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Martes de truenos: el cóctel eléctrico de los modos atmosféricos

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¡Hola! Chile central vuelve a mirar al cielo para un nuevo capítulo de Juego de Truenos (y relámpagos), mientras en Ereván, Armenia, comienza la primera gran revisión del compromiso mundial para detener la pérdida de biodiversidad. Este martes, la zona central enfrentará un nuevo episodio de precipitaciones, tormentas eléctricas y viento, con una Alerta Meteorológica por lluvias moderadas a fuertes en períodos breves y Alerta Roja por remociones en masa para diez comunas cordilleranas y precordilleranas de la Región Metropolitana. La preocupación no está solo en cuánta agua caerá, sino en cómo interactúan precipitaciones intensas, quebradas, cauces y territorios ya expuestos.

Al mismo tiempo, un nuevo estudio sobre Chile central-sur muestra que los extremos de precipitación pueden adquirir una magnitud muy superior cuando determinados modos atmosféricos se sincronizan: las fases cálidas de El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), combinadas con determinadas fases de la Oscilación Madden-Julian (MJO), pueden triplicar la magnitud de las precipitaciones asociadas estadísticamente a un período de retorno de 100 años.

En biodiversidad ocurre algo parecido: Chile llega a la COP17 con planes, metas, áreas protegidas y procesos de restauración, pero el desafío es demostrar cuánto de ese esfuerzo está produciendo una recuperación ecológica efectiva y cómo la naturaleza está siendo incorporada en las decisiones económicas del país.

En esta edición de Juego Limpio:

  • Sincronía atmosférica y extremos climáticos: un nuevo estudio sobre Chile central-sur revela cómo la coincidencia de distintos modos atmosféricos puede amplificar significativamente las precipitaciones extremas y elevar el riesgo de inundaciones, remociones en masa y otros eventos hidroclimáticos.
  • Capital natural: ¿dónde quedó la naturaleza en las decisiones económicas? En el contexto de la COP17, revisamos los avances y pendientes de Chile para incorporar el valor de los ecosistemas y sus servicios a las políticas públicas, con especial atención al Comité de Capital Natural y su actividad durante 2026.
  • Pumas y turismo: aprender a convivir. La experiencia de Torres del Paine muestra cómo municipios, científicos, operadores turísticos, organismos públicos y equipos de emergencia están desarrollando protocolos para reducir los riesgos de interacción entre visitantes y pumas, además de avanzar hacia una convivencia responsable.
  • Picaflor de Arica: señales de recuperación en una especie al borde de la extinción. Con una población estimada en torno a 400 ejemplares, el pequeño picaflor enfrenta pérdida y fragmentación de hábitat. La restauración de microrreservas en Chaca y Vítor comienza, sin embargo, a entregar señales positivas, incluido el regreso de la nidificación.

¡Listo! Hecho el resumen, ahora vamos a lo nuestro. Aseguren sus cinturones, que Juego Limpio parte en 4, 3, 2, 1… ¡Arrancamos!

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Martes de truenos: el cóctel de los modos atmosféricos

De acuerdo con los pronósticos, la zona central de Chile enfrentará este martes 20 de octubre un nuevo episodio de precipitaciones, tormentas eléctricas y viento, con especial preocupación en la cordillera y precordillera de la Región Metropolitana, apenas doce días después del aluvión que afectó a San Carlos de Apoquindo.

La Dirección Meteorológica de Chile (DMC) mantiene una Alerta Meteorológica por precipitaciones moderadas a fuertes en un corto período, previstas para la tarde y noche del martes, entre las regiones de Coquimbo y Maule. Para la Región Metropolitana se estiman del orden de 20 a 30 milímetros en el valle y 25 a 35 milímetros en sectores de la cordillera de la costa y precordillera. El escenario se completa con un aviso por tormentas eléctricas, que incluye la posibilidad de granizos y fuertes rachas de viento locales.

El nivel de precaución es mayor en diez comunas cordilleranas y precordilleranas de la Región Metropolitana: San José de Maipo, Puente Alto, Pirque, La Florida, Peñalolén, La Reina, Las Condes, Lo Barnechea, Vitacura y Colina. El domingo 18 de octubre, Senapred elevó allí la condición a Alerta Roja por remociones en masa, ante las condiciones meteorológicas previstas. El lunes, el Gobierno informó además la suspensión de clases para este martes en esas comunas y estableció polígonos de seguridad en Las Condes, Puente Alto y Talagante.

  • La razón de la alerta no es solamente la cantidad total de agua esperada: Senapred advierte que la concentración de precipitaciones intensas, eventualmente acompañadas de tormentas eléctricas y fuertes rachas de viento, puede favorecer anegamientos, crecidas de cauces, activación de quebradas, desbordes de canales y remociones en masa.

¿Todo esto se trata solo de El Niño + cambio climático? No necesariamente, se trata de sincronía. Para entender la sucesión de eventos meteorológicos simultáneos conviene mirar un nuevo trabajo científico sobre las precipitaciones extremas en Chile central-sur, que comparto con ustedes.

El estudio “Multi-scale climate teleconnections amplify extreme precipitation hazards in central-southern Chile”, publicado en Journal of Hydrology: Regional Studies, analiza el territorio comprendido entre 30°S y 40°S utilizando datos de precipitación entre 1981 y 2025. Sus autores –Roberto Serrano-Notivoli, Óliver Meseguer-Ruiz, Adrian Huerta, Santiago Beguería y Pablo Sarricolea– aplicaron modelos de Teoría de Valores Extremos No Estacionarios (NSEVT) y un método de Peaks Over Threshold para estudiar cómo interactúan diferentes patrones climáticos con los episodios de precipitaciones extremas.

  • El principal aporte del estudio es que cuestiona la forma tradicional de calcular el riesgo de precipitaciones extremas. Los modelos convencionales suelen trabajar con una hipótesis de estacionariedad: que las características estadísticas de las precipitaciones extremas permanecen relativamente constantes en el tiempo. Los investigadores sostienen que ese supuesto puede subestimar el riesgo, porque las precipitaciones están moduladas por fenómenos climáticos que operan a distintas escalas temporales. Por eso incorporaron simultáneamente El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), la Oscilación Antártica (AAO), la Oscilación Madden-Julian (MJO) y las tendencias de largo plazo.

El resultado más llamativo es que las fases cálidas de ENSO, cuando coinciden con determinadas fases activas de la MJO, pueden triplicar la magnitud de los niveles de retorno asociados a precipitaciones extremas de 100 años. Dicho en términos sencillos: bajo determinadas configuraciones atmosféricas, la cantidad de lluvia que un modelo tradicional consideraría propia de un evento extremo con un período de retorno de 100 años puede ser considerablemente mayor cuando se incorporan estas interacciones climáticas.

La conclusión general de los investigadores es que el potencial de escorrentía catastrófica y localizada aumenta significativamente cuando estos modos atmosféricos se sincronizan. Esto tiene importancia directa para zonas urbanas, infraestructura y territorios donde las precipitaciones intensas pueden transformarse rápidamente en inundaciones, crecidas o flujos de detritos. El estudio señala precisamente que Chile central-sur presenta una alta vulnerabilidad a desastres hidroclimáticos y que las precipitaciones extremas constituyen uno de los principales factores de inundaciones severas.

La coincidencia temporal con los pronósticos de este martes, sin embargo, vuelve especialmente relevante el hallazgo. La meteorología operacional está mirando el episodio que viene y la ciencia climática está mostrando que la magnitud de los extremos no puede evaluarse únicamente a partir de promedios históricos.

El estudio de Journal of Hydrology: Regional Studies aporta evidencia para incorporar la variabilidad de ENSO, MJO y AAO a la evaluación del peligro. La alerta de este martes, por su parte, muestra cómo esa amenaza se traduce en decisiones concretas de prevención cuando existen quebradas, cauces y territorios susceptibles a remociones en masa.

Lee el artículo científico completo en ScienceDirect.

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Cop17 y Capital Natural: la estrategia de biodiversidad que se paralizó con Kast

La COP17 de Biodiversidad comenzó este 19 de octubre en Ereván, Armenia, y se extenderá hasta el 30 de octubre. La cumbre constituye el primer examen global de la aplicación del Marco Mundial de Biodiversidad Kunming-Montreal, aprobado en 2022, que fijó 23 metas para 2030 y cuatro objetivos de largo plazo hacia 2050.

  • Entre sus compromisos centrales están restaurar al menos el 30% de los ecosistemas degradados, conservar efectivamente el 30% de las áreas terrestres y aguas continentales y el 30% de las áreas marinas y costeras, y movilizar recursos financieros para detener y revertir la pérdida de biodiversidad.

La COP17 llega, sin embargo, con un diagnóstico nada auspicioso. El informe State of Biodiversity Action, elaborado por el Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) como insumo para esta primera revisión global, concluye que casi 90% de los países estableció metas nacionales, pero menos de la mitad de las metas evaluadas está en camino de cumplirse.

Ese problema también aparece en los mecanismos destinados a incorporar la biodiversidad en las decisiones económicas y gubernamentales. Las metas 14 a 23 del Marco Kunming-Montreal buscan precisamente integrar la biodiversidad en las políticas públicas, movilizar recursos y conseguir que gobiernos, empresas y sistemas financieros incorporen la naturaleza en sus decisiones.

El CDB advierte que estos instrumentos son fundamentales para pasar de los compromisos a la ejecución. ¿Y cómo llega Chile con este compromiso? En buen chileno, partió como caballo inglés… Hasta que llegó la administración del Presidente Kast.

En este punto adquiere relevancia el Comité de Capital Natural, creado en 2023 para asesorar al Presidente de la República en materias de medición, valoración, protección, restauración y mejoramiento del capital natural de Chile. El comité está integrado por representantes de Medio Ambiente, Hacienda y Economía, con el Banco Central y el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación como asesores permanentes. Su propósito declarado es incorporar el valor de la naturaleza y los servicios ecosistémicos al diseño e implementación del desarrollo sostenible del país.

  • El trabajo realizado antes del cambio de Gobierno dejó una hoja de ruta concreta. En octubre de 2025 se lanzó una nueva fase del Proyecto de Capital Natural 2026-2028, junto con la Universidad de Stanford y el BID, destinada a ampliar el alcance territorial y temático del enfoque y generar información y herramientas para la toma de decisiones. La Estrategia Nacional de Biodiversidad también asignó para 2026 acciones relacionadas con la creación del sistema público de información de capital natural, directrices para sectores productivos y pilotos de valorización y cuentas oceánicas.

El problema aparece al examinar qué ha ocurrido durante el actual Gobierno. El Comité sigue formalmente vigente: la estructura interna del Ministerio del Medio Ambiente aprobada en abril de 2026 mantiene entre sus funciones la coordinación y liderazgo del Comité de Capital Natural. También existe actividad relacionada con el enfoque de capital natural durante 2026, como la publicación de la guía para empresas en marzo y trabajos desarrollados dentro de otras instancias interministeriales.

Pero hay un dato que merece ser destacado: la página oficial de Hacienda no registra nuevas sesiones del Comité de Capital Natural después del 9 de marzo de 2026 y la sección de documentos publica el Informe Anual 2025, pero no actas de sesiones del Comité correspondientes a 2026. El informe anual disponible, en cambio, contiene las sesiones del comité realizadas en 2025, incluida la sesión especial de octubre en la que se aprobó la hoja de ruta del proyecto 2026-2028.

Por ello, hasta el 19 de octubre de 2026, la revisión de los documentos y actas públicas disponibles no permite encontrar evidencia documental de que el Comité de Capital Natural haya sesionado formalmente durante este año. Pero sí permite formular una pregunta concreta al Gobierno: ¿cuándo sesionó el Comité durante 2026, qué acuerdos adoptó y qué instrucciones entregó para incorporar el valor de la naturaleza en el presupuesto, las inversiones y las políticas económicas?

La pregunta es particularmente pertinente en el contexto de la COP17. El desafío internacional ya no consiste solamente en que los países tengan estrategias, planes, indicadores o presupuestos para biodiversidad. Consiste en demostrar que esas herramientas están cambiando el estado de la naturaleza.

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Pumas y turismo en áreas protegidas de Aysén y Magallanes

Representantes de equipos de emergencia, Fuerzas Armadas, policías, servicios públicos, municipios, bomberos, guías de naturaleza y organizaciones de conservación se reunieron en Cochrane hace algunos días para intercambiar experiencias sobre la interacción entre personas y pumas y avanzar en protocolos de prevención y respuesta ante eventuales situaciones de riesgo.

El encuentro “Buenas Prácticas para el Avistamiento de Pumas y Respuesta ante Emergencias en la Patagonia” fue organizado por Rewilding Chile, Explora y la Municipalidad de Torres del Paine, y tuvo como uno de sus principales objetivos compartir la experiencia de esta comuna en la aplicación de normas para compatibilizar el turismo de naturaleza con la conservación de la fauna silvestre y la seguridad de los visitantes.

  • La iniciativa da continuidad al trabajo desarrollado en septiembre del año pasado, cuando en Puerto Natales se realizó el seminario “Rewilding, pumas y turismo en áreas protegidas”.

Durante la jornada se abordaron los patrones de interacción entre visitantes y pumas en áreas de uso público del Parque Nacional Patagonia, protocolos de atención y respuesta frente a encuentros críticos con fauna, experiencias de conservación con valor social y la aplicación del protocolo de avistamiento de pumas desarrollado en la Reserva de la Biósfera Torres del Paine. La actividad también buscó que las distintas instituciones que intervienen en el territorio compartieran criterios para responder de manera coordinada ante eventuales incidentes.

El puma tiene una presencia particularmente relevante en Torres del Paine. Un estudio publicado en 2023 en la revista Animal Conservation, realizado por la organización Panthera, identificó al parque como el área con mayor densidad de pumas registrada en América.

  • La investigación también planteó que el crecimiento del turismo asociado al felino podría estar contribuyendo a una mayor tolerancia hacia la especie entre comunidades ganaderas de la zona. En paralelo, los organizadores plantearon que las experiencias internacionales muestran que una proporción importante de los incidentes entre grandes carnívoros y personas está asociada a conductas humanas que pueden incrementar el riesgo.

Para Cristián Saucedo, director del programa de Vida Silvestre de Rewilding Chile, el desafío consiste en pasar de una respuesta reactiva a una lógica preventiva. “En nuestro país solemos ser reactivos y en este caso queremos actuar desde la prevención”, señaló, planteando la necesidad de prepararse para eventuales interacciones negativas sin perder de vista que el puma se ha convertido también en un atractivo para el turismo de naturaleza y en un símbolo de la conservación en la Patagonia.

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El picaflor de Arica –el ave más amenazada de Chile– agita sus alas

Tiene apenas unos centímetros de largo, pesa alrededor de tres gramos y vive en algunos de los valles más intervenidos del extremo norte de Chile. El picaflor de Arica (Eulidia yarrellii) es una de esas especies que fácilmente pueden pasar inadvertidas, pero su historia resume uno de los problemas centrales de la crisis de biodiversidad: cuando desaparece el hábitat, no basta con proteger al animal. Hay que recuperar las condiciones que permiten que vuelva a vivir y reproducirse.

La situación de esta pequeña ave es crítica. Un estudio publicado en Bird Conservation International estimó que en septiembre de 2003 había 1.539 ejemplares en Chile, con un intervalo de confianza de 929 a 2.287 individuos. Los investigadores encontraron que la población estaba restringida a los valles de Azapa y Vítor y señalaron como factores relevantes la desaparición de buena parte del hábitat natural, el uso intensivo de pesticidas y la competencia con el picaflor de Cora (Thaumastura cora).

  • Las estimaciones más recientes utilizadas por el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) sitúan actualmente la población en torno a los 400 ejemplares. La especie está clasificada como En Peligro Crítico de extinción y su distribución está estrechamente vinculada a los valles agrícolas de Arica y Parinacota. La transformación de estos territorios ha significado pérdida de vegetación nativa, fragmentación de corredores y exposición a pesticidas, afectando los lugares donde el picaflor consigue alimento, refugio y sitios para nidificar.

Pero este año apareció una señal que, aunque todavía no permite hablar de recuperación poblacional, sí resulta relevante desde el punto de vista ecológico. En marzo, funcionarios del SBAP observaron una hembra de picaflor de Arica en la microrreserva de Chaca, después de más de una década sin registros en ese lugar. El hallazgo se sumó al avistamiento, el 25 de marzo, de un macho y una hembra en la microrreserva de Vítor, administrada por la Red de Observadores de Aves y Vida Silvestre de Chile (ROC).

  • La historia de Chaca tiene, además, un antecedente todavía más significativo. En 2025 se había encontrado allí un nido con dos crías, según información difundida por el propio SBAP. Es decir, no se trata solamente de que un individuo haya vuelto a ser observado: existen antecedentes recientes de reproducción en un lugar donde durante años no se habían registrado ejemplares.

Detrás de estos registros hay un experimento de restauración ecológica a pequeña escala. La Red de Microrreservas para la Conservación del Picaflor de Arica reúne cinco terrenos fiscales en los valles de Chaca, Vítor, Azapa y Puquios, que en conjunto abarcan 31,7 hectáreas. Desde 2024 se desarrollan allí trabajos de restauración, además de limpieza, habilitación de terrenos, sistemas de riego, senderos y señalización. En estos espacios se han plantado más de 4.500 árboles y arbustos, destinados a recuperar las condiciones necesarias para que la especie pueda alimentarse, refugiarse y reproducirse.

Las acciones forman parte del Plan RECOGE del picaflor de Arica, cuyo propósito es detener el deterioro de la especie y favorecer la recuperación tanto de sus poblaciones como de los hábitats de los que depende. El plan contempla acciones de monitoreo, manejo y recuperación del hábitat, además de la protección de sitios considerados relevantes para su supervivencia.

Hay, sin embargo, una diferencia que conviene mantener clara. Que vuelva un picaflor no significa que la especie se haya recuperado. Un avistamiento, e incluso la reproducción en una microrreserva, constituye una señal positiva, pero para demostrar una recuperación poblacional se necesitaría observar una tendencia sostenida en el número de individuos, reproducción y supervivencia, además de una mejora comprobable de la calidad y conectividad de su hábitat.

Y justamente ahí está lo interesante de esta historia. La restauración no se está evaluando solamente por la cantidad de árboles plantados o por las hectáreas intervenidas. El regreso de una especie que llevaba años sin ser registrada y la existencia de reproducción proporcionan señales biológicas que permiten comenzar a evaluar si las intervenciones están modificando realmente las condiciones del ecosistema. El propio SBAP plantea que la conservación de esta ave depende de recuperar y mantener los ambientes que hacen posible su supervivencia en el tiempo.

El picaflor de Arica es, en ese sentido, mucho más que un ave pequeña. Es también una prueba a escala reducida de una pregunta que estará en el centro de la COP17 de Biodiversidad: ¿estamos simplemente contabilizando hectáreas protegidas, árboles plantados y recursos destinados a conservación, o somos capaces de demostrar que la naturaleza está efectivamente recuperándose?

En Chaca todavía no existe una respuesta definitiva. Pero después de una década de silencio, encontrar nuevamente al pequeño picaflor y registrar su reproducción ofrece algo que los indicadores administrativos no pueden entregar por sí solos: una señal de que, cuando se recuperan las condiciones de un ecosistema, algunas especies pueden comenzar a regresar.

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