Operación exprés de madre de ministra Aguilera: cuando unos tienen más fortuna que otros
La intervención de la madre de la ministra de Salud pone el foco en el 22% de adultos mayores que nunca llega a pabellón en el sistema público y en una “pandemia invisible” que condena a miles al empobrecimiento y la postración. Los detalles en Punto por Punto.
Más allá de la controversia política por la celeridad en la atención de la madre de la ministra de Salud, Ximena Aguilera, el episodio ha desnudado una realidad estructural dramática: en el sistema público chileno, tener una fractura de cadera es, para miles de personas, el inicio de un proceso de deterioro irreversible por falta de acceso oportuno a cirugía.
Mientras, por un lado, la familiar de la autoridad fue operada en un plazo excepcional de 10 horas tras su ingreso al Hospital del Salvador el pasado 23 de diciembre, por otro, las estadísticas nacionales revelan un panorama sombrío para el ciudadano común, pues el 22% de los pacientes con fractura de cadera en el sistema público queda sin operación, principalmente por la falta de acceso a pabellones quirúrgicos.
Asimismo, año a año, más de 1.500 familias se ven condenadas a empobrecerse para cuidar a un adulto mayor que termina postrado por no recibir una cirugía a tiempo y las mujeres son las principales afectadas por esta deficiencia, representando el 72,67% de los casos.
Los expertos advierten que la fractura de cadera en personas mayores no es solo un problema de movilidad, sino una urgencia con riesgos letales si no se interviene antes de las 72 horas. Superado ese plazo, la curva de mortalidad aumenta exponencialmente.
De hecho, el impacto de esta dolencia en Chile es comparable a enfermedades de alta prioridad: el número total de muertes estimadas por complicaciones derivadas de fracturas es equivalente al de fallecidos por cáncer de colon. En el caso de las mujeres, la tasa de mortalidad por cada 100 mil habitantes solo es superada por el cáncer de mama.
La ministra Aguilera defendió la intervención señalando que la inmovilidad en pacientes con demencia –como su madre– genera complicaciones graves que llevan a la muerte. Sin embargo, sus detractores y especialistas plantean una pregunta de fondo para la salud pública: ¿cómo se explica esa celeridad cuando hay al menos 700 pacientes en condiciones similares esperando en urgencias de la red pública?
Documentos internos del Hospital del Salvador sugieren que se habrían saltado procesos administrativos, como el envío de la paciente a sala “sin entregar” y “sin papeles”, para agilizar su llegada a pabellón. Incluso, registros de turno mencionaron el bloqueo de pabellones de residencia que habrían postergado otras reexploraciones para dar prioridad a este caso.
El problema de fondo es la falta de pabellones traumatológicos de urgencia en los más de 200 hospitales públicos del país. Mientras algunos pacientes cuentan con la “fortuna” de encontrar equipos médicos disponibles, la mayoría de los chilenos enfrenta un sistema que deja las fracturas a la cola de las prioridades, como lo explicamos en esta nueva edición de Punto por Punto de El Mostrador, con Paulina de Allende-Salazar.