Publicidad
Estudio revela cómo el cuidado se intensifica en Chile y desafía al Sistema Nacional de Cuidados BRAGA Créditos: El Mostrador.

Estudio revela cómo el cuidado se intensifica en Chile y desafía al Sistema Nacional de Cuidados

Publicidad

Un estudio inédito de MICARE sigue por tres años a personas cuidadoras en Chile y revela que el trabajo de cuidar se intensifica con el tiempo, recae mayoritariamente en mujeres y plantea desafíos clave para el nuevo Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Un estudio longitudinal de MICARE, que siguió durante tres años a personas cuidadoras en Chile, revela que el trabajo de cuidar no es homogéneo y cambia con el tiempo. Mientras el cuidado de personas mayores se intensifica y aumenta la sobrecarga y la soledad, en la discapacidad intelectual surgen procesos de estabilización. La investigación muestra además que el cuidado recae mayoritariamente en mujeres, afecta la inserción laboral y entrega insumos clave para el nuevo Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados.
Desarrollado por El Mostrador

En un punto de inflexión para el país, marcado por la reciente aprobación en el Senado del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados, un estudio del Instituto Milenio para la Investigación del Cuidado (MICARE) aporta evidencia inédita sobre cómo el trabajo de cuidar se transforma con el tiempo y por qué las políticas públicas deben reconocer esa diversidad.

El Estudio MICARE: Personas cuidadoras y trabajo de cuidado en Chile constituye el primer seguimiento longitudinal a nivel nacional sobre cuidadores informales. Durante tres años consecutivos (2023–2025), el equipo observó de manera sistemática sus experiencias, en un diseño único en el país que permite identificar trayectorias diferenciadas según el tipo de cuidado. Los resultados entregan información clave para la implementación efectiva de la nueva ley.

Los hallazgos confirman que el cuidado no es una experiencia homogénea ni estática. Entre quienes cuidan a personas mayores dependientes, la experiencia tiende a intensificarse con el paso del tiempo: aumentan la sobrecarga, la soledad y la insatisfacción con el descanso y la vida social. Este deterioro se vincula al avance de la dependencia funcional, al aumento de la postración y a un mayor diagnóstico de demencias entre 2023 y 2025.

En contraste, entre quienes cuidan a personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo (DID), el estudio detecta procesos de estabilización e incluso de alivio en algunas dimensiones, como la sobrecarga y la soledad. Lejos de implicar una menor exigencia, esta evolución responde a una reconfiguración de las tareas, asociada al aumento de la autonomía de las personas cuidadas y a las adaptaciones progresivas que realizan quienes cuidan.

Más allá de estas diferencias, persisten brechas estructurales. El cuidado continúa siendo una labor mayoritariamente femenina, ejercida principalmente por hijas en el caso de personas mayores y por madres cuando se trata de personas con DID, cotidiana e intensiva, y con altos costos en términos de inserción laboral. Al 2025, más de la mitad de las personas cuidadoras estaba fuera del mercado de trabajo y un tercio no recibía ningún tipo de apoyo.

En este contexto, la aprobación del Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados aparece como un hito decisivo. “La creación del Sistema de Apoyos y Cuidados es un gran hito para nuestro país, al dejar de ver los cuidados como algo que se debe resolver desde el mundo privado, particularmente por las mujeres dentro de las familias, y establecer el compromiso del Estado como un actor activo, que garantice este derecho y permita reducir las consecuencias adversas que el cuidado tiene sobre la vida de cientos de mujeres”, expresa Beatriz Fernández, investigadora principal del estudio MICARE y académica del Instituto de Sociología UC.

Desde la dirección del instituto, Claudia Miranda refuerza esa mirada. “Esta evidencia muestra que el cuidado cambia con el tiempo y que las necesidades no son las mismas en todos los casos. Si el Sistema Nacional de Cuidados busca ser efectivo, debe considerar trayectorias distintas y ofrecer apoyos flexibles y diferenciados”.

De este modo, el estudio MICARE entrega insumos clave para el diseño e implementación de la nueva institucionalidad del cuidado. Su principal mensaje es claro: acompañar a quienes cuidan exige políticas capaces de adaptarse a los cambios que viven a lo largo del tiempo, reconociendo tanto el aumento de la dependencia en la vejez como los procesos de mayor autonomía en la discapacidad intelectual.

Finalmente, el estudio revela que el trabajo de cuidado continúa recayendo de manera abrumadora en las mujeres: el 76,3% de quienes cuidan a personas mayores dependientes son mujeres, proporción que se eleva a 93,3% en el caso del cuidado de personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo.

Asimismo, más del 90% realiza esta labor todos los días, en jornadas que promedian entre 15 y 16 horas, y cerca del 90% vive en el mismo hogar que la persona cuidada. En el cuidado de personas mayores, la sobrecarga aumenta 3,9 puntos porcentuales y la soledad crece ocho puntos entre 2023 y 2025, mientras que en el cuidado de personas con DID la sobrecarga disminuye nueve puntos, aunque persiste un grupo significativo con altos niveles de exigencia. A ello se suma un fuerte impacto laboral: más de la mitad de las personas cuidadoras se encuentra fuera del mercado de trabajo y un 12% debió abandonar su empleo por falta de apoyos o de relevo.

Publicidad