Sistemas bajo presión: el peso del calor
¡Buenas tardes, estimados lectores y lectoras de Universo Paralelo!
La semana pasada hablamos del champagne y de cómo el clima más frío que atravesó Europa durante los siglos XVII y XVIII, la Pequeña Edad del Hielo, influyó decisivamente en su creación.
Por esos mismos años, Antonio Stradivari estaba construyendo en Cremona los violines que hoy consideramos insuperables. La madera que utilizó —principalmente abeto y arce— creció en los Alpes italianos en condiciones climáticas frías y estables, produciendo anillos de crecimiento más estrechos y madera más densa. La lentitud en el crecimiento dio lugar a maderas con características acústicas extraordinarias. La lutería es, en ese sentido, un arte especialmente sensible al clima.
El cambio climático que hoy vivimos vuelve a hacer visible esta sensibilidad. Las legendarias guitarras eléctricas marca Fender, por ejemplo, se han visto afectadas por cambios en la disponibilidad y calidad de la madera de fresno, utilizada históricamente en modelos emblemáticos. La Telecaster, usada por Keith Richards y Bruce Springteen, o la más icónica Stratocaster transformada en un ícono cultural por Jimi Hendrix y Eric Clapton.
- El aumento sostenido de la temperatura, las sequías y la proliferación de plagas han alterado el crecimiento de estos árboles y reducido el acceso a maderas con las propiedades acústicas deseadas, que a diferencia de los violines, es en este caso la madera de baja densidad que se obtiene en ambientes muy húmedos.
Leo Fender las creó a comienzos de la década de 1950, sin ser músico, con una mentalidad más cercana a la ingeniería que al virtuosismo. De niño, a los ocho años, perdió el ojo izquierdo debido a un tumor; no sabemos con certeza si fue cáncer, pero sí que vivió el resto de su vida con un implante de vidrio.
El cambio climático y la enfermedad marcaron, de maneras distintas, la historia personal y material de Fender y de su empresa. Su historia es, en ese sentido, una de resiliencia frente a amenazas que no eligen a quién afectan. Pocas provocan tanto temor como el cáncer o el cambio climático, dos flagelos que tienen algo en común: es mucho más fácil prevenirlos que combatirlos. Por eso este número está dedicado al cáncer y al cambio climático.
Para abordar estas temáticas, este número de Universo Paralelo cuenta con la participación de Cristóbal Galbán-Malagón, doctor en Biogeoquímica e investigador del Centro de Genómica, Ecología y Medio Ambiente (GEMA) de la Universidad Mayor; Ignacio Retamal, doctor en Ciencias; Camilo Sánchez, geólogo y académico de la Escuela de Geología de la Universidad Mayor; Francisco Crespo, antropólogo social; y la periodista Francisca Munita.
Gracias por acompañarnos en Universo Paralelo, donde el cambio climático se aborda desde sus dimensiones estructurales —salud, desigualdad y sistemas ambientales— y también desde escalas más sutiles: organismos que se adaptan bajo presión, entornos que se transforman y efectos que ya se manifiestan en la vida cotidiana.
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LA INFLACIÓN DEL PLANETA

Crédito: Imagen generada por IA.
Mis conocimientos de economía son limitados y provienen, sobre todo, de conversaciones con gente que sí sabe. Aun así, hay algo de esos debates que me quedó claro: cuando un sistema deja de cerrar su contabilidad, las tensiones no desaparecen, solo se desplazan. En economía, ese ajuste suele aparecer en los precios.
Esa intuición me sirve para explicar el calentamiento global sin disfrazarme de economista, y aquí es donde me permito una crítica directa a un vicio que vi repetirse entonces y que aparece calcado en la discusión climática: la falacia de un dato. Ese gesto de tomar una cifra aislada —el IPC de un mes, el precio puntual de un producto, un día frío— y usarla como prueba definitiva del sistema completo. Es una forma elegante de equivocarse (o de confundir) sin mentir: el dato puede ser real, pero está fuera de contexto. Los sistemas complejos no se entienden con anécdotas numéricas, se entienden con tendencias, mecanismos y retroalimentaciones. Un dato suelto es una postal. Y una postal no es una película.
- Ahora sí: el clima. La contabilidad aquí es incluso más simple que en economía. Entra energía (del Sol) y sale energía (al espacio). Mientras ese balance cierre, la temperatura media se mantiene dentro de un rango relativamente estable. El calentamiento global ocurre cuando alteramos la salida: al aumentar gases de efecto invernadero (CO₂, metano y otros), la atmósfera retiene más parte de la radiación infrarroja que la Tierra intenta devolver al espacio. No es que el Sol “pague más”. Es que nosotros sellamos parcialmente la salida. Y cuando sellas la salida de energía, queda un excedente que se acumula como calor, sobre todo en el océano.
Aquí aparece la primera idea que todo economista callejero entiende: inercia. En inflación, aunque cambies la política, hay contratos, reajustes, expectativas, tiempos de transmisión. En clima, aunque hoy dejáramos de emitir, el océano ya almacenó calor y parte del CO₂ permanece mucho tiempo en la atmósfera. El sistema tiene memoria. Aunque cierres la llave, la tina no se vacía sola.
- La segunda idea es la retroalimentación, el círculo que se auto-refuerza. En economía se escucha como “si todos creen que sube, sube”. En clima no depende de creencias: depende de física. Menos hielo implica menor albedo (menos superficie blanca que refleja radiación), por lo tanto, se absorbe más energía y se derrite más hielo. Aire más cálido puede sostener más vapor de agua, y el vapor de agua también retiene calor. Sequías e incendios pueden liberar carbono y debilitar sumideros naturales. Son círculos viciosos que no requieren consenso social: simplemente ocurren.
Y tal como en la inflación, hay otra frase que aplica perfecto: “se siente, aunque el promedio diga otra cosa”. Porque no todos consumen lo mismo. Con el clima pasa igual: el calentamiento global se resume en un promedio, pero se vive como extremos locales. Un aumento relativamente pequeño en la temperatura media desplaza la distribución completa y hace más frecuentes eventos antes raros: olas de calor, lluvias intensas, sequías, incendios, marejadas. El promedio es el titular; los extremos son la vida cotidiana.
- Reconozco el límite de la analogía: la economía está hecha de instituciones, credibilidad, intuiciones, sensaciones, y decisiones colectivas. El clima no solo se rige por leyes de la física y la química. Pero el paralelo sirve como advertencia: en ambos casos, cuando un sistema se desbalancea, el costo aparece sí o sí. La discusión real es cuándo y cómo lo pagas.
La incógnita es si todavía elegimos pagar con planificación reduciendo emisiones y adaptándonos con tiempo; o seguimos con el business as usual por inercia política y comodidad cultural, empujándonos hacia la emergencia. Y si algo sabemos de cualquier crisis es esto: pagar con emergencia es el mayor error. Llegas tarde, pagas más, decides peor y terminas celebrando como “solución” lo mínimo para no colapsar. En clima, como en economía, eso no es estrategia es improvisación.
BIOLOGÍA HUMANA EN UN PAISAJE ALTERADO

Les Casseurs de Pierre, Gustave Courbet. Crédito: Historia Arte (HA!).
Enero de 2026 concluyó en Chile bajo el rigor de olas de calor que no afectan a todos por igual. Mientras algunos sectores mitigan las temperaturas con infraestructura adecuada, en los barrios periféricos y en el trabajo agrícola el calor es una constante ineludible. Febrero inicia con el Día Mundial contra el Cáncer (4 de febrero), una fecha que suele quedar relegada al ámbito clínico, pero que en las salas de espera del sistema público adquiere una dimensión distinta: es el punto donde convergen la vulnerabilidad ambiental y las brechas del sistema de salud.
- La radiación como factor de riesgo geográfico
No se trata de alarmismo, sino de datos biofísicos. En Punta Arenas, la dinámica del agujero de ozono continúa proyectando niveles de radiación UV-B significativamente altos en periodos críticos, impactando en fenotipos cutáneos que no siempre cuentan con mecanismos efectivos de fotoprotección, individuales o colectivos. En el centro y norte del país, el índice UV “extremo” se ha normalizado, superando la capacidad de reparación celular de la población expuesta. La mayor carga no recae en quien elige el sol, sino en quien debe habitarlo: trabajadores externos y comunidades rurales que enfrentan el daño actínico (el daño que provoca la radiación solar en la piel) sin monitoreo ni prevención efectiva.
- Inhalación y desigualdad: El aire como vector
El impacto ambiental también se manifiesta de forma interna. La exposición al material particulado fino (PM2.5) , derivado de incendios forestales en la zona central o de la combustión de biomasa en el sur, introduce carcinógenos en el sistema respiratorio. Estudios locales sugieren que esta exposición explica una fracción relevante de neoplasias pulmonares en pacientes no fumadores, especialmente en contextos de pobreza energética donde la leña húmeda es el único recurso de calefacción. Aquí, el cambio climático no es un concepto abstracto; es una factura biológica que se cobra en los pulmones de quienes menos recursos tienen para filtrar su entorno.
- Disrupción en la cadena trófica y celular
Incluso la nutrición refleja esta alteración. La presencia de microplásticos en especies marinas de consumo local plantea interrogantes sobre la inflamación crónica en humanos, un campo de estudio en desarrollo que afecta directamente a comunidades costeras y pescadores artesanales. Si a esto sumamos que el estrés térmico extremo puede comprometer los mecanismos de reparación del ADN, un fenómeno observado en modelos de laboratorio, el escenario es complejo: el cambio climático actúa como un multiplicador de riesgos biológicos preexistentes.
- La brecha oncológica: Un desafío sistémico
Como señala The Lancet Oncology, el avance en la genómica no ha logrado cerrar la brecha de la “toxicidad financiera” y el abandono emocional. En Chile, esta desigualdad se traduce en retrasos diagnósticos y trayectorias de viaje extenuantes para los pacientes del sistema público. El clima no genera el cáncer por sí solo, pero profundiza las condiciones que lo facilitan y entorpece las rutas para curarlo.
El 4 de febrero no es solo una efeméride médica. Detrás de las estadísticas hay pacientes que enfrentan simultáneamente el humo de la leña, la radiación del campo y la precariedad del transporte hacia sus quimioterapias. El cáncer no es únicamente una falla en la biología celular; es el síntoma de un paisaje alterado donde la entropía ambiental y la desigualdad social responden a un mismo patrón: el riesgo siempre se desplaza hacia los eslabones más frágiles de la cadena.
NOTICIAS: LA SEMANA EN CIENCIA

Astronautas de Artemis II entrenan en tierra mientras la misión lunar vuelve a postergarse por revisiones técnicas del programa. Crédito: NASA (dominio público).
Esta semana, el foco de varias noticias científicas estuvo en las leyes fundamentales: desde la gravedad y el espacio profundo hasta la química más básica, junto a avances con impacto directo en la vida humana.
- El universo invisible sale a la luz
Astrónomos lograron el mapa más detallado de la materia oscura usando datos del Telescopio Espacial James Webb. Esta red invisible —que no emite luz ni energía detectable— es la que sostiene galaxias y cúmulos, guiando su formación y evolución. El nuevo mapa permite observar cómo se distribuye esta materia a gran escala y comparar las observaciones reales con los modelos cosmológicos actuales, afinando nuestra comprensión del universo.
Dato curioso: la materia oscura representa cerca del 85 % de toda la materia del cosmos.
Publicado el 26 de enero de 2026. Conoce MÁS.
- Los ingredientes de la vida se ensamblan solos en el espacio
Un estudio mostró que aminoácidos pueden unirse espontáneamente formando péptidos, esas cadenas cortas de aminoácidos esenciales para la vida. Los experimentos se realizaron en condiciones similares a las del espacio interestelar, sin agua ni células, replicando ambientes extremos de polvo y radiación. El hallazgo refuerza la hipótesis de que los componentes básicos de la vida pueden formarse en el espacio, antes de que existan entornos planetarios como la Tierra.
Dato curioso: estas reacciones pueden ocurrir incluso en el frío extremo del espacio, donde los procesos químicos se vuelven lentísimos, pero no desaparecen.
Publicado el 30 de enero de 2026. Conoce MÁS.
- Un choque cósmico confirma la relatividad general y abre la puerta a nueva física
Se detectó una onda gravitacional excepcional, producida por la fusión de dos agujeros negros muy masivos, a miles de millones de años luz. La señal registrada es una de las más claras hasta ahora y coincide con gran precisión con las predicciones de la relatividad general de Einstein. Justamente esa claridad permite someter la teoría a pruebas cada vez más exigentes y deja abierta la posibilidad de detectar, en el futuro, desviaciones que apunten a una nueva física, más allá de nuestra comprensión actual de la gravedad.
Dato curioso: aunque el choque ocurre a escala cósmica, cuando la onda gravitacional llega a la Tierra distorsiona el espacio-tiempo en una cantidad menor que el tamaño de un átomo.
Publicado el 3 de febrero de 2026. Conoce MÁS.
- El regreso humano a la Luna vuelve a esperar
La NASA anunció un nuevo retraso en la misión Artemis II, que llevará astronautas a orbitar la Luna por primera vez desde 1972. El aplazamiento se debe a problemas técnicos detectados durante pruebas de combustible del cohete, lo que obligó a revisar sistemas críticos. Aunque es un contratiempo, la misión sigue siendo un paso clave para el retorno sostenido de humanos al entorno lunar.
Dato curioso: será el primer viaje tripulado alrededor de la Luna en más de cinco décadas, aunque sin descenso a la superficie.
Publicado el 3 de febrero de 2026. Conoce MÁS.
ÓRBITAS PARALELAS
Un pulmón artificial mantiene con vida a un paciente hasta su trasplante
Médicos mantuvieron con vida a un hombre de 33 años durante 48 horas usando un sistema de pulmón artificial total, tras retirar ambos pulmones, mientras esperaba un trasplante doble, abriendo opciones en medicina de trasplantes.
Más información.
Un metal común podría convertir CO₂ en combustible limpio
Investigadores desarrollaron un catalizador de manganeso, metal barato y abundante, capaz de convertir CO₂ en formiato, un compuesto útil para producir hidrógeno y energía limpia, ofreciendo una vía accesible para reducir emisiones.
Más información.
LA IMAGEN DE LA SEMANA

Crédito: CNN en Español.
ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO
¿Cómo se ve el cambio climático? La respuesta no es única. Tiene múltiples formas y escalas. Tantas que condensarlo en una sola imagen resulta complejo y depende, en gran medida, del área desde la cual se lo observe. Su relevancia es tal que la Organización de las Naciones Unidas lo ha definido como parte de la triple crisis planetaria, junto a la pérdida de biodiversidad y la contaminación global.
- Sus efectos han sido ampliamente documentados: aumento de las temperaturas superficiales del planeta, elevación del nivel del mar, mayor frecuencia de eventos climáticos extremos como sequías prolongadas o lluvias torrenciales, incremento de incendios forestales, deshielo de los polos, desaparición de especies, escasez de alimentos, mayores riesgos para la salud humana, aumento de la pobreza y desplazamientos forzados asociados a migraciones climáticas. Estas tendencias han sido ratificadas por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático.
En este contexto, los fotógrafos italianos Edoardo Delille y Giulia Piermartiri crearon el fotolibro Atlas of the New World, del cual proviene la “Imagen de la Semana” en Universo Paralelo. Se trata de una composición de carácter surrealista, construida mediante montaje análogo, que imagina cómo se transforman comunidades y territorios frente a los efectos del cambio climático. En particular, la imagen retrata la convivencia cotidiana con incendios forestales, una problemática que vuelve a manifestarse de manera crítica en nuestro país.
- El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente advirtió en 2022 que el cambio climático y las transformaciones en el uso del suelo incrementarán la frecuencia e intensidad de los incendios forestales, proyectando un aumento global cercano al 14 % hacia 2030. A escala nacional, estas proyecciones dialogan con estimaciones del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia CR2, que indican que cerca del 17 % del bosque nativo incendiado entre 2000 y 2016 cambió su uso de suelo a plantaciones forestales.
La magnitud de estos cambios inducidos por la acción humana ha llevado incluso a la formulación de nuevos marcos conceptuales. Uno de ellos es el de cambio global, propuesto por el ecólogo Peter Vitousek en su influyente trabajo Human Domination of Earth’s Ecosystems (1997), donde plantea que las actividades humanas se han convertido en una fuerza dominante en el funcionamiento del sistema Tierra.
- Este escenario ha impulsado no solo la generación de conciencia, sino también el desarrollo de instrumentos normativos. En Chile, la Ley Marco de Cambio Climático establece la necesidad de avanzar tanto en mitigación como en adaptación. Para la Dra. Pilar Moraga, la adaptación implica, entre otras acciones, incorporar el riesgo climático en los instrumentos de planificación territorial, mejorar la seguridad y eficiencia hídrica, fortalecer la gestión de cuencas, promover la adopción de tecnologías adecuadas y desarrollar indicadores que permitan evaluar el avance real de estos procesos.
El escenario actual, y el que se proyecta hacia el futuro, demanda un compromiso colectivo frente al cambio climático. No basta con reconocer sus causas y efectos: se requiere fomentar la adaptación e integrar mejoras políticas, tecnológicas y sociales que permitan un desarrollo equitativo y sostenible. Un desafío que nos recuerda que los ecosistemas y las comunidades que los habitamos, estamos profundamente interconectados.
BREVES PARALELAS

Ecosistemas coralinos que revelan los cambios silenciosos del clima. Crédito: Foto de Tom Fisk.
CUANDO EL CLIMA CAMBIA, LA VIDA NO ESPERA
El cambio climático ya está dejando huellas medibles en especies no humanas. En Europa, aves comunes como las golondrinas adelantan su reproducción para coincidir con primaveras cada vez más tempranas.
- En los océanos, especies de peces comerciales y crustáceos se han desplazado, en algunos casos, decenas de metros hacia aguas más profundas o a latitudes más frías para escapar del calor. Corales y moluscos presentan ritmos de crecimiento más lentos bajo estrés térmico, afectando su supervivencia y la de los ecosistemas que sostienen.
En paralelo, algunos insectos, como ciertos escarabajos y mariposas, han reducido su tamaño corporal como consecuencia directa del aumento de la temperatura.
- Incluso en ambientes marinos y terrestres, el estrés térmico también puede alterar la pigmentación: peces de arrecife pierden intensidad de color y plantas reducen pigmentos clave, afectando camuflaje, reproducción y supervivencia.
Estos cambios son señales de un sistema biológico bajo presión, reaccionando a un entorno que se transforma más rápido que su capacidad natural de respuesta.
EFECTOS SECUNDARIOS INESPERADOS DEL CAMBIO CLIMÁTICO
El cambio climático no solo se mide en grados o emisiones. También aparece en lugares menos obvios, donde sus efectos se cuelan como ajustes silenciosos en sistemas cotidianos.
Vuelos más turbulentos
El aumento de la temperatura intensifica las corrientes en chorro, haciendo más frecuentes las turbulencias inesperadas en cielo despejado y obligando a modificar rutas aéreas.
Vino con otro sabor
El estrés térmico acelera la maduración de la uva, alterando el equilibrio entre azúcares y ácidos, lo que cambia aromas y perfiles tradicionales del vino.
Café y chocolate bajo presión
El calor y la sequía alteran la química de los cultivos: en el café aumentan los sabores amargos y se pierden aromas, mientras que en el caso del cacao se intensifican notas ácidas y se reduce la calidad sensorial.
Un océano más ruidoso
El calentamiento cambia la propagación del sonido bajo el agua, afectando la comunicación de ballenas y otros mamíferos marinos.
RECOMENDACIÓN: REALISMO MÁGICO DEL “PRIMER MUNDO”

Agricultores afroamericanos llevan muestras de algodón para vender en oficinas de corredores, Clarksdale, delta del Mississippi. Crédito: Library of Congress. Fotografía de Marion Post Wolcott.
Este verano me he propuesto ver las 35 películas y 15 cortometrajes nominados a los Premios Óscar 2026, y mientras cruzo este Rubicón, pensé en traerles una recomendación y una reflexión de contrabando.
- Siempre que pensamos en el realismo mágico, se nos viene a la cabeza García Márquez y la magia latinoamericana: religión, familia y antepasados; momentos entrañables que el progresismo norteamericano —en esta pasada— ha decidido convertir en objetos de colección para sus vastos escaparates. No me malinterpreten ¡id por esa bolsa! (como dicen los jóvenes angloparlantes). Pero de vez en cuando es saludable recordar que todas las culturas tienen formas de realismo mágico que no han sido ni “superadas” ni “olvidadas” como consecuencia de su crecimiento económico o desarrollo industrial.
Sinners es una película de una fuente inesperada. Ryan Coogler, director de Creed (“tenemos Rocky en casa”, dicen algunos) y de Black Panther (1 y 2) nos lleva al profundo sur de Estados Unidos, en el delta del río Mississippi en la década de los 30, posterior a la Primera Guerra Mundial y a los “locos años 20”. Una época de bonanza americana a la que muchos aspiran volver, en lo que se conoce como Período de Reconstrucción del Sur. Tras la derrota en la Guerra Civil, este periodo se caracteriza por leyes de segregación racial institucionalizadas: baños separados, asientos distintos en el transporte, entre otros. Vemos afroamericanos trabajando en plantaciones de algodón, recibiendo pagos en fichas, y un Ku Klux Klan “oficialmente” desbandado.
- La película trata de dos hermanos gemelos, interpretados por Michael B. Jordan, gánsteres de Chicago, que vuelven al delta para abrir una taberna o jukebox en tierras compradas a un exmiembro del KKK, con la intención de comenzar una nueva vida. Un negocio “de nosotros”, “para nosotros” explica el filme. La trama nos presenta el contraste entre el cristianismo y la espiritualidad de los esclavos: el Hoodoo (no confundir con el vudú, aunque comparten raíces), un sistema de creencias basado en honrar a los antepasados, los espíritus y las prácticas botánicas con hierbas que sanan, protegen o dañan. Todo ello se entremezcla con el poder de la música, capaz de conectarnos con nuestro pasado y de proyectar una imaginación posible de nuestro futuro colectivo.
Naturalmente, en Sinners el blues es el protagonista, con cameos de otros estilos musicales de la época que evocan el entramado cultural de Occidente, de una forma que no solemos ver reflejada en los productos de consumo masivo. Mención honrosa al comentario de uno de los personaes: Delta Slim, sobre el origen del verdadero blues: “absolutamente, cine”.
- Sinners no es un castigo de culpa blanca ni pretende evangelizar. Es ante todo un producto de entretenimiento que, en su justa medida, nos recuerda que el realismo mágico nos conecta con una humanidad profunda: el pasado y el presente son uno en las tradiciones y en los ritos. No hacemos cosas porque creemos; más bien, creemos precisamente porque hacemos. La música representa este rito de conexión, tanto con lo bello como con lo oscuro. En un momento en que perdemos una visión compartida de lo real—ya ni siquiera estamos de acuerdo en qué es “real”—Sinners es un recordatorio de la necesidad de reconstruir comunidad a través del arte, y en este caso, de la música y el cine.
Les debo la próxima recomendación, si me dan la oportunidad. Hay muchas películas buenas nominadas este año.
Y esto es todo en esta edición de Universo Paralelo. Ya sabes, si tienes comentarios, recomendaciones, fotos, temas que aportar, puedes escribirme a universoparalelo@elmostrador.cl. Gracias por ser parte de este Universo Paralelo.
- Mis agradecimientos al equipo editorial que me apoya en este proyecto: Fabiola Arévalo, Francisco Crespo, Francisca Munita, Ignacio Retamal, Camilo Sánchez y Sofía Vargas, y a todo el equipo de El Mostrador.
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