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Arriendos de temporada: cómo evitar estafas en plenas vacaciones Viajes

Arriendos de temporada: cómo evitar estafas en plenas vacaciones

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Precios demasiado convenientes, avisos falsos y presión por reservar son algunas de las señales más comunes de las estafas en arriendos de temporada, un problema que se intensifica durante el verano. Expertos advierten sobre las modalidades más frecuentes de fraude.


Precios tentadores, fotografías impecables y mensajes que apuran la decisión. Cada verano, las estafas vinculadas a arriendos de casas y departamentos para vacaciones reaparecen con fuerza en Chile, aprovechando la alta demanda turística y la urgencia de quienes buscan asegurar alojamiento en playas, lagos y destinos de alta concurrencia.

El cierre del año y el inicio de la temporada estival marcan uno de los periodos de mayor movimiento turístico del país. Miles de personas comienzan la búsqueda de arriendos temporales, escenario que, año tras año, también se convierte en terreno fértil para fraudes cada vez más sofisticados.

“La alta demanda por alojamiento, sumada a la presión por encontrar algo rápido, crea el contexto perfecto para estas estafas. Muchas personas comparan menos y toman decisiones apresuradas”, explica Leandro Gómez, fundador y CEO de Leg Technologies.

Cómo operan las estafas de arriendo

Las modalidades son simples, pero efectivas. En algunos casos, se publican propiedades que no existen. En otros, los estafadores copian avisos reales desde portales inmobiliarios o redes sociales, reutilizan fotografías y descripciones, y los vuelven a publicar a precios considerablemente más bajos para atraer víctimas con rapidez.

El objetivo es siempre el mismo: lograr una transferencia de dinero como “reserva”. Una vez realizado el pago, el contacto desaparece y el supuesto arriendo nunca se concreta.

“No se trata de estafas improvisadas. En muchos casos operan bandas organizadas, donde distintas personas cumplen roles específicos”, advierte Gómez. Mientras una publica el aviso, otra responde los mensajes y una tercera recibe el dinero, lo que dificulta la identificación de los responsables.

Estas redes suelen cambiar constantemente de números telefónicos, cuentas bancarias y perfiles digitales, además de recomendarse entre sí en publicaciones para aparentar credibilidad, lo que les permite seguir operando incluso después de denuncias o reportes.

Señales de alerta que se repiten

Aunque muchos avisos parecen creíbles a primera vista, existen patrones que se repiten y que pueden servir como señales de alerta. Uno de los más comunes es un precio demasiado bajo en comparación con otros alojamientos similares en la misma zona y periodo.

A esto se suma el uso de fotografías de alta calidad que, en muchos casos, han sido extraídas de otros sitios web. La información suele ser escasa, poco precisa o contradictoria, y los perfiles que publican estos avisos generalmente son nuevos o no tienen historial ni reseñas verificables.

Otro elemento clave es la presión. Frases como “hay otro interesado”, “me quedan pocas fechas disponibles” o “tienes que reservar hoy” buscan apurar la decisión y evitar que la persona verifique antecedentes con calma.

Redes sociales, el principal canal de fraude

Las redes sociales y los sitios de clasificados online se han convertido en el principal canal para este tipo de estafas. Publicar y eliminar avisos es rápido y sencillo, y muchas veces el primer contacto se realiza en estas plataformas.

Luego, la conversación suele trasladarse a WhatsApp o Telegram, un paso clave en el engaño. En la mensajería privada no existe verificación ni control, lo que reduce las posibilidades de seguimiento. Para generar confianza, los estafadores suelen enviar supuestos contratos de arriendo, copias de cédulas de identidad o comprobantes de transferencias anteriores.

Aunque estos documentos suelen ser falsificados o pertenecer a terceros, cumplen su función: generar una falsa sensación de seguridad que lleva a concretar el pago sin verificar la autenticidad del arriendo.

No solo los turistas: propietarios también en riesgo

El problema no afecta únicamente a quienes buscan alojamiento. Según Manuel Maneiro, CEO y cofundador de RentaDays, los propietarios también pueden ser víctimas durante la temporada alta.

“Durante el verano vemos un aumento significativo en la demanda por arriendos temporales, pero junto con eso también crecen los intentos de estafa, tanto hacia turistas como hacia dueños de propiedades. Hay arrendatarios falsos que buscan aprovecharse del aumento de la oferta”, señala.

Casos recientes, como algunos registrados en Valparaíso, evidencian lo fácil que es caer en estos engaños si no se toman las precauciones necesarias.

Recomendaciones clave para arrendar con seguridad

Para reducir el riesgo y evitar que una estafa arruine las vacaciones, los expertos coinciden en una serie de recomendaciones prácticas:

  • Desconfiar de ofertas demasiado convenientes, especialmente en temporada alta.
  • No ceder ante la presión por reservar de inmediato.
  • Verificar que la propiedad exista, revisando ubicación, fotos y coherencia de la información.
  • Investigar al anunciante, buscando trayectoria, presencia digital y reseñas verificables.
  • Hablar directamente con el dueño o encargado, haciendo preguntas específicas sobre la propiedad.
  • Solicitar documentos de respaldo, como identificación del arrendador y antecedentes que acrediten la propiedad.
  • Contar con más de un canal de comunicación, como teléfono y correo electrónico confiables.
  • Desconfiar de referencias entregadas por terceros desconocidos, ya que muchas veces forman parte del engaño.

Cuando es posible, optar por plataformas reconocidas como Booking o Airbnb, que cuentan con sistemas de verificación, pagos protegidos y respaldo para ambas partes, puede marcar la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y una estafa difícil de revertir.

“La mejor forma de prevenir estos fraudes es operar a través de plataformas seguras, con procesos claros y respaldo tanto para viajeros como para propietarios”, concluye Maneiro.

En plena temporada alta, la recomendación es clara: tomarse el tiempo para verificar, desconfiar de lo demasiado bueno para ser cierto y priorizar la seguridad puede ahorrar no solo dinero, sino también un mal recuerdo en el periodo más esperado del año.

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