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Ola de calor y compras de verano: cómo proteger la carne y no romper la cadena de frío Gastronomía Créditos: El Mostrador.

Ola de calor y compras de verano: cómo proteger la carne y no romper la cadena de frío

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Las altas temperaturas del verano acortan los tiempos seguros de conservación de la carne y ponen a prueba la cadena de frío. Expertos entregan recomendaciones simples para el traslado, almacenamiento y cocción, además de señales clave para decidir cuándo consumir o desechar el producto.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las altas temperaturas exigen extremar el cuidado de la carne para evitar riesgos sanitarios. Álvaro Martínez, gerente comercial de Doña Carne, recomienda controlar el tiempo fuera del frío, máximo dos horas, o una si supera los 30°C, y usar bolsas térmicas con hielo durante el traslado. Al llegar a casa, se debe refrigerar o congelar de inmediato y almacenar en las zonas más frías del refrigerador. Color, olor y textura firmes son señales de buena conservación. Envases inflados o cambios de olor o color justifican desechar el producto. “Ante la duda es mejor no consumir”, advierte.
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Durante el verano, las altas temperaturas no solo impulsan panoramas al aire libre, sino que también obligan a optimizar las compras de alimentos. En ese escenario, el cuidado de los productos cárnicos se vuelve clave para garantizar su calidad y seguridad, desde la adquisición hasta su preparación en casa.

Álvaro Martínez, Gerente Comercial de Doña Carne, subraya que la prevención es más simple de lo que parece: “con simples medidas es posible conservar en buen estado la carne incluso en días de calor. Lo importante es planificar bien los traslados, reducir los tiempos fuera del frío y mantener buenas prácticas al llegar al hogar”.

El traslado, el punto más crítico

Controlar el tiempo entre la compra y la llegada al hogar es el primer eslabón del cuidado. La carne no debería superar las dos horas fuera de refrigeración, margen que se reduce a una hora o menos cuando las temperaturas sobrepasan los 30°C. Por ello, el uso de coolers o bolsas térmicas con hielo es especialmente recomendado en compras grandes, viajes o paseos. “Usar bolsas térmicas con hielo ayuda a mantener la temperatura adecuada y a proteger la carne durante el traslado”, explica Martínez.

La cadena de frío también es otro punto importante. Al llegar a casa, la recomendación es inmediata: refrigerar o congelar la carne sin dejarla a temperatura ambiente ni sobre mesones. También se aconseja almacenarla en los sectores más fríos del refrigerador y seguir las indicaciones de conservación del producto.

La observación previa a la cocción sigue siendo una práctica esencial. Un color natural, rojo brillante en carnes rojas, rosado claro en aves, olor neutro sin notas ácidas y una textura firme al tacto son señales de correcta conservación. Martínez resume que “cuando la cadena de frío se respeta, la carne mantiene sus características y se puede disfrutar con tranquilidad”.

Desechar cuando corresponde

Incluso con buenas prácticas, hay alertas que no deben ignorarse. Envases inflados, líquidos con mal olor, cambios notorios de color u olor, o dudas sobre el tiempo de exposición al calor, son razones suficientes para descartar el producto.

Martínez concluye con un llamado a priorizar la salud. “En verano, la regla es clara, y es que ante la duda es mejor no consumir. Prevenir una intoxicación alimentaria es siempre más importante que intentar salvar un producto”.

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