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Cómo cuidar las plantas con lluvias intensas y frío: qué hacer con el jardín antes de la primavera DATOS ÚTILES

Cómo cuidar las plantas con lluvias intensas y frío: qué hacer con el jardín antes de la primavera

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Las lluvias tardías coinciden este año con árboles y plantas que ya comenzaron a brotar o florecer. Pero agosto todavía puede traer bajas temperaturas y heladas. Qué hacer con la poda, el trasplante, el riego y la mantención del jardín en estas condiciones.


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Agosto suele marcar la transición entre el invierno y la primavera. Aunque tradicionalmente se considera un buen momento para realizar podas y trasplantes, las condiciones del clima pueden cambiar las recomendaciones: un suelo demasiado húmedo, lluvias persistentes, plantas que ya comenzaron a brotar o un pronóstico de heladas son factores que conviene revisar antes de intervenir.

Durante generaciones se ha utilizado una regla sencilla para organizar las principales tareas del jardín: podar y trasplantar durante los meses “sin r”, es decir, entre mayo y agosto. Sin embargo, el calendario por sí solo ya no basta.

En la segunda mitad de agosto, las lluvias pueden continuar en Santiago y otras zonas de Chile, mientras algunos árboles y arbustos ya comienzan a abrir sus yemas e incluso a florecer. Y que una planta haya comenzado a brotar no significa necesariamente que el riesgo de frío haya terminado.

Por eso, antes de podar, trasplantar, regar o fertilizar, conviene observar tres elementos: la humedad del suelo, el estado de desarrollo de la planta y las temperaturas previstas para los próximos días.

¿Todavía es buena época para podar en agosto?

Depende de la especie y del estado de la planta. La poda de invierno suele realizarse mientras árboles y arbustos se encuentran en reposo vegetativo. El Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), por ejemplo, recomienda realizar la poda de diversas especies durante ese período y evitar trabajar en días lluviosos o con abundante rocío.

El escenario cambia cuando la planta ya comenzó a brotar. Si tiene yemas abiertas, hojas nuevas o flores, significa que inició una nueva etapa de crecimiento. En ese caso, una poda intensa no es automáticamente recomendable solo porque todavía sea agosto.

Además, la poda puede estimular la aparición de nuevos brotes. Si posteriormente se produce una caída de temperatura o una helada, esos tejidos tiernos pueden resultar especialmente vulnerables.

Por eso, cuando una planta ya está brotando, puede ser más prudente limitarse a retirar ramas secas, quebradas o enfermas y dejar la poda estructural para el momento adecuado según cada especie.

¿Se puede podar después de una lluvia?

En general, es preferible esperar a que las condiciones se sequen. Podar con ramas y follaje mojados implica realizar heridas en un ambiente de alta humedad y puede favorecer la aparición o dispersión de algunas enfermedades.

Por eso, especialmente en árboles frutales, se recomienda evitar la poda durante días lluviosos o con mucho rocío.

La excepción son las ramas quebradas que representan un peligro. Si una rama puede caer sobre una vivienda, una persona, un vehículo o un tendido eléctrico, la situación debe ser evaluada por un especialista.

¿Qué hacer con los árboles que ya florecieron?

Las flores, hojas jóvenes y brotes nuevos son más sensibles a las bajas temperaturas que una planta que todavía permanece en dormancia.

Por eso, después de varias jornadas templadas puede producirse una brotación anticipada y, posteriormente, una caída de las temperaturas que afecte precisamente esos tejidos nuevos.

Las lluvias y el viento también pueden provocar la caída de algunas flores. Esto no significa que sea necesario podar inmediatamente ni compensar el problema aplicando grandes cantidades de fertilizante.

Lo recomendable es esperar a que mejoren las condiciones y observar qué partes de la planta permanecen sanas.

¿Agosto es un buen mes para trasplantar?

El final del invierno puede ser un buen momento para trasplantar algunas especies, pero no si el suelo está completamente saturado de agua.

Cuando la tierra permanece demasiado húmeda, sus poros se llenan de agua y disminuye el oxígeno disponible para las raíces. El problema puede ser mayor en terrenos con mal drenaje y en maceteros donde el exceso de agua no logra salir.

Además, trabajar o cavar un suelo saturado puede compactarlo y deteriorar su estructura.

Lo ideal es esperar hasta que la tierra pierda el exceso de humedad y quede húmeda, pero suelta.

Una prueba sencilla consiste en tomar un poco de tierra y apretarla con la mano. Si queda convertida en una bola muy pegajosa que no se desarma fácilmente, probablemente todavía está demasiado mojada para trabajarla.

También conviene evitar caminar constantemente sobre sectores del jardín que permanecen empapados, ya que el peso contribuye a compactar el suelo.

¿Qué hacer si vuelve el frío o se anuncia una helada?

Cuando las plantas ya comenzaron a brotar, una nueva ola de frío puede afectar especialmente a los tejidos jóvenes.

En plantas pequeñas o sensibles se pueden tomar algunas medidas preventivas. Los maceteros pueden trasladarse durante la noche a un lugar protegido, como un alero, una terraza cubierta o un sector protegido del viento.

Las plantas que están directamente en tierra pueden cubrirse temporalmente con tela u otro material protector. La cubierta no debería aplastar el follaje y debe retirarse durante el día cuando aumenten las temperaturas.

Hay que prestar especial atención a cítricos jóvenes, especies tropicales o subtropicales, suculentas sensibles y plantas que ya tengan flores o brotes tiernos.

¿Hay que cortar las hojas y ramas dañadas por una helada?

No necesariamente. Después de una helada, algunas hojas pueden oscurecerse, marchitarse o adquirir un aspecto acuoso. Aunque parezcan completamente dañadas, conviene esperar antes de realizar una poda.

Los tejidos afectados pueden seguir ofreciendo cierta protección a las partes interiores de la planta y esperar permite determinar mejor hasta dónde llegó realmente el daño.

Además, si todavía existe riesgo de nuevas heladas, una poda demasiado temprana puede dejar expuestos tejidos que todavía están sanos.

Lluvia, humedad y hongos: qué observar en las plantas

Después de varios días de lluvia conviene revisar las plantas en busca de manchas en las hojas, pudriciones, tejidos blandos, caída anormal del follaje o ramas que comiencen a deteriorarse.

La aparición de humedad no significa que haya que aplicar fungicidas automáticamente.

En un jardín doméstico, algunas medidas preventivas consisten en retirar hojas y frutos claramente enfermos, evitar mantener permanentemente mojado el follaje y favorecer la circulación de aire entre las plantas.

Si los síntomas continúan avanzando, es preferible identificar primero la enfermedad y la especie afectada antes de elegir un tratamiento.

Cuidados del jardín en agosto: qué conviene hacer

Ante un escenario de lluvias tardías, brotación anticipada y posibles heladas, estas son algunas de las principales recomendaciones:

  • Revisar la humedad del suelo antes de regar.
  • Comprobar el drenaje, especialmente en maceteros y sectores donde se acumula agua.
  • Evitar podar mientras llueve.
  • Postergar las podas fuertes si la planta ya comenzó a brotar.
  • No trasplantar sobre suelo saturado de agua.
  • Evitar fertilizaciones intensas mientras exista riesgo de frío.
  • Proteger las plantas sensibles si se pronostican heladas.
  • No cortar inmediatamente las partes dañadas por una helada.
  • Retirar ramas quebradas y material vegetal enfermo cuando las condiciones permitan trabajar.
  • Revisar el pronóstico meteorológico antes de realizar una intervención importante en el jardín.

En un invierno con lluvias tardías y señales anticipadas de primavera, observar el jardín antes de intervenir puede ser la mejor estrategia: revisar el drenaje, controlar el riego, evaluar el estado de las plantas y mirar el pronóstico de temperaturas antes de tomar decisiones.

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