En la ocasión, la ministra Antonia Orellana destacó el alcance del trabajo desarrollado por las científicas, subrayando que “este encuentro reconoce un hito científico de alcance mundial y visibiliza el liderazgo de mujeres que hoy están a la vanguardia de la ciencia de frontera. Como Estado, tenemos la responsabilidad de seguir generando condiciones para que más niñas y jóvenes puedan desarrollarse plenamente en las ciencias, con igualdad de oportunidades.”
Asimismo, enfatizó el impacto simbólico y social de estas investigaciones, explicando que “se trata de un mensaje potente para las futuras generaciones de científicas, que hoy pueden constatar que las fronteras más extremas del planeta ya no son inalcanzables. Cuando una mujer desciende a los lugares más profundos del océano, también se amplían las posibilidades para miles de niñas que sueñan con una carrera científica. El trabajo de Valeria Cortés y Paola Peña demuestra que las mujeres no solo participan en la ciencia, sino que lideran los avances más desafiantes de nuestro tiempo.”
Durante el recorrido por el Palacio de La Moneda, encabezado por la ministra, la delegación compartió una experiencia educativa desarrollada por el Instituto Milenio de Oceanografía junto a niños y niñas en talleres científicos.
En ese contexto, las investigadoras obsequiaron a la autoridad un pequeño vaso de plumavit que había sido previamente sumergido en la Fosa de Atacama. Debido a la extrema presión hidrostática del ambiente hadal, equivalente a 800 veces la presión atmosférica, el objeto se contrajo hasta transformarse en una versión en miniatura. El experimento permite ilustrar de forma concreta los efectos físicos de la presión en grandes profundidades y acercar la ciencia oceánica a las infancias.
Dos mujeres en la vanguardia del abismo
Uno de los principales focos del encuentro fue la labor de Valeria Cortés, geofísica del Instituto Milenio de Oceanografía en la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien el 23 de enero se convirtió en la primera mujer en la historia en descender físicamente a la Fosa de Atacama, alcanzando los 7.680 metros de profundidad. Su trabajo contribuye a vincular la sismología de la fosa con el estudio del riesgo de megaterremotos en el país.
“La ciencia nos pertenece a todas y todos. Ojalá nos empoderemos del conocimiento y de la experiencia de aprender. Si eso además les da la inquietud de dedicarse a la ciencia, quiero que sepan que actualmente somos muchas mujeres trabajando en esto y que las recibiremos con los brazos abiertos”, destacó Cortés.
A su vez, Paola Peña, geóloga del Sernageomin, alcanzó el 1 de febrero los 7.592 metros de profundidad, convirtiéndose en la segunda mujer chilena en descender a la fosa y en la primera funcionaria pública del Estado en realizar una inmersión científica de esta magnitud. Su investigación se centra en el estudio de la sedimentación y erosión del fondo marino.
“Para la ciencia hay que tener creatividad y curiosidad. Con esas dos herramientas se pueden hacer muchas cosas”, señaló Paola Peña, invitando a niños y niñas a acercarse al conocimiento científico.

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Ciencia sin fronteras
Las investigadoras estuvieron acompañadas por el Dr. Osvaldo Ulloa, co-jefe científico de la expedición JCATE 2026 y director del Instituto Milenio de Oceanografía, entidad líder en la exploración hadal en Chile. En ese contexto, destacó el carácter colaborativo del proyecto.
“Este hito es el resultado de una colaboración científica sólida y sostenida en el tiempo entre universidades, organismos públicos y cooperación internacional, que ha permitido que Chile avance en ciencia de excelencia en el océano profundo. La expedición no habría sido posible sin el trabajo conjunto entre Chile y China y, en particular, sin el apoyo del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Aguas Profundas de la Academia China de Ciencias”, señaló.
La Expedición Conjunta China–Chile a la Fosa de Atacama es la misión oceanográfica más ambiciosa realizada en las costas chilenas. Utiliza el sumergible tripulado Fendouzhe para operar a más de 8.000 metros de profundidad. Tras completar con éxito su primera etapa, con 18 inmersiones, la misión continúa su segunda fase desde Antofagasta, con el objetivo de profundizar en el estudio de los ecosistemas del Pacífico Sudoriental.

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