Publicidad
Deutsche Welle
¿Ha perdido Donald Trump su arma arancelaria más poderosa? SIN EDITAR

¿Ha perdido Donald Trump su arma arancelaria más poderosa?

Publicidad

El fallo de la Corte Suprema de EE.UU. sobre los aranceles altera el eje central de la política económica y exterior del presidente Donald Trump. ¿Conducirá esto a un cambio de rumbo o redoblará Trump su apuesta?


Una herramienta clave ha definido en gran medida las dos presidencias de Donald Trump: los aranceles.

Quienes han observado al presidente estadounidense durante décadas afirman que su obsesión por los aranceles está relacionada con su visión del auge económico japonés de la década de 1980.

Trump llegó a la conclusión de que el éxito económico de Japón se basaba en condiciones presuntamente injustas en su relación económica con Estados Unidos. Llegó a considerar los aranceles como una solución milagrosa para equilibrar las condiciones comerciales con otros países, una opinión que ha mantenido firmemente durante más de 40 años, independientemente del país o la dinámica económica en juego.

“Siempre digo que, para mí, aranceles es la palabra más hermosa del diccionario”, dijo en el desfile de su toma de posesión en enero de 2025. “Los aranceles nos enriquecerán enormemente y recuperarán las empresas de nuestro país”, agregó.

Eliminada la herramienta predilecta

Por eso, la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos del 20 de febrero, que declara ilegales sus aranceles de emergencia, podría ser un momento decisivo para su segundo mandato. ¿Ha eliminado la decisión del máximo tribunal estadounidense la principal herramienta de influencia que Trump tenía para su política económica? ¿Lo hará cambiar de rumbo? ¿O simplemente intensificará sus esfuerzos?

Jacob Funk Kirkegaard, investigador senior no residente del Instituto Peterson de Economía Internacional, cree que si bien el fallo no elimina los aranceles del manual de Trump, puede mitigar su impacto.

“Pase lo que pase en el futuro, esto elimina la vía preferida de Donald Trump para convertir los aranceles en el tema central de cualquier política exterior o cualquier asunto político en general, simplemente diciendo: ‘Con muy poca antelación, este país recibe aranceles del 20 por ciento, 30 por ciento o 50 por ciento'”, dice Kirkegaard a DW. “Ese grado de imprevisibilidad en la política comercial estadounidense ha desaparecido”, prosigue.

“Trump no se moderará”, opina, por su parte, Deborah Elms, jefa de política comercial de la Fundación Hinrich, en Singapur. “Es de esperar que continúe con sus políticas de disrupción comercial y arancelarias mientras permanezca en el Despacho Oval”, observa, en declaraciones a DW.

No todos los aranceles de Trump han sido invalidados. Los aranceles sobre el acero, el aluminio y los automóviles —sectores de especial interés para China y la UE- siguen vigentes. La administración Trump también está explorando maneras de imponer más aranceles bajo diferentes estatutos.

Por ejemplo, Elms cree que la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 —que permite a Estados Unidos imponer aranceles en respuesta a lo que considere prácticas comerciales “injustificables” o “irracionales”— podría convertirse en una herramienta clave.

“Una vez que Estados Unidos decide, unilateralmente, que un país está practicando comercio desleal, actúa como juez, jurado y verdugo. Puede imponer aranceles o, básicamente, lo que quiera como represalia”, aclara.

Sin embargo, muchos de los llamados aranceles recíprocos que Trump impuso a países de todo el mundo han sido retirados y reemplazados por un nuevo arancel global del 15 por ciento.

Este nuevo arancel ya tiene una fecha de vencimiento de 150 días debido a restricciones legales y necesita la aprobación del Congreso estadounidense para extenderse.

El futuro de los acuerdos comerciales

La pregunta más urgente que enfrentan los gobiernos de todo el mundo se relaciona con los acuerdos comerciales que alcanzaron con Estados Unidos para reducir la mayoría de los aranceles del “Día de la Liberación”. ¿Incitará la decisión de la Corte Suprema a países como India o la Unión Europea (UE) a retirarse de los acuerdos que han firmado con la esperanza de obtener mejores condiciones?

Expertos afirman que es poco probable que los países permitan que los acuerdos existentes colapsen repentinamente, ya que temen posibles represalias de Estados Unidos más adelante, una vez que la situación legal se aclare.

“Es poco probable que anuncien la revocación de cualquier acuerdo superficial, ya que ello resultaría en un castigo inmediato”, afirma Elms. Sin embargo, señala que el dilema en el que se encuentran implica que retrasarán la implementación de los acuerdos comerciales con EE. UU.

La UE aún podría pausar el proceso de ratificación del acuerdo comercial entre el bloque comunitario y EE. UU., ya que la comisión de comercio del Parlamento Europeo tiene previsto celebrar una reunión de emergencia hoy lunes.

Kirkegaard explica que, desde la perspectiva de la UE, el nuevo arancel global del 15 por ciento de Trump probablemente ya rompería el acuerdo comercial, puesto que esa tasa podría sumarse a la ya acordada del 15 por ciento.

“Eso sería inaceptable para la UE y, por lo tanto, tendremos que ver cuál será la orientación legal específica con respecto al comercio transatlántico que ofrecerá la administración Trump”, declara.

“Algunos acuerdos, como los celebrados con Suiza o India, hicieron referencia explícita a los aranceles de emergencia, ya que las nuevas tasas arancelarias se enmarcaron como reducciones respecto a dichos niveles de emergencia. Dado que el arancel de referencia legal ha desaparecido, estos acuerdos podrían tener que ser reformulados”, observa, por su parte, Carsten Brzeski, director global de Macroeconomía de ING Research.

La esperada visita de Trump a China

Asimismo, el fallo de la Corte Suprema ha añadido una nueva dinámica a la visita prevista de Trump a Pekín el 31 de marzo. Cuando Trump lanzó su ofensiva arancelaria “recíproca” en abril pasado, los gravámenes sobre China alcanzaron el 145 por ciento en un momento dado. Ambas partes alcanzaron una frágil tregua en mayo, reduciendo significativamente los aranceles.

A primera vista, el fallo del viernes pasado parece otorgar a Pekín una ventaja clave en futuras negociaciones comerciales.

“Le dará a China un impulso moral en sus negociaciones con el equipo de Trump antes de la cumbre, pero están preparados para el escenario de que nada cambie en realidad”, señala Sun Yun, director del programa sobre China en el Centro Stimson, un centro de estudios con sede en Washington.

Además, varios analistas están convencidos de que, si bien Trump ha perdido su método más fácil para imponer aranceles, aún tiene otras vías, y es poco probable que esto pase desapercibido para China u otros países, que podrían estar interesados ​​en condiciones más favorables, pero que consideran que mantener relaciones positivas con Trump es la mejor manera de lograrlo.

¿Una vía de escape para Trump?

Algunos han especulado que el fallo podría proporcionar a Trump una vía de escape política para sus políticas arancelarias, dado que se han vuelto impopulares entre los votantes. Una encuesta de Washington Post-ABC News-Ipsos publicada el viernes reveló que el 64 por ciento de los votantes desaprueba su gestión de los aranceles.

Además, muchos miembros del propio Partido Republicano de Trump critican su política arancelaria, especialmente con las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos previstas para noviembre.

“No creemos que el presidente Trump utilice el fallo como una salida encubierta para dar marcha atrás en su agenda arancelaria”, observa Brzeski. “Al contrario, los anuncios posteriores al fallo de la Corte Suprema confirman firmemente que Trump no tiene intención de eliminar su ‘palabra más hermosa’ del diccionario inglés”.

Publicidad