Publicidad
Hugo Bustamante recibe nueva condena por doble homicidio de 1996 PAÍS

Hugo Bustamante recibe nueva condena por doble homicidio de 1996

Publicidad

A casi 30 años del crimen, la justicia condenó a Hugo Bustamante, el “asesino del tambor”, a 10 años y un día por el doble homicidio de Elena Hinojosa y su hijo en 1996.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
A casi 30 años del crimen, la justicia condenó a Hugo Bustamante, el “asesino del tambor”, a 10 años y un día por el doble homicidio de Elena Hinojosa y su hijo en 1996. El caso fue reabierto tras su confesión en 2023 a la periodista Ivonne Toro. Bustamante, que ya cumple presidio perpetuo por el asesinato de Ámbar Cornejo y suma otras condenas, ocultó los cuerpos en un pozo. La sentencia valida su relato con peritajes forenses.
Desarrollado por El Mostrador

Casi tres décadas después de los hechos, la justicia chilena dictó una nueva sentencia contra Hugo Bustamante Astorga, conocido como el “asesino del tambor”, por el doble homicidio de Elena Hinojosa y su hijo Eduardo Páez Hinojosa, perpetrado el 27 de junio de 1996 en la comuna de Villa Alemana.

El fallo, emitido el pasado 30 de enero por la jueza Javiera Opazo del Juzgado de Letras de la comuna, impuso una pena única de diez años y un día de presidio mayor en su grado medio. Aunque Bustamante ya cumple presidio perpetuo calificado —la pena máxima del sistema penal chileno— por el asesinato, violación y descuartizamiento de la adolescente Ámbar Cornejo en 2020, esta nueva condena se suma a su extenso historial delictual.

La causa, que permanecía archivada desde fines de los años 90, fue reactivada en 2023 gracias a una confesión espontánea del propio condenado durante una serie de entrevistas concedidas a la periodista Ivonne Toro, autora del libro “La niña Ámbar”. En el marco de su investigación periodística, Toro visitó a Bustamante en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Rancagua durante ocho meses.

Ante la pregunta directa sobre si había matado a más personas, el reo inicialmente evadió: “en ninguna parte sale eso”. Con el transcurso de las visitas y mayor confianza, le dijo: “usted me está tratando como si yo fuera una persona, y por lo tanto yo le tengo un regalo (…) sobre su pregunta, anote”, antes de entregar los nombres de las víctimas y detalles del crimen.

Según reconstruyó el fallo judicial, Bustamante —quien conoció a Eduardo Páez en la cárcel a inicios de los años 90— acudió al domicilio de la víctima para exigir el pago de una deuda. Tras una discusión, lo golpeó con un fierro en la cabeza, causándole un traumatismo craneoencefálico que le provocó la muerte inmediata.

Horas más tarde, al llegar Elena Hinojosa, madre de Páez, el agresor la ahorcó, ocasionándole la muerte por asfixia mecánica. Posteriormente, amarró ambos cuerpos con alambres, los cubrió con una frazada y los arrojó a un pozo en el mismo domicilio, tapándolos con tierra de otra excavación cercana.

Los peritajes forenses realizados tras la reapertura de la investigación confirmaron que las fechas de muerte coinciden con las denuncias de desaparición presentadas por la familia en 1996, validando así la confesión como elemento clave para acreditar los hechos.

Bustamante ya acumulaba una condena de 27 años por el doble homicidio de su expareja Verónica Vásquez y el hijo de esta, Eugenio Honorato (“Quenito”), de 9 años, cometido en 2005. En ese caso ocultó los cuerpos en un tambor metálico con cal, agua y yeso —origen de su apodo—, y solo cumplió 11 años de prisión antes de obtener libertad condicional en 2016, beneficio que le permitió cometer el crimen de Ámbar cuatro años después.

Publicidad