la enfermedad bajo seguimiento permanente, aun cuando su incidencia era mínima. Según el Ministerio de Salud, la lepra continuó siendo una enfermedad de notificación obligatoria, lo que permitió sostener su monitoreo dentro del sistema sanitario.

En ese contexto, según lo información de Organización Panamericana de la Salud (OPS), la jefa del Departamento de Enfermedades Transmisibles del Ministerio de Salud, Patricia Contreras, explicó que “un desafío importante, cuando se alcanza este nivel de eliminación, es mantener la conciencia sobre enfermedades desatendidas como la lepra”, y advirtió que “aunque veamos muy pocos casos, o ninguno, debemos estar preparados para reconocer, recordar e identificar un caso, y contar con la capacidad necesaria para responder y brindar una atención integral”.

La lepra —también conocida como enfermedad de Hansen— es una de las enfermedades tropicales desatendidas más antiguas y aún se registran casos en más de 120 países. Cada año se notifican alrededor de 200 mil nuevos contagios en el mundo, mientras que la Región de las Américas concentra cerca del 13% de ellos.

En Chile, los registros muestran que entre 2012 y 2023 se notificaron 47 casos, todos importados. El médico de salud pública José Antonio Vergara explicó que “los casos importados no representan un riesgo para la población porque se detectan y se tratan”, subrayando que “lo importante es mantenerse alerta y realizar un diagnóstico precoz para interrumpir cualquier posible cadena de transmisión”.

El proceso de eliminación se sustenta además en el acceso universal al tratamiento. Desde 1995, la terapia multimedicamentosa es entregada gratuitamente a los países de la región mediante coordinación entre la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud, lo que ha permitido curar la enfermedad, prevenir discapacidades y cortar la transmisión.

La asesora de la OPS en enfermedades infecciosas desatendidas, Ana Lucianez Pérez, destacó que “la vigilancia constante y el manejo adecuado de los casos son dos de las fortalezas de Chile”, señalando que incluso con baja incidencia el país mantuvo “la notificación estandarizada, la confirmación de laboratorio, el rastreo de contactos y el seguimiento”.

El sistema sanitario también ha reforzado la capacitación en la red pública. En ese sentido, Contreras explicó que “uno de los pilares del Ministerio de Salud es la capacitación de técnicos y profesionales, especialmente en el nivel de atención primaria, para realizar la detección temprana y la derivación oportuna”.

Aunque hoy la enfermedad está eliminada como problema de salud pública en el país, su historia dejó episodios significativos, particularmente en Rapa Nui, donde a fines del siglo XIX se registró una fuerte propagación. El médico Carlos de la Barrera recordó que tras un tamizaje realizado en 1976 “en ese momento vivían ahí 2.800 personas y detectamos lepra en 460”, agregando que “más del 15% de la población estaba infectada”.

Con el avance de los tratamientos y el abandono de las políticas de aislamiento, los pacientes pudieron reintegrarse progresivamente a la comunidad. El último caso conocido en la isla fue identificado y tratado en 1995, cerrando uno de los capítulos más complejos de la historia sanitaria del país.

Para De la Barrera, parte del éxito en el control de la enfermedad radica también en el enfoque médico y social. “Creo que los principales factores de éxito en la prevención y el control están directamente relacionados con la capacidad de los equipos médicos y su habilidad para no desmoralizar a los pacientes”, señaló, agregando que “a Chile le ha tomado mucho tiempo aprender esto”.

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