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Las miradas incómodas en la geopolítica tras la caída de Maduro

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¡Hola! ¡Qué manera de partir la primera semana del año! Eso de “borrón y cuenta nueva”, tan típico de estas celebraciones, esta vez fue en serio. Estados Unidos sustrajo a Nicolás Maduro, lo trasladó para ser juzgado en Nueva York y volvió a rugir fuerte en la región. Esto obliga, por cierto, a redefinir la autonomía del vecindario frente a Washington.

¿Qué va a pasar ahora?, fue la pregunta clave tras el golpe de timón de Donald Trump. La respuesta se fue cocinando lentamente, mientras se ajustaban las piezas en el nuevo tablero del poder. +Política recoge esta semana dos análisis fundamentales para entender las razones de la intervención en Venezuela, más allá de la tesis del petróleo.

Pero antes de seguir con el temario, en +Política les entregamos información que nos llegó a puerta cerrada. Las relaciones entre Republicanos y Chile Vamos no estarían pasando por su mejor momento. Existe nerviosismo y desconfianza de parte de varios militantes republicamos sobre cómo están ingresando los cuadros de Chile Vamos al Gobierno de José Antonio Kast.

A juicio de estos, Chile Vamos podría pasarles por encima en la conformación del gabinete. Por ahora, se sabe que el mundo empresarial está moviendo muy fuerte sus fichas para poner nombres de Chile Vamos en cargos clave, y con ello no nos referimos solo a ministerios.

Y una última cosa, más allá de lo que se especuló esta semana respecto a que Francisco Pérez Mackenna, gerente general de Quiñenco –el holding de la familia Luksic–, estaría descartado para el Ministerio de Relaciones Exteriores, fuentes informadas de lo que ocurre en la OPE (Oficina del Presidente Electo) aseguran lo contrario.

Una prueba de esto es que el empresario y alto ejecutivo ya habría informado que, a partir de la próxima semana, renunciaría a los directorios en los que actualmente participa.

  • En todo caso, tampoco la incertidumbre estuvo ausente. Y es que la búsqueda del próximo ministro de Seguridad Pública –un verdadero “fierro caliente”– se ha transformado en un dolor de cabeza para el Mandatario electo. Todavía no hay un nombre claro y el tiempo se agota. Lo único que se sabe hasta ahora es que el escogido no será un exuniformado.

Donde tampoco aún se zanja el tema es en la postulación de Michelle Bachelet a la Secretaría General de Naciones Unidas. La decisión todavía es incierta, pese al acercamiento entre el PS y el Partido Republicano, buscando el apoyo de José Antonio Kast. El actual panorama en Venezuela y el retiro de Estados Unidos de 66 organismos internacionales solo suman más incertidumbre al proceso. Bachelet, mientras, guarda silencio.

  • Para finalizar este primer newsletter del año, una historia antigua pero sabrosa. Sáquense los audífonos: los “Bad Boys” –que constituyen el grupo de choque de Franco Parisi en redes sociales– trabajaron en la campaña de Lenín Moreno y Jorge Glas en Ecuador, el año 2017. Ambos políticos, en la actualidad, han sido condenados por corrupción. Parisi también estuvo en Quito y la prensa no lo trató muy bien.

Conforme avancen los días, esperamos reducir incertidumbres. Y no se olviden de invitar a más personas a que se inscriban en este newsletter y así hacer crecer la comunidad de +Política.

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Traición interna y guerra por minerales: las otras miradas a la captura de Maduro

Mientras el Gobierno de EE.UU. insiste en explicar la captura de Nicolás Maduro como una operación quirúrgica contra el “narcoestado”, en redes sociales, portales de defensa y círculos especializados se imponen dos lecturas fuera de la norma. En ambos casos, el mensaje es el mismo: la historia del “petróleo” no alcanza para explicar lo que pasó en Caracas.

Traición interna. La primera aproximación es un informe titulado “Análisis técnico militar proveniente de Cuba sobre el secuestro de Nicolás Maduro”, un documento que sostiene que la llamada “Operación Resolución Absoluta” no fue solo una demostración del poder militar estadounidense, sino el retrato del colapso total del aparato de seguridad venezolano.

  • Dato clave: el exmandatario venezolano cambiaba a diario el lugar donde dormir y, aun así, la Delta Force llegó al punto exacto donde se encontraba. Para el autor del informe, sin una filtración desde el círculo más íntimo de Maduro, la captura en Caracas era prácticamente imposible.
  • Fallos en cadena: inteligencia penetrada, mando paralizado, defensa aérea inactiva y protocolos de seguridad relajados. Estos errores habrían permitido el ingreso de 150 aeronaves sin enfrentar resistencia, con aviones de combate venezolanos sin alcanzar a despegar, comunicaciones neutralizadas en minutos y todos los anillos defensivos colapsados.
  • Conclusión lapidaria: cuando no despegaron los aviones Su-30 venezolanos y nadie ordenó contraatacar al enemigo, la razón de la derrota es evidente: no vino de afuera, sino del corazón mismo del Gobierno venezolano.

No fue por petróleo. Para Carolina Restrepo, la autora del segundo análisis, seguir hablando de petróleo es quedarse en un viejo libreto. Venezuela, dice la abogada colombiana, ya no es clave por su crudo –cuya producción está en ruinas–, sino por sus minerales y la presencia militar adversaria en el país. La decisión, entonces, no habría sido política sino militar. El umbral de riesgo había sido traspasado.

  • Convergencia explosivaUn ecosistema hostil a menos de 2.000 kilómetros del Comando Sur, con China controlando la extracción de tierras raras, tantalio y cobalto en el Orinoco, Irán instalando fábricas de drones con capacidad ofensiva y Rusia aportando radares, sistemas antiaéreos y guerra electrónica. Todo sin comercio, ni asesorías simbólicas: infraestructura operativa pura y dura.
  • Ataque estratégico. Los ataques no fueron contra pozos ni refinerías, sino contra bases, radares, telecomunicaciones y el corazón del poder. El objetivo no era controlar recursos, sino desmantelar amenazas. En un contexto donde China ya demostró que puede usar los minerales como arma geopolítica, Venezuela pasó de ser un problema regional a una pieza crítica en la nueva arquitectura del poder global.
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Se busca sheriff: el nudo más complejo del gabinete de Kast

En los recovecos de La Moneda chica, el equipo del Presidente electo, José Antonio Kast, no busca simplemente un nombre: busca a alguien dispuesto a sentarse en una silla más que incómoda. Por lo que encontrar el rostro de quien encabezará el Ministerio de Seguridad Pública, el cual carga con la mayor promesa de campaña del republicano, no ha sido del todo fácil.

Encontrar un líder para el cargo se transformó en un escollo importante, tanto por la escasez de perfiles que ofrezcan garantías de buenos resultados en 90 días como por la musculatura política que requiere el puesto y el minucioso escaneo al que son sometidos los candidatos. La cuenta regresiva está en marcha.

El factor “fusible”. Para el círculo de Kast, el éxito del Gobierno se juega principalmente en materia de seguridad, convirtiendo al futuro ministro del ramo en el “fusible” intercambiable si las cifras de criminalidad no bajan, en una cartera considerada un verdadero “fierro caliente”.

  • Si bien han sonado algunos nombres, el entusiasmo inicial del exalcalde Rodolfo Carter –hoy senador electo por La Araucanía– se ha ido desvaneciendo, tras evaluar que el enroque podría no ser un “buen negocio”, considerando las altas expectativas y posibilidades de fracaso. Fuentes afirman que habría declinado aceptar el cargo.
  • Otro de los nombres que se barajaban era el del camaleónico Carlos Maldonado, exministro de Justicia y subsecretario general de Gobierno en tiempos de Bachelet, quien también partió mencionado en la carrera inicial para ocupar el cargo, pero cuyo nombre en los últimos días ya no se escucha con tanta insistencia.

Fin al sheriff uniformado. La estrategia, sin embargo, tiene un foco pragmático: se busca un perfil político y no necesariamente técnico, con pasado en las Fuerzas Armadas o de Orden. Fuentes de La Moneda chica sostienen que dirigir un ministerio “no es lo mismo que comandar una comisaría o un regimiento”.

  • Alejandro Irarrázaval también fue mencionado en la cartera, pero su falta de experiencia en el área le habría jugado en contra. Idealmente –se escucha en los pasillos– el candidato debería ser un abogado de confianza de José Antonio Kast o de Arturo Squella.
  • El elegido deberá tener la piel lo suficientemente gruesa para negociar reformas legales en un Congreso que no regalará votos, además de gestionar la compleja relación de mando con Carabineros y la PDI, y contar con un partido que lo defienda institucionalmente cuando las crisis estallen, algo inevitable en este terreno.

La motosierra. El equipo de J. A. Kast ha desplegado una pequeña “unidad de inteligencia” para escudriñar el pasado de los aspirantes. El gran filtro hoy son los conflictos de intereses, buscando evitar a toda costa a candidatos vinculados al mundo de la seguridad privada o defensa que mantengan negocios privados en el sector, un punto que ya habría puesto bajo la lupa a varios nombres.

  • El elegido no solo deberá ser un técnico capaz de entender el mapa del crimen organizado, sino que tendrá quemostrar el ADN de un animal político capaz de asegurar suministros y refuerzos en el Congreso, manteniendo su integridad lo suficientemente limpia para no convertirse en el arma que la oposición más ruda use contra el Presidente.
  • En términos sencillos,  A. Kast no está buscando un general para ganar una batalla, sino un soldado que sepa navegar una tormenta política perfecta, consciente de que, si el barco hace agua, será el primero en ser arrojado por la borda para mantener la nave a flote.
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El pedregoso camino de Bachelet a la ONU en medio de tormenta geopolítica

El eventual respaldo de José Antonio Kast para que Michelle Bachelet asuma la Secretaría General de la ONU, será uno de los temas a tratar en el Comité Central del Partido Socialista este sábado, instancia marcada por la revisión de la última derrota electoral y los factores que marcarán una “oposición colaborativa”.

Aunque trascendidos apuntan a conversaciones entre la timonel del PS, Paulina Vodanovic, y el presidente del Partido Republicano, Arturo Squella, el objetivo de la colectividad es que el respaldo del nuevo Gobierno a Bachelet se enmarque en una política de Estado. Pese a los acercamientos entre ambos partidos, el apoyo del Mandatario electo aún no se oficializa.

Posibilidades intactas. Una de las razones de la incierta definición de José Antonio Kast es que la exmandataria todavía no inscribe de manera formal su postulación a Naciones Unidas. A esto se suma la compleja agenda internacional, marcada por la ofensiva de Donald Trump en Venezuela, que ha mantenido en un prolongado silencio a la expresidenta. Desde el PS aseguran que las posibilidades de Bachelet siguen intactas, a pesar de la crisis regional.

  • “Lo que estamos eligiendo es la Secretaría General de un organismo que tiene una gran importancia mundial, porque casi todos los países del mundo están ahí, pero que es un organismo multilateral, no un organismo supranacional”, dijo esta semana el senador y exsecretario general de la OEA, José Miguel Insulza.

Geopolítica adversa. Para el analista internacional Gilberto Aranda, el escenario para asumir un cargo en Naciones Unidas es complejo. “Estados Unidos, además, al salirse de 66 organizaciones desfinancia a varias, algunas muy relevantes, como el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, y eso hace que sea una tarea nada fácil para el secretario general”, explica.

  • Sobre la postulación de Bachelet, Aranda propone dos lecturas. La primera es que la extrema incertidumbre actual hace más complejo que la expresidenta alcance la Secretaría General. Pero, por otro lado, la polarización en torno a Trump también divide las opciones de los aspirantes al cargo. “Yo diría que para los candidatos cercanos a Washington, como Rebeca Grynspan o el mismo Rafael Grossi, también se complica”.
  • Para el experto en política internacional, la definición va a “depender de cómo vaya leyendo el Gobierno electo lo que es el alineamiento con Estados Unidos, hasta dónde llega ese alineamiento. Esa es la gran pregunta”, sentencia.
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La reservada asesoría de los “Bad Boys” a la campaña de Jorge Glas y Lenín Moreno

Hay historias que se encuentran sin siquiera buscarlas. Basta con estar en el lugar indicado y en el momento oportuno. Lo demás, llega por añadidura. Esto fue lo que le pasó a un asesor empresarial chileno en Ecuador, cuando se encontró en una de las oficinas de la vicepresidencia, ubicada en el Palacio de Carondelet, con tres jóvenes coterráneos: Giancarlo Barbagelata, Pedro Gubernatti y Juan Marcelo Valenzuela, el equipo de marketing digital de Franco Parisi, conocido en Chile como “Bad Boys”.

Fue durante la segunda vuelta presidencial del año 2017, cuando Lenín Moreno y Jorge Glas –candidatos a la presidencia y vicepresidencia del país, respectivamente– disputaban palmo a palmo los votos con el empresario y banquero Guillermo Lasso. Glas, entonces, era vicepresidente del país y candidato de la continuidad del Gobierno de Rafael Correa. Ambos, en la actualidad, condenados por malversación de fondos públicos y sobornos.

  • Los ideólogos del programa de streaming que llevó a Franco Parisi a posicionarse en el cuarto lugar de las elecciones presidenciales el año 2021 –sin hacer campaña en territorio nacional– llegaron a trabajar a Quito recomendados por otro chileno, que entonces asesoraba al Gobierno de Rafael Correa: el periodista Patricio Mery, vocero de Parisi en su primera campaña del año 2012.

El asesor empresarial chileno que vio a los “Bad Boys” en el Palacio de Carondelet asegura que dos cosas le llamaron la atención: el vínculo laboral con el vicepresidente en ejercicio y candidato de la continuidad, Jorge Glas, y las investigaciones que apuntaban en su contra por sobreprecios en licitaciones públicas y eventuales sobornos en el caso Odebrecht. “Estos tipos estaban metidos en las patas de los caballos”, recuerda.

  • Franco Parisi también estuvo en Ecuador ese mismo año, en una visita que causó sorpresa en la prensa local, luego que el Gobierno rechazara el ingreso de la activista venezolana Lilian Tintori, acusando al excandidato chileno a la Presidencia de tener una agenda alineada con la candidatura de Lenín Moreno y Jorge Glas. Una curiosidad, por decir lo menos, considerando sus actuales afinidades con Donald Trump y Javier Milei.

De los tres “Bad Boys”, solo respondieron dos a +PolíticaGiancarlo Barbagelata aseguró que fue contactado para colaborar en labores técnicas vinculadas al marketing digital y que su participación “fue acotada y de carácter estrictamente profesional”. Juan Marcelo Valenzuela, recién electo diputado por el Partido de la Gente, confirmó que se trató de una asesoría en marketing digital “orientada al uso de herramientas de georreferenciación en Facebook”.

Sobre las condenas en contra de sus exempleadores, el diputado electo dijo que “todo acto de corrupción es inaceptable, condenable y debe recibir las sanciones más severas, en cualquier país y cualquier contexto”.


Y hemos llegado al final de esta primera edición 2026 de +Política. Si tienen algún comentario, duda o información que quieran compartir, pueden escribirnos a maspolitica@elmostrador.cl.

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