Coctelería
La industria pisquera busca reconfigurarse entre valor, eficiencia e internacionalización
En un escenario marcado por la madurez del consumo, presión en costos y mayor competencia, la industria pisquera redefine su estrategia para sostener la rentabilidad a través de eficiencia productiva, premiumización y expansión internacional.
La industria de bebidas alcohólicas atraviesa un momento de transformación a nivel global y local. En mercados cada vez más competitivos, el crecimiento sostenido ya no depende exclusivamente del aumento en volumen, sino de la capacidad de las marcas para capturar valor a través de la premiumización, la innovación y la construcción de identidad.
En Chile, esta tendencia se hace especialmente evidente en la categoría del pisco, un producto profundamente ligado a la identidad cultural del norte del país, pero que hoy enfrenta una etapa de madurez. A esto se suman cambios en los hábitos de consumo —con públicos más jóvenes que diversifican sus preferencias—, una mayor sensibilidad al precio y la irrupción de nuevas categorías que compiten por las mismas ocasiones de consumo.
En este escenario, los desafíos para la industria son múltiples: presión en los costos, volatilidad del tipo de cambio, exigencias sanitarias y climáticas en la producción agrícola, y la necesidad de abrirse a mercados internacionales para sostener el crecimiento. Al mismo tiempo, surgen oportunidades en segmentos de mayor valor, productos diferenciados y en la exportación como vía de diversificación.
Es en este contexto que la Cooperativa Agrícola Pisquera Elqui (Capel) enfrenta un nuevo ciclo estratégico, buscando equilibrar tradición e innovación en un entorno cada vez más exigente.
Un cambio estructural con foco en valor
Capel ha definido una hoja de ruta clara para los próximos años: crecer con foco en valor, eficiencia productiva e internacionalización. La estrategia apunta a sostener el pisco como eje del negocio, pero al mismo tiempo avanzar en nuevas categorías que han mostrado mayor dinamismo, especialmente aquellas vinculadas al consumo personal y a nuevas ocasiones.
Este giro responde directamente a las transformaciones del mercado, donde las categorías tradicionales muestran menor crecimiento y donde el posicionamiento de marca y la diferenciación son claves para sostener la rentabilidad.
Ante estos cambios, la cooperativa realizó una nueva ronda de encuentros sectoriales con sus más de 800 cooperados, en ciudades como Copiapó, Vallenar, Vicuña, Ovalle, Hurtado, Monte Patria y Salamanca.

Estas instancias, que funcionan como antesala de la junta anual de socios, permitieron no solo revisar los resultados del último año, sino también compartir un diagnóstico común sobre el momento que vive la industria.
Pese a un entorno complejo, Capel cerró 2025 con resultados positivos. Este desempeño se explicó por mejoras en eficiencia operativa, fortalecimiento de las ventas en el mercado nacional, mejores márgenes en el negocio de graneles y ajustes en la estructura de costos.
El presidente del Consejo de Administración, Egidio Rigotti, destacó que la cooperativa enfrenta este nuevo ciclo desde una posición más sólida, con una operación más eficiente y una gestión orientada a generar valor para sus socios.
Desafíos 2026: costos, tipo de cambio y eficiencia
De cara a 2026, el escenario sigue siendo desafiante. A la presión competitiva se suman factores como la volatilidad del tipo de cambio, el aumento de costos y un consumidor más cauteloso en su gasto.
Frente a esto, Capel ha definido como prioridades el fortalecimiento de la eficiencia productiva, la optimización del uso de la uva —orientándola hacia productos de mayor valor— y el desarrollo de nuevas líneas que permitan sostener la rentabilidad en el tiempo.
En paralelo, se ha profundizado su estrategia de expansión internacional, consolidando su presencia en distintos mercados y posicionándose como uno de los principales actores del pisco chileno en el exterior.
La internacionalización aparece así como una palanca clave para diversificar ingresos y reducir la dependencia del mercado local, en línea con una visión de crecimiento sostenible y de largo plazo.
Vendimia 2026: coordinación ante un escenario complejo
En el ámbito agrícola, la definición del valor de la uva vuelve a ser un elemento central para la sostenibilidad del sector, en un contexto donde los costos de producción han aumentado y la rentabilidad de los productores enfrenta presiones.
A esto se suma la necesidad de reforzar la coordinación operativa y sanitaria de cara a la vendimia 2026. Factores como plagas —entre ellas la mosca de la fruta—, condiciones climáticas variables y exigencias logísticas han elevado el nivel de complejidad de cada temporada.
En ese marco, el trabajo conjunto con organismos como el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y la implementación de protocolos más estrictos en transporte y manejo de la producción se han vuelto fundamentales para mitigar riesgos.
El objetivo es anticipar contingencias en una temporada donde factores externos —sanitarios, climáticos y logísticos— pueden impactar directamente en los resultados.
Un equilibrio necesario para el futuro del sector
En perspectiva, el principal desafío para la industria pisquera radica en encontrar un equilibrio sostenible entre su base agrícola y las exigencias de un mercado cada vez más competitivo.
Esto implica avanzar simultáneamente en productividad, diferenciación y apertura de mercados, sin perder de vista el rol estructural que cumplen los productores en la cadena de valor.
De hecho, e 88 años de su creación, Capel enfrenta el desafío de crecer con equilibrio y no solo volumen: entre tradición e innovación, entre competitividad y sostenibilidad, y entre la lógica de mercado y el compromiso con su base cooperativa.
Más que un ciclo de expansión, el sector enfrenta una etapa de consolidación y redefinición, donde la capacidad de adaptarse a estos cambios será determinante para su desarrollo en los próximos años.