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Cáncer de mama y salud cardiovascular: por qué cuidar el corazón también es parte del tratamiento
Algunos tratamientos contra el cáncer de mama pueden afectar la salud cardiovascular durante la terapia o años después. La cardio-oncología busca prevenir y detectar estas complicaciones mediante evaluaciones médicas, seguimiento y control de los factores de riesgo.
El tratamiento del cáncer de mama no termina únicamente en combatir las células tumorales. Algunas quimioterapias, terapias dirigidas y sesiones de radioterapia pueden generar efectos sobre el corazón, lo que hace necesario incorporar la salud cardiovascular al cuidado de las pacientes. La cardio-oncología aborda esta relación para prevenir complicaciones y acompañar el tratamiento oncológico sin perder de vista el bienestar a largo plazo.
Cáncer de mama: cómo algunos tratamientos pueden afectar el corazón
Los avances en las terapias contra el cáncer han permitido que cada vez más personas sobrevivan a la enfermedad. Sin embargo, esta evolución también ha puesto atención en los efectos que determinados tratamientos pueden tener sobre otros órganos, incluido el corazón.
En Chile, el cáncer es la segunda causa de muerte, después de las enfermedades cardiovasculares. En este contexto, la relación entre ambas áreas de la medicina adquiere relevancia, especialmente porque algunas complicaciones cardiovasculares pueden manifestarse durante el tratamiento oncológico o aparecer años después de haberlo finalizado.
La doctora Pamela Rojo, directora del Departamento de Cardio-Oncología de la Sociedad Chilena de Cardiología y Cirugía Cardiovascular, explica que “cuando una paciente enfrenta un cáncer de mama, el foco naturalmente está puesto en combatir la enfermedad. Sin embargo, también es importante considerar la salud cardiovascular desde el inicio, porque algunos tratamientos pueden afectar al corazón. Evaluar los factores de riesgo y realizar un seguimiento adecuado permite tomar decisiones de manera oportuna y acompañar el tratamiento oncológico cuidando también la salud cardiovascular”.
El rol de la cardio-oncología
La cardio-oncología es el área que aborda la prevención, detección y tratamiento de las complicaciones cardiovasculares relacionadas con las terapias contra el cáncer.
Su objetivo es identificar posibles riesgos y hacer seguimiento a la función cardíaca antes, durante y después del tratamiento, cuando corresponde. Esto permite detectar cambios oportunamente y evaluar si es necesario realizar controles o intervenciones adicionales.
Entre las terapias que pueden asociarse a efectos cardiovasculares se encuentran algunos tipos de quimioterapia, determinados tratamientos dirigidos y la radioterapia en la zona del tórax. La posibilidad de que estas complicaciones aparezcan, incluso después de terminado el tratamiento, refuerza la importancia de mantener un seguimiento médico, de acuerdo con los antecedentes y necesidades de cada paciente.
Qué tratamientos contra el cáncer de mama pueden tener efectos cardíacos
Entre los tratamientos asociados a un mayor riesgo de cardiotoxicidad —término que describe el daño o las alteraciones que determinados tratamientos pueden provocar en el corazón— se encuentran las antraciclinas, como la doxorrubicina y la epirrubicina.
También se incluyen algunas terapias dirigidas, como trastuzumab. En el caso de la radioterapia aplicada en la zona del tórax, pueden existir efectos cardiovasculares, aunque las técnicas actuales han permitido reducir la exposición del corazón en comparación con tratamientos utilizados en el pasado.
Esto no significa que todas las pacientes desarrollarán complicaciones. El riesgo depende de distintos factores, por lo que la evaluación médica permite determinar qué controles pueden ser necesarios en cada caso.
Qué controles permiten vigilar la salud cardiovascular
La evaluación cardiovascular puede considerar los antecedentes médicos de la paciente, sus factores de riesgo y exámenes que permitan conocer el estado del corazón antes de iniciar determinadas terapias.
Según corresponda, estos controles pueden incluir electrocardiogramas, ecocardiogramas o biomarcadores. La evaluación inicial permite establecer una referencia para comparar los resultados posteriores y detectar posibles cambios durante el tratamiento.
El seguimiento también puede ser relevante una vez finalizada la terapia oncológica, debido a que algunos efectos cardiovasculares no se manifiestan de inmediato.
La doctora Pamela Rojo enfatiza que “cuidar el corazón no significa retrasar o restar importancia al tratamiento del cáncer de mama. Al contrario, un adecuado control cardiovascular permite identificar riesgos, prevenir complicaciones y acompañar de mejor manera a las pacientes durante las distintas etapas de su tratamiento. Después de superar el cáncer, mantener controles y hábitos saludables también sigue siendo importante”.
Hábitos saludables para cuidar el corazón durante y después del tratamiento
Además de los controles médicos, el cuidado cardiovascular incluye medidas orientadas a reducir los factores de riesgo. Estas acciones son relevantes tanto durante el tratamiento como después de superada la enfermedad.
Entre ellas se encuentran dejar de fumar, mantener un peso saludable y controlar la presión arterial, el colesterol y la glicemia. También se recomienda realizar actividad física de manera regular y evitar el sedentarismo.
La atención a estos factores no reemplaza el seguimiento médico ni las indicaciones del equipo tratante, pero forma parte del cuidado integral de la salud.
En ese sentido, la cardio-oncología busca que la atención no se limite al período en que se administra la terapia contra el cáncer de mama. Considerar los posibles efectos cardiovasculares y mantener controles posteriores puede contribuir a prevenir complicaciones y favorecer la calidad de vida a largo plazo.