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El asedio de la “Abuela”: Pamela Jiles y su estrategia para “obstaculizar” el Gobierno
Pamela Jiles busca generar un “hecho político” constante. A pesar de las críticas que la vinculan a la farándula o cuestionan su aporte legislativo, ella utiliza su validación en las urnas –siendo la primera mayoría nacional– para posicionarse en la oposición y usar las herramientas de la Cámara.
Después que el oficialismo lograra este miércoles romper los acuerdos iniciales para la mesa de la Cámara –que hasta la noche del martes mantenían a la oposición en la testera–, la diputada Pamela Jiles volvió a recordar su promesa de trabajar desde el Congreso para dificultar la gobernabilidad de la administración del Presidente José Antonio Kast.
Con mordacidad, la legisladora señaló tras su derrota: “Creo que el Gobierno de Kast tendrá muchas dificultades para imponer sus prioridades legislativas (…). Ahora yo creo que el Gobierno tiene un problema con la Cámara (…). De partida no tienen mayoría prácticamente para ningún proyecto de ley de quorum. Creo que van a tener muchas dificultades para imponer sus prioridades legislativas”, sentenció.
Además, Jiles puso en duda la estabilidad de la actual Mesa de la Cámara de Diputados, presidida por Jorge Alessandri. La parlamentaria calificó este triunfo como “muy débil e inestable”, debido a una diferencia de apenas dos votos que atribuye a un “pirquineo de votos” orquestado por el ministro Claudio Alvarado. A su juicio, esta fragilidad impedirá que el Gobierno pueda navegar con holgura en el plano legislativo.
No obstante, pese a las diferencias ideológicas que la parlamentaria –y expanelista de farándula– ha exhibido con Kast, y considerando que la bancada del PDG cuenta con 14 diputados en la Cámara, aún no está claro en qué radica el poder real de Jiles para poner en aprietos al Ejecutivo.
La diputada del PDG ha declarado que queda “liberada para hacer lo que sabe hacer”, lo que en la derecha interpretan como un eventual retorno a su estilo de agitación política y presión mediática contra el Mandatario recién asumido.
Según explican en ese sector, las amenazas de Jiles aún están por verse. A su juicio, su estrategia retórica se asemeja a la del exabanderado del PDG, Franco Parisi: se articula en torno al eje del “pueblo contra las élites”, utilizando a sus seguidores para deslegitimar a los bloques tradicionales o conservadores y generar un “hecho político” que obligue al Gobierno a reaccionar.
La curiosa visión de Jiles
Para Pamela Jiles, la llegada de Kast a La Moneda no representa una renovación, sino la consolidación de lo que denomina la “oligarquía de derecha”. Sus planteamientos se basan en una crítica estructural a la clase política, acusando tanto a Kast como a sectores de la izquierda tradicional de haber mentido y robado al país durante los últimos 35 años.
La motivación de Jiles para dificultar la gestión de Kast, de acuerdo con su propio diagnóstico, radica en interpretar el resultado electoral como un “estallido electoral”. Bajo esa mirada, el voto habría reemplazado a la barricada como mecanismo para que el “mundo popular” tome las riendas frente a la élite.
En ese contexto, proyecta que un Gobierno de Kast será “bastante ineficiente” y “desastroso”, al considerar que su administración no logrará resolver los problemas cotidianos de las personas, ya que –sostiene– respondería a intereses de casta más que a las necesidades reales de la ciudadanía.
Uno de los cuestionamientos más incisivos de Jiles contra el Presidente es de carácter personal y estructural. La legisladora describe al partido de Kast como “el más leninista de Chile”, debido a lo que considera su rigidez jerárquica, y afirma que el Mandatario “le rinde cuentas al altísimo”, rasgos que, a su juicio, chocan con la democracia directa que ella promueve.

11 DE MARZO DE 2026/VALPARAÍSO
La diputada Pamela Jiles durante la ceremonia de instalación del nuevo periodo de la Cámara de Diputados 2026 en el Congreso Nacional de Valparaíso.
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Votos del PDG no están asegurados para nadie
En una entrevista con radio Universidad de Chile, tras su derrota, Jiles sostiene que Kast enfrentará un “Gobierno complicadísimo”, donde no tendrá mayoría prácticamente para ningún proyecto de ley de quorum, lo que vaticina un estancamiento de las reformas gubernamentales.
El poder real de la “Abuela” para complicar la tramitación de iniciativas legislativas emanaría, creen algunos, de la bancada de 14 diputados electos del Partido de la Gente (PDG), pero diversos analistas y observadores del proceso sostienen que no hay claridad de la unidad de propósito del PDG para cobrar una revancha por la caída de la congresista.
“Ni Jiles, ni ningún diputado en particular, puede desequilibrar ninguna balanza. Solo la unidad más amplia de la oposición. Y eso es trabajo de colectivos, de líderes de equipo, no de individualidades. Perfecto, ya. No de individualidades. Y todas las frases y amenazas son solo para su estilo de agitación. Es que Jiles pudo ser la presidenta de la Cámara, pero lo que consiguió es volver a interpretar el papel de Jiles. Mantiene el personaje, perdió el puesto”, señala el analista Víctor Maldonado.
Aunque, de lograr articular los 14 votos y una coordinación con la oposición, podría exhibir un poder real en el Congreso.
Jiles ha sido enfática en los últimos meses al advertir que “nadie puede dar por asegurados esos votos”, pues estos le pertenecen “a la gente” y no a los bloques tradicionales. Esta independencia otorga a su bancada un poder de negociación o bloqueo significativo en un Congreso fragmentado.
“Los descuelgues muestran que hoy los votos son mucho más transaccionales y menos predecibles. Esto anticipa una Cámara donde las mayorías serán inestables y donde cada proyecto se va a negociar voto a voto. Para el nuevo Gobierno, eso significa que gobernar requerirá mucha gestión política”, agrega el analista político y decano de la Escuela de Gobierno de la Universidad Central, Marco Moreno.
Ante el escenario de bloqueo en el Congreso, Jiles ha expresado en diversas entrevistas su preocupación por la posibilidad de que Kast intente “gobernar por decreto”. Para combatir esta y otras medidas, la diputada define la postura de su sector como una “oposición bastante activa” o una “colaboración crítica”, rechazando cualquier alineación automática con las prioridades de La Moneda.
Hecho político constante
En la derecha, sus pares evalúan que Pamela Jiles buscará generar un “hecho político” constante. A pesar de las críticas que la vinculan a la farándula o cuestionan su aporte legislativo previo, Jiles utiliza su validación en las urnas –siendo una de las mayorías nacionales más altas– para posicionarse como la guardiana de votos que el Ejecutivo necesita, asegurando que utilizará cada herramienta a su alcance para hacerle “la vida imposible” a una oligarquía –con la que identifica a J. A. Kast– que, según sus términos, ha fallado sistemáticamente a Chile.
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