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Primera menstruación y crecimiento: ¿cuánto crecen las niñas después de la regla? BRAGA Crédito: Cedida

Primera menstruación y crecimiento: ¿cuánto crecen las niñas después de la regla?

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La primera menstruación no detiene de inmediato el crecimiento de las niñas. Una especialista explica cuánto pueden crecer después de la menarquía y por qué es importante controlar su desarrollo antes de que llegue la primera regla.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La primera menstruación no detiene de inmediato el crecimiento de las niñas, sino que suele aparecer cuando el estirón puberal está llegando a su fin. Después de la menarquía, pueden crecer entre 2 y 8 centímetros, dependiendo principalmente de la genética y la edad en que ocurre. Una especialista destaca la importancia de controlar periódicamente las curvas de crecimiento antes de la primera regla y mantener hábitos saludables. También recomienda acompañar los cambios corporales con empatía, es
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Existe una creencia instalada en muchos hogares chilenos: si a una niña le llega la primera menstruación, su crecimiento se detiene. Sin embargo, la evidencia médica indica que esta asociación, si bien tiene una base real, está siendo mal interpretada y esa confusión puede generar ansiedad innecesaria o decisiones equivocadas respecto a la salud de las adolescentes.

“Existe el mito muy generalizado de que la primera regla o menarquía frena el crecimiento. Esto no es exactamente así. Lo que ocurre es que la primera regla suele darse en un momento de maduración corporal de la niña, en que el llamado estirón ya está llegando a su fin, quedando algunos centímetros en que se crece más lentamente“, explica Andrea von Hoveling, ginecóloga infanto juvenil de Endoplus.

La pubertad en niñas comienza generalmente entre los 8 y 13 años. El crecimiento más acelerado suele ocurrir en las etapas iniciales de este proceso, impulsado por la hormona del crecimiento y los estrógenos, que actúan sobre las placas de crecimiento ubicadas en los extremos de los huesos largos. Es justamente cuando esas placas de crecimiento se van cerrando —proceso que acompaña la maduración ósea— que el estirón comienza a desacelerarse. Y la menarquía, es decir, la primera menstruación, ocurre precisamente en ese momento del desarrollo.

“No es que la primera regla frene el crecimiento, sino que la primera regla ocurre cuando el esqueleto ya está bastante más maduro, por lo tanto, está terminando su estirón. Aunque efectivamente, quedan algunos centímetros por crecer”, precisa la especialista.

¿Cuánto se puede crecer después de la primera regla?

la respuesta no es única ni universal.  Von Hoveling indica que tras la menarquía las niñas pueden crecer entre 2 y 8 centímetros, dependiendo de dos factores clave: la genética familiar y la edad a la que se produjo la primera menstruación.

La hormona del crecimiento cumple un rol fundamental durante toda la infancia y la adolescencia, estimulando el desarrollo óseo y muscular. Una vez que las placas de crecimiento se cierran definitivamente, el hueso ya no puede crecer, independientemente de los niveles hormonales. Esto significa que el cierre de esas placas —y no la menstruación en sí misma— es lo que marca el fin del crecimiento en estatura.

Es por esta razón, que es relevante monitorear en forma periódica el crecimiento de las niñas y asistir a controles médicos previo a la menarquía. Este seguimiento a través de las curvas de crecimiento permitirá advertir de manera oportuna si la niña tiene un problema de salud y, en caso de ser necesario, desarrollar un manejo terapéutico adecuado para beneficiar el potencial de crecimiento en cuanto a su estatura.

La ginecóloga infanto juvenil expresa que “no es necesario frenar el inicio de la regla para que la niña siga creciendo.

Recomendaciones para acompañar el crecimiento durante la pubertad

Acompañar el proceso: brindar apoyo y seguridad frente a los cambios físicos y emocionales.
Promover actividad física: favorece el desarrollo y fortalecimiento de los huesos.
Dormir bien: el descanso adecuado favorece la secreción nocturna de la hormona del crecimiento.
Mantener una alimentación equilibrada: incorporar alimentos variados que aporten los nutrientes necesarios para el desarrollo.
Asegurar calcio y vitamina D: son nutrientes importantes para el adecuado desarrollo y salud de los huesos.
Realizar controles médicos: monitorear periódicamente el crecimiento mediante las curvas de crecimiento permite detectar oportunamente posibles alteraciones.

Postura y autoimagen: el cuerpo que cambia rápido

Otra situación de la pubertad es el desarrollo mamario en las niñas, quienes tienden a adoptar una posición un poquito curvada hacia adelante. “Eso tiene que ver con dos cosas, a veces es una opción más bien consciente de ocultar este desarrollo mamario y, por otro lado, tiene que ver que cuando hay desarrollo mamario también se produce el estirón y muchas veces por este crecimiento que es desproporcionado del cuerpo, las adolescentes adoptan posturas distintas porque todavía no están acostumbradas a este nuevo cuerpo”, plantea la especialista.

Esta es una señal para que familias y su entorno acompañen el proceso con empatía y sin juicios. “Es relevante vivir esta etapa como un proceso natural y asesorar en cuanto a la búsqueda, por ejemplo, de ropa interior que haga que la adolescente se sienta cómoda y no se sienta expuesta. Y respecto de la postura general, ojalá acompañar y recordar, de una manera amorosa y no exigente, que para la espalda es más saludable estar de manera erguida”, aconseja la especialista.

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