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En el adiós Presidente Boric envía mensaje a Kast: “Chile se construye con continuidad y cambio” PAÍS

En el adiós Presidente Boric envía mensaje a Kast: “Chile se construye con continuidad y cambio”

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En su última cadena nacional y con la frase “quedará para Chile” en pantalla, el Mandatario defendió su legado. Por ejemplo, mencionó: “pienso en las familias de Paine que llevan 50 años buscando a sus detenidos desaparecidos y hoy saben que el Estado se hace cargo gracias al plan de búsqueda”.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
En su última alocución televisada antes de dejar el cargo, el Presidente Boric también admitió falencias. Mencionó iniciativas que no prosperaron en el Congreso y reconoció responsabilidades en controversias de su periodo. Finalmente, garantizó una transición ordenada, anunció que dejará “la primera línea” de la política tras entregar la banda presidencial, aunque expresó disposición a colaborar en materias de interés nacional como exjefe de Estado.
Desarrollado por El Mostrador

Con un discurso de balance, autocrítica y señales al gobierno entrante, el Presidente Gabriel Boric emitió la noche de este martes 10 de marzo su última cadena nacional desde La Moneda. El mensaje, transmitido a las 21:00 horas y a horas del cambio de mando, tuvo un detalle que no pasó desapercibido: en una esquina de la pantalla aparecía la frase “quedará para Chile”, un guiño directo al legado con que el mandatario buscó cerrar sus cuatro años en el poder.

“Chilenos y chilenas: este es mi último discurso como Presidente de la República”, partió diciendo Boric, subrayando que hablaba en vivo. Desde ahí desplegó un recorrido simbólico por el país: “He recorrido Chile entero, desde el seco desierto del norte hasta los vientos creadores del sur”, afirmó, describiendo un país que —según dijo— no se rinde ante las adversidades y que “no se deja doblegar ante incendios ni terremotos”.

Con ese telón de fondo, lanzó una de las frases que más resonaron del discurso: “puedo afirmar hoy que nuestro país es un mejor lugar que el que era hace cuatro años atrás”. Y de inmediato conectó ese diagnóstico con un mensaje implícito hacia el futuro gobierno de José Antonio Kast: Chile —dijo— se construye “con continuidad y cambio”.

En esa línea, Boric hizo algo poco habitual en los cierres presidenciales recientes: nombró a todos sus antecesores desde el retorno a la democracia. “Lo hemos logrado trabajando sobre lo obrado por quienes nos antecedieron”, señaló, mencionando a Patricio Aylwin, Eduardo Frei, Ricardo Lagos, Michelle Bachelet y Sebastián Piñera. Según el mandatario, todos forman parte de “una larga posta”.

“Me voy con la frente en alto y con las manos limpias”

El Presidente también se detuvo en su propia historia política. Recordó que llegó a La Moneda con 36 años y se retira con 40. “Tomé con humildad el mandato que hace cuatro años ustedes me dieron”, dijo, antes de remarcar una frase que ya había utilizado días antes: “me voy con la frente en alto y con las manos limpias”.

Buena parte de la cadena fue un recorrido por políticas públicas y medidas de su administración, relatadas a través de ejemplos concretos. Habló del pescador del Biobío beneficiado por la nueva ley de pesca, de la mujer cuidadora de Conchalí que ahora tiene tiempo para sí misma gracias a la ley de cuidados, y de la familia de Punta Arenas cuya abuela pudo operarse sin pagar por el sistema de copago cero.

También mencionó a la madre de Arica cuyo hijo accedió a mayores apoyos tras la ley TEA, a la jubilada de Valdivia con una pensión más alta tras la reforma previsional y al profesor rural de Chiloé que recibió el pago de la deuda histórica docente.

Uno de los momentos más enfáticos llegó cuando habló de derechos humanos. “Pienso en las familias de Paine (cuna familiar y bastión político de la familia Kast en Chile) que llevan 50 años buscando a sus detenidos desaparecidos y hoy saben que el Estado se hace cargo gracias al Plan de Búsqueda”, afirmó.

El Mandatario siguió con una larga lista de ejemplos: desde el estudiante de Copiapó que se mueve en buses eléctricos, el vecino de Pitrufquén que volvió a viajar en tren gracias a “Trenes para Chile”, el joven de Alto Hospicio que retomó sus estudios mediante programas de reinserción, hasta el padre de Puente Alto que ahora llega antes a casa por la jornada laboral de 40 horas.

También mencionó a la madre de Aysén que recibe pensión alimenticia tras la ley “Papito Corazón”, a la mujer de Coquimbo protegida por la ley integral contra la violencia hacia la mujer, y a artistas de Ñuble que hoy cuentan con más apoyo estatal a través de los puntos de cultura.

En el plano económico y social, destacó la reducción de la pobreza —con 600 mil familias que habrían salido de esa condición—, el aumento histórico del salario mínimo y el plan de emergencia habitacional que permitió a miles acceder a vivienda.

Mea culpa

Pero el discurso no fue solo balance positivo. Boric reconoció que quedaron tareas pendientes. “Me duele especialmente no haber logrado terminar con el CAE”, admitió, junto con la frustrada reforma de Sala Cuna universal, iniciativas que —según dijo— contaban con consenso técnico pero no político.

También hubo espacio para la autocrítica. El Presidente reconoció errores en su administración y mencionó dos episodios específicos: el manejo del caso Monsalve y el frustrado intento de compra de la casa del expresidente Salvador Allende. “En ambos asumo la responsabilidad”, afirmó.

Hacia el final del mensaje, Boric abordó directamente el cambio de mando que se concretará este miércoles. Pese al clima político de las últimas semanas, aseguró que “tendremos un cambio de mando impecable” y subrayó que tanto él como Kast saben que “Chile está primero”.

El mandatario anunció además que, una vez terminada la ceremonia en el Congreso, abandonará el lugar “como un ciudadano más”. “Me iré con Paula, con Vale y con Violeta a construir una vida lejos de la primera línea”, dijo, aunque aclaró que seguirá disponible para temas de Estado, tal como —recordó— él contó con el apoyo de expresidentes durante su mandato.

Boric cerró su última cadena con un mensaje de continuidad política y personal. “Aquí nada termina”, afirmó. “Cada día es continuar”. Y mientras la transmisión se apagaba, la frase que había acompañado la señal en pantalla resumía el tono del discurso de despedida: “quedará para Chile”.

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