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Créditos: El Mostrador.
Técnica 6-7: el ranking viral del amor que promete menos frustración, pero más dudas emocionales
La llamada técnica 6-7 se populariza en redes sociales como una fórmula para “bajar las expectativas” en el amor, pero expertos advierten que reducir a las personas a una escala numérica puede dañar la autoestima, reforzar prejuicios y debilitar la construcción de vínculos auténticos.
En un ecosistema digital dominado por algoritmos, rankings y métricas, incluso las relaciones afectivas han comenzado a medirse con números. En ese contexto, la llamada técnica 6-7 se ha instalado con fuerza en redes sociales como TikTok e Instagram, impulsando a millones de personas a replantear sus criterios al momento de buscar pareja.
Según consigna la revista GQ, este método propone optar deliberadamente por alguien calificado como un 6 o un 7 en atractivo físico, en lugar de perseguir el ideal del “10”, asociado a la perfección estética y al modelo de pareja inalcanzable. La premisa apunta a reducir la frustración y el desgaste emocional que implica intentar cumplir con estándares irreales.
Sin embargo, la publicación advierte que esta tendencia, lejos de ofrecer una solución efectiva, puede resultar contraproducente para quienes buscan relaciones estables y profundas. En un entorno donde asignar puntajes a potenciales parejas se ha vuelto cada vez más habitual, GQ sostiene que esta práctica refleja una cultura marcada por la superficialidad, en la que el “diez” funciona como un símbolo de excelencia física y éxito romántico.
Ante ese escenario, la técnica 6-7 promueve “bajar los estándares” y conformarse con una puntuación intermedia, bajo la promesa de facilitar los encuentros amorosos. No obstante, la revista subraya que esta lógica carece de fundamentos sólidos y reproduce una mirada simplificada sobre los vínculos afectivos.
Elegir lo “promedio” en el amor divide opiniones
De acuerdo con GQ, la técnica sostiene que elegir a una persona con un puntaje promedio podría traer beneficios emocionales, como mayor estabilidad, confiabilidad y gratitud, aunque sin el atractivo extremo de un “10”.
Esta idea es reforzada por el especialista en salud pública Bruce Y. Lee, en un análisis publicado en Psychology Today, donde señala que quienes reciben puntuaciones intermedias suelen percibirse como más accesibles y emocionalmente disponibles. “Muchos seguidores de la tendencia creen que este enfoque permite relaciones menos conflictivas”, indica el reporte.
Sin embargo, GQ cuestiona este razonamiento, al advertir que implica tratar a las personas promedio como si se les estuviera haciendo un favor, reforzando prejuicios y promoviendo una actitud de superioridad. Desde esta perspectiva, el método no solo simplifica las relaciones, sino que también introduce dinámicas desiguales desde su origen.
El análisis ético y emocional de la revista identifica riesgos centrales en este sistema de valoración. Reducir a las personas a una cifra dentro de una escala arbitraria fomenta la deshumanización y empobrece la comprensión de los vínculos. Además, refuerza una visión utilitarista del amor, centrada en lo superficial y desconectada de las complejidades reales de una relación.
En ese sentido, GQ advierte que “clasificar y jerarquizar a quienes buscan pareja solo por su apariencia alimenta expectativas poco realistas y dificulta la construcción de lazos genuinos”.
Una tendencia que busca consuelo, pero erosiona la autenticidad
El fenómeno también ha sido abordado desde una perspectiva social. Un artículo de Psychology Today define la técnica 6-7 como “un modismo viral ambiguo y con un significado cambiante”, cuyo origen resulta difícil de precisar.
Según el análisis, “la tendencia refleja el intento de encontrar consuelo y estabilidad, en medio de la fatiga provocada por las citas y la presión de los modelos románticos idealizados”. En un escenario marcado por el agotamiento emocional y la sobreexposición en aplicaciones de citas, muchos usuarios recurren a fórmulas simplificadas para evitar nuevas frustraciones.
No obstante, expertos advierten que este enfoque puede derivar en “relaciones de compromiso silencioso”, donde las decisiones se toman más por temor al rechazo que por una afinidad genuina.
La técnica también ha sido cuestionada por su potencial discriminatorio. Según GQ, “el sistema promueve la idea de que ciertas personas solo son válidas en la medida en que aceptan un rol secundario en la escala de atractivo”, afectando directamente la autoestima.
A ello se suma la advertencia de Psychology Today, que señala que “la fórmula puede desembocar en vínculos donde la admiración se transforma en simple compañía, y el desequilibrio entre deseo y seguridad genera resentimientos”.
Expertos llaman a dejar atrás los rankings y volver a lo esencial del vínculo humano
Frente a este escenario, tanto GQ como Psychology Today coinciden en la necesidad de cuestionar estas lógicas y priorizar la compatibilidad emocional por sobre cualquier escala numérica. Ambas publicaciones destacan que una conexión auténtica se construye a partir de la personalidad, los valores compartidos y la honestidad emocional.
“La clave está en definir con honestidad qué se busca y romper con fórmulas superficiales”, concluye el análisis.
Para quienes aspiran a relaciones saludables y duraderas, los especialistas enfatizan que lo fundamental sigue siendo la afinidad emocional, la comunicación y el respeto mutuo. En tiempos donde las redes sociales imponen modelos y rankings, el desafío pasa por dejar atrás las puntuaciones y recuperar una mirada más humana sobre el amor y los vínculos.