PAÍS
La paradoja política tras el acuerdo que instalaría a Pamela Jiles en la presidencia de la Cámara
Desde la izquierda reconocen que los costos del pragmatismo pueden ser altos. Admiten que el nombre de Jiles “está lejos de ser una alternativa deseable”, pero hay un objetivo superior: “Contener una implementación agresiva de la agenda de Kast”, dicen.
Durante las primeras horas de este miércoles 11 de marzo, el Congreso Nacional no solo será escenario del cambio de mando presidencial, sino que también de las votaciones que definirán la nuevas testeras del Senado y la Cámara de Diputadas y Diputados, mesas que conducirán el primer año legislativo, junto al arranque del Gobierno de José Antonio Kast.
Tras intensos días de negociaciones, este martes las bancadas de izquierda, centroizquierda, más la Democracia Cristiana y el Partido de la Gente, anunciaron un acuerdo administrativo que aspira a ordenar el mapa de poder al interior de la Cámara.
El mayor punto controversia del acuerdo es la nominación de la diputada Pamela Jiles como presidenta de la Corporación durante todo el 2026, en representación del PDG. Las vicepresidencias de esta primera mesa directiva estarían en manos del PPD y PS. Posteriormente –según el pacto– la testera sería liderada por la Democracia Cristiana, el Partido Socialista en 2028 y el PDG se repetiría el plato durante 2029.
En la interna son varias las voces que advierten que las negociaciones no se acaban sino hasta el último minuto. De hecho, hasta el cierre de esta edición, senadores y diputados electos de la DC seguían manifestando su disconformidad con el acuerdo. Sin embargo, los representantes de las diferentes bancadas insistieron, tras el anuncio, en que los partidos firmantes acudirían con sus votos para arrebatarle la conducción de la Cámara al oficialismo entrante.
Respecto a la conducción de las comisiones estratégicas, Constitución y de Hacienda estarán presididas durante el primer año por la Democracia Cristiana y el Partido Comunista, respectivamente. Posteriormente, Constitución quedará a cargo del FA, PDG y PPD.
Cabe recordar que la relevancia del acuerdo administrativo para el siguiente periodo radica en que ninguno de los sectores políticos ostenta la mayoría absoluta en la Cámara Baja. Si bien la derecha cuenta con la mayor cantidad de escaños (76), le faltaría la adhesión de dos parlamentarios independientes. Por otro lado, la izquierda y centroizquierda suman 65 puestos, por lo que requieren los 14 escaños del PDG para alcanzar 79 votos.
“Es un acuerdo administrativo, no político”
Lo cierto, es que este pacto administrativo ha generado tensiones evidentes al interior de la futura oposición. En la izquierda y centroizquierda comparten que el nombre de Pamela Jiles es incómodo e impredecible. La exministra del Interior Carolina Tohá calificó la nominación como “insólita”, a propósito de los constantes episodios donde la ahora diputada del PDG ha denostado al Gobierno de Gabriel Boric.
Sin embargo, desde las filas de la futura oposición reconocen que, más allá del nombre que el PDG decidió proponer para la testera, el objetivo central es evitar que la extrema derecha llegue a la presidencia de la Cámara.
“Estimamos relevante, para efectos de resguardar los necesarios equilibrios institucionales, que la Cámara de Diputadas y Diputados sea presidida por una expresión distinta a la del actual Ejecutivo. Estamos convencidos de que ello contribuye al adecuado funcionamiento de las instituciones democráticas”, dice la declaración leída este martes por el diputado PS, Juan Santana.
En ese sentido, los representantes de la que a partir de hoy será la oposición insistieron en que no se trata de un acuerdo político, sino de un acuerdo administrativo, además de reconocer las legítimas diferencias que hay políticamente entre las fuerzas que firmaron el documento.
De hecho, la principal justificación para no acudir a un acuerdo amplio fue el veto de la derecha al Frente Amplio y el Partido Comunista.
“Nunca nos cerramos a la posibilidad de llegar a un acuerdo administrativo amplio que le diera gobernabilidad a la Cámara de Diputados, sin embargo lo que se propuso fueron acuerdos administrativos con exclusiones de algunos partidos políticos y nosotros no estamos por las exclusiones ni por los vetos de algún partido”, dijo Santana.
El parlamentario PS además aseguró que estarían los votos de los diputados de corte independiente, como René Alinco, Carlos Bianchi y Jaime Mulet (FRVS). Consultado sobre si contaban con el voto de este último, señaló que “hay algunos de los diputados que sí han ratificado su apoyo a este entendimiento y hay otros que han manifestado su voluntad, como el diputado Mulet, de ojalá haber llegado a un acuerdo administrativo amplio, pero eso no es lo mismo a decir que no va a votar por este acuerdo”.
Desde el PC las negociaciones estuvieron a cargo de la diputada Daniela Serrano, quien afirmó a El Mostrador que “el acuerdo es entre bancadas y partidos y no responde a personalismos, donde la bancada del PDG, al igual que todas las demás, tiene todo el derecho y el espacio para elegir a quién nomina a la presidencia de la Mesa”.
“El acuerdo es estable y de él participan, sin exclusión ni excepción, todas las bancadas que firman. Sabemos que el equilibrio de votos es delicado y todos los firmantes estamos trabajando arduamente para que se traduzca en una votación de mayoría”, indicó.
El factor Jiles
No obstante, desde la izquierda reconocen que los costos del pragmatismo pueden ser altos. Admiten que el nombre de Jiles “está lejos de ser una alternativa deseable”, pero en la medida en que haya un compromiso de las fuerzas que concurren al acuerdo hay un objetivo superior: “Contener una implementación agresiva de la agenda de Kast”, dicen.
En paralelo, el historial de denostación y malos tratos de la diputada del PDG hacia la administración saliente no ha pasado desapercibido durante los últimos días.
“Solo 7 días para que termine el peor gobierno de la historia y Gabriel Boric se vaya para la casa. Por fin termina esta pesadilla de la que fui la primera oposición y la más fiera crítica, advirtiendo públicamente quién es este personaje nefasto, como hoy está claro para el 70% del país”, posteó Jiles en su cuenta de X.
A lo anterior, se suma la cruzada de la parlamentaria por el sexto retiro de los fondos previsionales (a pesar de la evidencia sobre los efectos negativos en la economía), su boicot a la reforma tributaria en 2023, sus intentos por bloquear la dieta que recibirá el Presidente Boric una vez que deje el cargo, y así una serie de episodios que la situaron en la antítesis de la administración saliente.
Otro de los factores que hace impredecible la gestión de Jiles en la Cámara es su propio partido. La primera prueba del fuego del PDG será respaldar con sus 14 votos la candidatura de la periodista.
El diputado Juan Marcelo Valenzuela (PDG) señaló este martes que Jiles cuenta con el apoyo transversal de la bancada, cuyo respaldo responde a que es la parlamentaria de la colectividad “con más experiencia”.
“Tenemos la mejor de las relaciones con Pamela Jiles, llevamos cerca de 20 reuniones desde que fuimos electos y estamos en coordinación. Y es por eso que concurrimos a este acuerdo con nuestros 14 votos”, afirmó.
Asimismo, secundó los dichos de la parlamentaria contra la administración de José Antonio Kast. “Lo que ha aclarado la diputada Pamela Jiles es que, en la medida que el Ejecutivo se le ocurra avanzar mediante decreto, nosotros vamos a ser una férrea oposición y por supuesto que vamos a estar resguardando la institucionalidad”, agregó.
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