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Portillo Fest 2026 cierra con un hito sinfónico: David Jones y la batería frente a la orquesta CULTURA Crédito: Vibra Clásica

Portillo Fest 2026 cierra con un hito sinfónico: David Jones y la batería frente a la orquesta

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Emilia Aparicio Ulloa
Por : Emilia Aparicio Ulloa Periodista El Mostrador
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El próximo 27 de enero, Vibra Clásica presenta en la Gran Sala Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile el concierto de cierre de PortilloFest 2026, dirigido por Alejandra Urrutia y la participación especial del destacado baterista australiano David Jones.


Los músicos van llegando de a poco y se sientan alrededor del baterista David Jones. Acostumbrados a leer partituras, miran al australiano esperando indicaciones. Los más entusiastas son los vientos: toman las sillas rojas, se acomodan, conversan en voz baja. Jones los observa con atención y los invita a abrir el espacio. “Abran el círculo”, dice en inglés.

La escena ocurre en el gimnasio del Hotel Portillo, uno de los espacios de trabajo del PortilloFest 2026, festival impulsado por Vibra Clásica que reúne cada año a jóvenes músicos de Chile y del extranjero en un proceso intensivo de formación artística. Durante varios días, los participantes no solo ensayan y estudian repertorio, sino que conviven, se escuchan y aprenden a entender que la música va más allá de la técnica.

Ya casi todos están sentados cuando pide silencio. Entonces propone algo que rompe con cualquier rutina académica: “Afinemos meditativamente”. Los jóvenes músicos comienzan a tocar poco a poco, con cautela. Jones los guía: van a improvisar durante diez minutos. Les pide imaginar el atardecer, ese momento en que empieza la noche, cuando algunas criaturas se van a dormir y otras despiertan. Eso es lo que van a tocar.

Al principio, los sonidos son tímidos y desordenados. No saben bien qué hacer. Jones observa cuidadosamente a cada músico y, cuando detecta a alguien conectado con un ritmo, guía al resto hacia ese lugar. Poco a poco, los cuerpos se relajan y los sonidos comienzan a unirse, siempre regresando a la imagen del atardecer. Cuando el grupo encuentra cierta estabilidad, Jones se sienta en la batería y empieza a improvisar con ellos. Algunos dejan de tocar, se pierden y vuelven.

Para Jones, su llegada a Chile ha sido también un impacto visual y emocional. La geografía lo cautivó desde el primer momento, comparando el paisaje con una obra de arte en movimiento.

“Es mi primera vez en Chile y primera vez en los Andes, es simplemente increíble. Realmente es asombroso. Y me encanta cómo sigue cambiando. La luz cambia, el lago, y es realmente como mirar una pintura que está cambiando continuamente”, dice en conversación con El Mostrador.

Créditos: Vibra Clásica

El reconocido baterista y percusionista australiano llegó por primera vez a Chile como invitado especial del festival. Su participación culminará el próximo 27 de enero, cuando se presente en la Gran Sala Sinfónica Nacional de la Universidad de Chile, en el concierto de cierre de PortilloFest 2026. Bajo la dirección de Alejandra Urrutia, la Orquesta Festival Portillo interpretará el Concierto para Batería y Orquesta de Joe Chindamo, una obra poco frecuente en las salas de concierto.

La batería como solista frente a una orquesta sinfónica no es una escena habitual. Por eso, el concierto se perfila como uno de los hitos culturales de la temporada. David Jones es reconocido internacionalmente por haber ampliado las fronteras del instrumento en el ámbito sinfónico, combinando interpretación, docencia y colaboración con orquestas y compositores contemporáneos. Su presencia en Chile ofrece una oportunidad poco común de escuchar la batería integrada al lenguaje orquestal en una obra de gran exigencia y alto impacto sonoro.

El repertorio sinfónico contempla apenas dos conciertos para batería escritos expresamente para David Jones. La presentación en Santiago marca la tercera ocasión, a nivel internacional, en que una de estas obras se interpreta, subrayando el carácter excepcional del evento.

Más allá del paisaje, destaca la estructura del festival y la convivencia constante entre músicos, algo poco habitual en el circuito internacional.

“Normalmente, si hay talleres y cosas así, la gente se va a casa entre medio; pero el hecho de estar todos juntos como una comunidad es muy raro. Me siento muy afortunado, muy agradecido de estar aquí”, afirma.

Para Jones, la música no es un proceso intelectual, sino una experiencia física y energética, capaz de sanar y desbloquear emociones. Inspirado en conceptos orientales como el Qigong, explica que el cuerpo es el verdadero receptor del sonido.

“La música afecta al cuerpo primero porque la escuchamos a través de nuestros oídos, pero en realidad estamos escuchando a través de nuestro cuerpo. Escuché recientemente que cuando escuchamos, no solo escuchamos con los oídos, percibimos el sonido a través de todo nuestro cuerpo. Se llama escucha ‘chung’, que significa escucha energética. Todos los sentidos están involucrados y, de hecho, puede sanarnos. La música es increíble así”, explica.

Ese enfoque está ligado a un cambio profundo en su vida. A los 26 años, tras una carrera temprana marcada por el éxito y el exceso de alcohol, encontró en la meditación un ancla personal y artística. Hoy, considera que el silencio es el motor del sonido.

“Ese silencio o quietud impulsa el sonido. Idealmente, nos sentamos en silencio e incluso por un momento, como ocurre en la música clásica antes de que el director mueva la batuta. Yo lo llamo el momento precioso… es como el potencial máximo. En ese silencio, aunque sea de unos pocos segundos, si lo extiendes y lo conviertes en unos minutos antes de tocar, eso marca la diferencia”.

El programa del concierto de cierre se completa con Los Cuatro Temperamentos de Carl Nielsen, consolidando una propuesta que combina repertorio clásico y creación contemporánea. El concierto en Santiago marca además el cierre de la séptima edición de PortilloFest, y se realizará en la Gran Sala Sinfónica Nacional, reconocida como la “mejor sala de conciertos de América Latina”.

Mientras en Portillo los últimos sonidos de la improvisación se apagan, el sentido de la experiencia se vuelve claro. No se trata solo de tocar bien, sino de escuchar, de estar presentes y de encontrar una voz propia. Para David Jones, la música es un camino hacia el equilibrio personal, porque —como resume— “el equilibrio trae dicha y bendiciones”.

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