Gastronomía
Chocolates para San Valentín: cuando el regalo se convierte en experiencia
Regalar chocolates puede ser un regalo tradicional, pero también una invitación a ocupar los sentidos. Mirar, oler y saborear con atención permite descubrir este alimento desde otra perspectiva, una invitación a compartir el momento más allá del consumo habitual.
El chocolate sigue siendo uno de los regalos más elegidos para el Día de los Enamorados, pero este 2026 la tendencia va más allá de la caja bonita. Marcas especializadas apuestan por ediciones limitadas, propuestas sin azúcar y experiencias sensoriales que invitan a disfrutar el chocolate con pausa y conciencia.
Bajo el concepto Amor Sin Palabras, Varsovienne lanza su edición limitada Enamorados 2026, una propuesta que pone el acento en la emoción más que en el discurso. La línea principal de Enamorados incluye cuatro productos edición limitada, tres en su versión tradicional y uno sin azúcar.

Para quienes buscan una caja con más variedad, la Caja Corazones 172 grs, es la que se destaca por su bombón de chocolate de leche pistacho, símbolo de armonía y conexión, al igual que sus otros cinco sabores.
“Amor Sin Palabras conecta desde la emoción, invitando a compartir experiencias que se sienten más de lo que se explican, donde la sensibilidad se transforma en un vínculo que se celebra, se siente y se comparte. Ya sea con uno mismo, con la pareja, con amigos o en familia, a través de una propuesta pensada para regalar emoción en cada detalle”, señala María Jesús Palma, Jefa de Marketing de Varsovienne.
Otra opción para este 14 de febrero, es la de La Fête Chocolat que presenta La Fête de L’Amour, una colección inspirada en la idea de que el amor se construye desde la complementariedad. Bombones sólidos y rellenos, varitas de naranja confitadas y ediciones sin azúcar añadida componen una propuesta que combina diseño, calidad y emoción.
Las cajas de 220 y 410 gramos incluyen bombones en forma de corazón con chocolates amargo 58%, leche 34%, blanco 30% y Gold 30% cacao, junto a rellenos como praliné de avellana, crema de lúcuma, caramelo y ganache de frutos del bosque. La colección está disponible en tiendas físicas y en lafetechocolat.com, con despacho express y retiro en tienda.

Catar chocolate: un plan distinto para celebrar
Más allá del regalo, expertos en cacao proponen transformar el chocolate en una experiencia compartida. Santiago Peralta, fundador de Paccari, invita a catar chocolate en pareja: observar, oler, escuchar el quiebre, dejar que se derrita lentamente y prestar atención al retrogusto. Un ejercicio simple que convierte el consumo en un momento de conexión y conversación, ideal para resignificar el Día del Amor.
Observar antes de probar: la experiencia comienza con la vista. El color del chocolate debe ser profundo y homogéneo, sin manchas ni tonos opacos. El brillo y la superficie lisa indican una correcta manipulación del cacao y un buen templado. Para Peralta, este paso permite anticipar calidad y cuidado en la elaboración, algo que muchas veces se pasa por alto al abrir una envoltura con apuro.
Escuchar el quiebre: al partir la tableta, el sonido entrega información relevante. Un quiebre limpio, firme y seco suele estar asociado a chocolates bien cristalizados, donde la manteca de cacao mantiene su estructura natural. Este gesto, aunque breve, marca una diferencia clara frente a productos más procesados o con exceso de aditivos.
Oler y reconocer el origen: antes de llevar el chocolate a la boca, el olfato cumple un rol clave. Al acercarlo a la nariz, emergen aromas que pueden recordar frutas tropicales, flores, frutos secos o notas más terrosas, dependiendo del origen del cacao. “En chocolates como los de Paccari, elaborados con cacao fino de aroma, orgánico y sin saborizantes artificiales, estas notas resultan más nítidas y fieles a su procedencia”, precisa el líder de la compañía.
Dejar que se derrita lentamente: uno de los errores más comunes es morder el chocolate de inmediato. La recomendación es dejar que se funda lentamente en la boca, permitiendo que el calor libere sus sabores de forma progresiva. La textura, la cremosidad y la evolución del gusto revelan matices que no aparecen en un consumo rápido, especialmente en chocolates con alto porcentaje de cacao.
Poner atención al final: el retrogusto, esa sensación que permanece después de tragar, completa la experiencia. Un buen chocolate no deja una sensación pesada ni empalagosa, sino un sabor limpio y persistente, por lo que para Santiago Peralta este último momento es clave, ya que permite identificar la calidad del cacao y el equilibrio de la receta.