DCV: cuánto vale la pieza clave para la desmutualización de la Bolsa de Santiago
La desmutualización de la Bolsa de Comercio de Santiago (BCS) es algo que, al interior de su directorio, ya está instalado. A pesar de que aún deben esperar el informe que entregará el Comité de Desarrollo Estratégico -conformado por el presidente de la plaza, Juan Andrés Camus, más los directores Juan Eduardo Correa y Nicholas Davis-, la plaza ya está trabajando en los aspectos que parecen ser más complejos. Entre ellos, la incorporación del Depósito Central de Valores (DVC) a su propiedad, proceso que ya genera roces con las otras bolsas.
Sin embargo, éste no es el único aspecto que implica la integración. Por una parte, la respuesta a la BCS de las AFP contactadas -que tienen el 30% del DCV- fue clara. Fuentes de las gestoras señalan que aún no se le ha representado una oferta concreta, pero que están dispuestas a escucharla. “Todo depende del precio”, dice un ejecutivo, quien eso sí agrega que explicaron a la bolsa que la compra de su porcentaje no puede ser mediante un canje de acciones con papeles de la plaza santiaguina, pues por ley tienen giro único, y que la inversión en DCV fue una excepción al cuerpo legal.
Desde otra AFP indican que en términos conceptuales prefieren una estructura societaria que sea mutuaria para este tipo de instituciones, aunque en concreto no se ha analizado este tema.
Si por el lado de las AFP hay disponibilidad, por parte de los bancos la situación parece ser más fácil. En su conjunto tienen un 30% del DCV y, a la vez, controlan el 39,52% de la Bolsa de Santiago, participación que está distribuida en el 6,24% de Banco de Chile, el 4,16% de Penta y el 2,08% que agregan, por separado, Security, Santander, BBVA, BTG Pactual, CorpBanca, Itaú, BCI, BancoEstado, Consorcio, JPMorgan, BICE y Scotiabank.
De hecho, la posición de los bancos al interior de la correlación de fuerzas de la BCS ha mejorado, de mano de la adquisición de cuatro acciones por parte del Bovespa (ya con un 8,32% de la bolsa) a accionistas pasivos y corredoras tradicionales. Así, hoy existen 26 intermediarias de las cuales 14 son bancarias, a la vez que el directorio de 11 miembros está integrado por un representante de los accionistas pasivos, un independiente pero ex presidente de la Asociación de Bancos, cuatro en nombre de firmas tradicionales y cinco ligados a bancos.
El precio
Al interior del heterogéneo directorio, hay consenso en que la adquisición del DCV es clave para llevar adelante el proceso de desmutualización, ya que la división de cada uno de los 48 papeles de la plaza en 1 millón de acciones y la posterior colocación secundaria de entre un 30% y 35% de la propiedad, implica la necesidad de generar una compensación e incentivos para que los actuales propietarios bajen sus posiciones.
El precio, comentan cercanos a la bolsa, podría ser de hasta $8.000 millones, cifra que no parece ser un problema para la Bolsa de Santiago, empresa que en 2014 alcanzó una utilidad de $6.598 millones; que mantiene efectivo por $5.254 millones, además de inversiones en otros activos financieros corrientes por $17 mil millones.
Pero, ¿cuánto vale el DCV? En julio de 2014 se realizó la última transacción de sus acciones. La Sociedad Inversiones DCV, de propiedad de los bancos, adquirió 4.684 papeles del depósito, cuyo titular era DTCC Holding, a un valor unitario de $66.558, aumentando en un 3% su participación hasta el actual 30%. Con esto, el valor de mercado del DCV alcanzaría los $10.390 millones.
Bajo ese precio, los bancos podrían recibir unos $3.117 millones por su porcentaje, al igual que las AFP, valorizando además la porción de las compañías de seguro en $1.039 millones, en $623 millones el de la BEC, y en $103 millones el de la Bolsa de Valparaíso. En total, $8.000 millones, equivalente al 77% del DCV que no posee la plaza santiaguina.
Sin embargo, el camino no es tan sencillo para la BCS. No sólo tiene que convencer a los actuales dueños para que vendan su propiedad, sino que además se podría enfrentar, nuevamente, al Tribunal de la Libre Competencia y esta vez por crear una barrera de ingreso al mercado por integración vertical. Para esto, una de las partes afectadas tendría que presentar una denuncia y pese a que hasta ahora no tienen considerado hacerlo, porque ven poco viable la transacción, no es una opción descartada para el futuro.
Fuente: Pulso