Publicidad
Puerto Rico: los atractivos de la isla que brilló en el Super Bowl con Bad Bunny Viajes

Puerto Rico: los atractivos de la isla que brilló en el Super Bowl con Bad Bunny

Publicidad

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl fue, además de un hito musical, una vitrina turística global. A través de símbolos cotidianos, Bad Bunny transformó el escenario en una postal viva de Puerto Rico, despertando el interés por una isla donde la identidad cultural es el principal atractivo.


El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX no solo rompió récords de audiencia sino que se convirtió, por 13 minutos, en una invitación global a conocer Puerto Rico. Con el astro puertorriqueño Bad Bunny al frente, el escenario repleto de campos de caña, casitas, piraguas y jíbaros con pava fue un recorrido visual que encapsuló la esencia de la isla caribeña, que llevó a millones de espectadores a recorrer, sin salir de casa, los paisajes emocionales y físicos de la isla.

Puerto Rico no es solo un destino de sol y playa: es una isla donde la identidad cultural atraviesa cada experiencia turística. Música, historia, gastronomía y naturaleza conviven en un territorio compacto pero profundamente diverso, ideal tanto para escapadas cortas como para viajes de exploración más largos.

Lo que Bad Bunny llevó al escenario del Super Bowl —la casa, la calle, el mercado, el campo— no es una metáfora: es la vida cotidiana del país y también su principal atractivo turístico.

Créditos: Descubre Puerto Rico.

La casita: del escenario a Viejo San Juan

Lejos de una escenografía abstracta, el artista eligió representar elementos profundamente reconocibles de la vida puertorriqueña. Una de las imágenes más memorables del show fue la “casita” que Bad Bunny usó como centro escénico —una pequeña casa que simboliza el corazón del hogar, donde la familia se reúne y la música nunca falta.

Esa misma casa que vimos en el campo del Super Bowl cobra vida en las calles empedradas del Viejo San Juan, un destino obligado para quienes visitan la isla. Aquí, entre fachadas coloniales coloridas y balcones floridos, los viajeros pueden pasear a pie, probar la gastronomía criolla en cafés con terrazas y descubrir rincones llenos de historia, desde La Fortaleza hasta el imponente Castillo San Felipe del Morro.

Créditos: Descubre Puerto Rico.

San Juan es uno de los cascos históricos mejor conservados del Caribe. El Viejo San Juan, con más de 500 años de historia, invita a recorrerlo a pie entre calles empedradas, casas coloniales pintadas en tonos pastel y fortalezas que miran al Atlántico. Es un lugar donde el turismo cultural, gastronómico y urbano se cruzan de forma natural.

Los campos de caña y el café

La apertura del espectáculo, con escenas inspiradas en plantaciones de caña de azúcar, evoca el paisaje rural que figura en muchas postales puertorriqueñas.

En la isla, esa historia agrícola se vive de cerca en tours que recorren centrales históricas de azúcar y fincas de café, donde los visitantes pueden aprender sobre el proceso de cultivo y degustar productos locales con sabores intensos. La ruta del café en las montañas de Utuado y Jayuya o una copa de ron en una destilería artesanal como las de Casa Bacardí en Cataño son experiencias que combinan naturaleza, historia y sabor.

Créditos: Descubre Puerto Rico.

El espectáculo también hizo referencia al campo y a la tradición agrícola, recordando que Puerto Rico es mucho más que un destino de playa. En el centro de la isla, rutas de café y paisajes montañosos permiten conocer una faceta rural marcada por la historia del cultivo, la resiliencia comunitaria y una conexión profunda con la tierra.

Más allá del campo y la casa, el show tuvo momentos que hicieron alusión a la resiliencia puertorriqueña —como cuando Bad Bunny escaló un poste evocando los desafíos de la infraestructura tras el huracán María— lo que recuerda a quienes visitan lugares como El Yunque, el bosque tropical que es símbolo de vida y recuperación. Es, además, el único bosque tropical del sistema de parques nacionales de Estados Unidos, donde cascadas, senderos y biodiversidad ofrecen una alternativa natural al turismo urbano.

La marqueta y el bullicio urbano

Rodeando la casita en escena se recreó una marqueta —mercado típico—, lleno de puestos de piraguas, jugos naturales y juegos como domino entre vecinos.

Ese bullicio se replica en lugares como el Mercado de Santurce o el Barrio de La Placita de Santurce, donde locales y visitantes se mezclan entre sabores caribeños, arte y música en vivo. Es un punto turístico que invita a probar frituras, frutas tropicales y a dejarse llevar por el ritmo urbano de Puerto Rico.

Créditos: Descubre Puerto Rico.

Playas, historia y música

Las playas, por su parte, siguen siendo uno de los grandes imanes de la isla, pero con una diversidad que sorprende. Desde las arenas urbanas de Condado e Isla Verde hasta las playas de Culebra y Vieques —consideradas entre las más hermosas del Caribe—, Puerto Rico ofrece escenarios que combinan belleza natural con autenticidad local, incluyendo fenómenos únicos como las bahías bioluminiscentes.

La música fue el alma de la noche, desde los ritmos urbanos hasta referencias a clásicos del género. Eso lleva naturalmente al Festival de la Salsa de Ponce o a clubcitos nocturnos en Condado y Isla Verde, donde la noche caribeña vibra al compás de plena, bomba y reguetón.

Créditos: Descubre Puerto Rico.

Un destino cada vez mas popular

Con su espectáculo histórico —el primero en español completo, con invitados como Lady Gaga y Ricky Martin— Bad Bunny no solo marcó un hito en entretenimiento, sino que encendió el interés por conocer Puerto Rico, con su historia, sabor, música y paisajes que van desde las playas hasta las montañas.

El show no promocionó a Puerto Rico de forma explícita, pero logró mostrar su energía, su gente y su cultura viva. Tras el Super Bowl, Puerto Rico quedó instalado en la conversación global no solo como cuna de un fenómeno musical, sino como un destino que se experimenta con los cinco sentidos.

Publicidad