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Experimentos con humanos: “Pude sentir el impacto en el fémur directamente” Investigación Imagen de fondo generada con IA

Experimentos con humanos: “Pude sentir el impacto en el fémur directamente”

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Carlos Basso Prieto
Por : Carlos Basso Prieto Unidad de Investigación de El Mostrador.
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Testimonio de víctima que se querelló contra exdocente universitario relata cómo le efectuaron extracciones de tejidos pese a que la anestesia había dejado de causar efectos, en un procedimiento realizados por personas no calificadas y casi sin anestesia.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Abogado querellante pedirá que se formalice a Hermann Zbinden por realizar biopsias musculares a un estudiante del doctorado en la UFT sin condiciones adecuadas, sin autorización del comité de ética y con escasa anestesia. Testimonios describen dolor intenso, presiones para participar y burlas de Zbinden y dos médicas. La víctima terminó con estrés postraumático y dejó el doctorado. Zbinden renunció y la investigación sigue en curso.
Desarrollado por El Mostrador

Ad portas de pedir a la fiscalía que se formalice investigación en contra del exdocente universitario Hermann Zbinden se encuentra el abogado Emiliano Arias, representante de un kinesiólogo que, cuando era estudiante del doctorado en Ciencias del Ejercicio en la Universidad Finis Terrae (UFT), fue objeto de la extracción de tejido muscular desde sus muslos por parte de Zbinden, que por dicha fecha era director del programa de posgrado ya indicado. Adicionalmente, Zbinden también se desempeñaba como director de la Comisión Nacional de Control de Doping de Chile (CNCD).

Según se colige de la investigación policial ordenada por la fiscal Ximena Cocca a la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la PDI de Providencia, se trataba de un procedimiento que se efectuaba en forma regular, pero cuyos alcances reales y objetivos se desconocen, lo mismo que la ubicación de las muestras extraídas del muslo de la víctima.

De hecho, en la información entregada por la UFT a la policía queda claro que se trata de procedimientos realizados en un lugar que no cuenta con las condiciones adecuadas para ello y que se efectuaron sin conocimiento del Comité Ético Científico de la Universidad.

Sin lidocaína

Junto con el doctorado, la víctima estaba realizando un magíster (en el cual estaba próximo a rendir su examen de grado) y en ambos casos su profesor guía era Zbinden, quien era en ese momento el director del doctorado y del área de posgrados de la Escuela de Kinesiología.

Zbinden es profesor de educación física y cuenta con dos magísteres y un doctorado en Ciencias, todos de la Universidad de Lovaina (Bélgica), pero no posee grado alguno en el área de la medicina.

Además, en ese tiempo (año 2024) el académico se desempeñaba como director de la Escuela de Fisioterapia de la Universidad Francisco Vitoria, en Madrid, por lo cual permanecía tres semanas al mes en España.

El 30 de abril de 2024 el estudiante afectado señaló a la PDI que se encontraba trabajando en el Laboratorio de Fisiología del Ejercicio y Metabolismo (Labfem) de la UTF, cuando Zbinden reunió a los estudiantes del doctorado, anunciando se realizarían extracciones de biopsias musculares, “con el objetivo de tener un stock de células para utilizar en experimentos futuros”.

Luego de ello, Zbinden preguntó quiénes no se habían realizado biopsias antes, ante lo cual la futura víctima levantó la mano, tras lo cual -declaró- el docente lo calificó de “voluntario”, agregando posteriormente a otros dos alumnos.

Luego, Zbinden ordenó al encargado del laboratorio, el tecnólogo médico Juan Gutiérrez, reunir los insumos necesarios para realizar las extracciones el 03 de mayo, pero el profesional comenzó a objetarlo, argumentando que era muy poco tiempo, que la preparación de eso lleva cerca de un mes y que había escasez de lidocaína (anestesia local), pero “Zbinden ignoró estos argumentos, e insistió en que Juan debía tener todo preparado para el Viernes” recordó la víctima.

El día previo, Gutiérrez volvió a insistir en la falta de anestesia, pero Zbinden respondió que “no importa, que se iba a conseguir con médicos conocidos. Ante esta respuesta, Juan rápidamente argumentó que no existía un consentimiento informado aprobado por el comité de ética para el procedimiento, y que no se encontraba enmarcado dentro de un proyecto de investigación, a lo cual Zbinden le responde: “Agarren cualquier consentimiento informado de un estudio antiguo o redactamos uno ahora mismo. ¿O acaso me van a demandar?”, indica el informe de la Bicrim.

Tras ello, los estudiantes supieron que quien les haría las biopsias sería su profesor y no un médico, sin saber que además habría -al día siguiente- dos médicas a las cuales Zbinden enseñaría su técnica para extraer tejidos.

Entre gallos y medianoche

Los tres “voluntarios” fueron citados a las 7 AM al gimnasio del Labfem, pero “el profesor Zbinden llegó a eso de las 7:30, acompañado de la Dra. Rommy Schwember, quien supuestamente realizaría las biopsias, pese a que admitió no tener experiencia en dicho procedimiento, y que el profesor Zbinden procedería a enseñarle la técnica en el momento”, detalló la víctima. Schwember es traumatóloga y a ellos se unió la médico Karina Yévenes, que en mayo de este año se recibió de la especialidad de Medicina Física y Rehabilitación.

Luego de escuchar que sería Zbinden quien dirigiría la intervención, otro de los estudiantes se negó a participar.

Ante esto, Zbinden se le acerca de manera amenazante, se posiciona frente a frente, con su cara a pocos centímetros de la cara de él, y le pregunta cinco veces consecutivas “¿Estás seguro? ¿Seguro que no quieres participar?” con un tono amenazante”, explicó el joven, pero el otro estudiante mantuvo su postura, por lo cual el académico le ordenó que se fuera de allí.

El otro estudiante presente fue el primero en ser objeto de la biopsia, aunque previo a iniciar el procedimiento, Schwember  dijo que solo que contaban “con 5 cc en total para realizar las tres biopsias”, señala el mismo testimonio.

Zbinden marcó la zona de incisión en el muslo del primer estudiante “y una de las doctoras administró aproximadamente 1.5 cc de lidocaína”. Tras ello, le insertaron el trocar, un instrumento especial para extraer tejidos, y el alumno dijo que le dolía, que era un dolor intenso, pero soportable.

Luego vino el turno del querellante, y dado que el primer alumno se había ido, “Zbinden le dijo a las doctoras que me sacarían doble cantidad de tejido para que cada una pudiera practicar”.

Schwember le aplicó lidocaína y luego comenzaron a cortar. Aunque sentía dolor, no era intenso, pero “cuando ingresó el trocar empecé a sentir un dolor muy intenso, ante lo cual arrugué una camisa y me la coloqué de mordaza en la boca para intentar morder fuerte y distraerme del dolor en el músculo. Todo el procedimiento fue guiado por Zbinden, quien le iba dando indicaciones a la Dra. Schwember hasta que termina de cortar el tejido y extraer las biopsias”, precisa la declaración.

La lidocaína comenzó a perder efecto y ante ello  yo podía sentir la aguja e hilos pasar por mi piel”, detalló la víctima, quien recordó que “al mismo tiempo que sucedía eso, la Dra. Yévenes había comenzado a inyectar 1.5cc de lidocaína en mi muslo derecho, pero estos jamás tuvieron efecto”.

Pidió más anestésico pero, según su versión, le fue negado y luego Yévenes comenzó a cortar, lo que le causó dolor. Sin embargo, no estaba preparado para lo que vendría a continuación, pues cuando entró el trocar “perforó la fascia profunda del músculo, y luego la impactó en mi hueso. Pude sentir el impacto en el fémur directamente e incluso escuchar dos eventos: la perforación de la fascia y el impacto en el hueso. El dolor fue insoportable” relató a los detectives.

El dolor era tan fuerte que podía sentir cómo el instrumento “generaba vibraciones en todo mi muslo derecho, desde la rodilla hasta la cadera”.

Carne de Wagyu

Tras ello, siempre de acuerdo con el testimonio de la víctima, “Zbinden y ambas doctoras después empezaron a comentar y burlarse sobre la calidad de las biopsias obtenidas, donde Zbinden dijo que estaba gordo porque tenía mucha grasa, y las doctoras se rieron. La Dra. Schwember incluso dijo que yo era como la carne wagyu con grasa entre los músculos”.

Tras ello, el académico y las médicas se retiraron, pero el estudiante se sintió mal, por lo cual pidió algo dulce, pero pese a que Gutiérrez le dio un chocolate, este no surtió efecto y el alumno de doctorado terminó desmayado.

A eso de las 3 pm aproximadamente llegó Zbinden, quien se puso a regañar a todos por el hecho de que me había desmayado, diciendo ‘qué bueno que le pasó a este huevón y no a una persona externa”.

Los dolores no desaparecieron, lo mismo que el recuerdo de la tortuosa sesión. Todo ello decantó en un diagnóstico de estrés post traumático y, finalmente, con la decisión de abandonar el doctorado, “ya que no podía tolerar la presencia de Zbinden cada vez que volvía a Chile. Me causaba angustia la sola idea de que apareciera en el laboratorio”.

Hasta septiembre de este año el querellante continuaba con tratamiento farmacológico y psicológico.

Blá, blá, blá

Otro testimonio clave en la investigación es el de Juan Gutiérrez, quien explicó a la policía civil que cuando anestesiaron al primer estudiante lo hicieron con menos lidocaína de lo habitual (que según él son 3 a 4 cc. y que pese a que él se los advirtió, “posteriormente procedieron con el segundo estudiante  y siguieron igual, solo con la piel dormida de él hicieron el acceso al músculo”.

Asimismo, informó que luego de que el estudiante se desmayara, él avisó de eso a Zbinden y este le respondió “qué bien que avisaran y que no le dijeran a nadie, que no le dijeran a nadie de esto y blá, blá, blá.”

Zbinden renunció a la UFT a fines de octubre pasado, antes de que concluyera el sumario interno que realizaba la institución, en función del cual fue despedido el director de la escuela de Kinesiología, Claudio Villagrán.

Asimismo, a fines de noviembre presentó su renuncia ante la Universidad Francisco Vitoria, en Madrid.

No hay información relativa al puesto que ocupaba en la Comisión Nacional de Control de Dopaje de Chile (CNCD), pero en la sección relativa al directorio de dicha institución hay un mensaje que indica “informamos a la opinión pública que el directorio de la CNCD Chile se encuentra en proceso de reestructuración. Prontamente, se tendrá definido el mismo el mismo cuerpo directivo”.

Formalización

La versión de Zbinden, sin embargo, aún no se conoce, pues ha prestado declaración. El Mostrador intentó recabar el parecer de su abogado, infructuosamente. Mientras tanto. El abogado querellante, Emiliano Arias, indicó que independiente de que le querella ingresó por los delitos de lesiones menos graves y ejercicio ilegal de la medicina, con las diligencias que ya se han realizado “estimamos que está completamente probada la existencia de delitos relacionados a la legislación especial que normal la investigación científica en el ser humano”, explicó, en referencia a la Ley 20.120, que tiene como su eje la prohibición de la clonación de seres humanos, pero que, entre otras cosas, indica que “toda investigación científica en seres humanos que implique algún tipo de intervención física o psíquica deberá ser realizada siempre por profesionales idóneos en la materia, justificarse en su objetivo y metodología y ajustarse en todo a lo dispuesto en esta ley”.

Asimismo, dicha normativa exige la existencia de un consentimiento previo que debe ser “libre” y establece que si la persona se niega a ser objeto de un procedimiento en ese contexto tiene derecho a no participar “sin que ello importe responsabilidad, sanción o pérdida de beneficio alguno”.
En función de ello, Arias indicó que solicitarán algunas diligencias más, para posteriormente pedirle a la fiscalía la pronta fiscalización de las personas responsables.

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