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Desplome del bitcoin erosiona reservas de El Salvador y eleva la tensión con el FMI
La caída del bitcoin, superior al 22% desde enero y cercana al 46% desde su pico, redujo en unos US$300 millones las reservas en criptomoneda de El Salvador. El impacto afectó los bonos y elevó los incumplimientos crediticios, mientras persisten dudas sobre el respaldo del FMI.
El fuerte retroceso del bitcoin en las últimas semanas ha golpeado directamente las finanzas públicas de El Salvador, reduciendo en aproximadamente US$300 millones el valor de las tenencias oficiales en criptomoneda y reavivando las dudas de los mercados sobre la sostenibilidad de la apuesta del gobierno de Nayib Bukele por mantener la criptodivisa como moneda de curso legal junto al dólar estadounidense.
Desde fines de enero de 2026, el bitcoin acumula una caída superior al 22%, mientras que el descenso desde su pico de octubre alcanza cerca del 46%. Como resultado, las reservas en bitcoin del Estado salvadoreño —que el gobierno continúa incrementando con compras diarias de un bitcoin— pasaron de rondar los US$800 millones a aproximadamente US$500 millones, según estimaciones de Bloomberg. Las reservas internacionales totales del país se mantienen en torno a los US$4.500 millones.
La volatilidad, según reportó La Tercera, ha tenido un impacto inmediato en los mercados de deuda: los bonos soberanos en dólares de El Salvador fueron los que más cayeron entre los emergentes durante la semana pasada, y los swaps de incumplimiento crediticio (CDS) tocaron su nivel más alto en cinco meses. Los títulos con vencimiento en 2035 llegaron a perder hasta 2,6 centavos por dólar antes de recuperar parte del terreno perdido.
El principal foco de preocupación para los inversionistas no es solo la pérdida de valor en las reservas cripto, sino el riesgo de que esta estrategia debilite el respaldo del Fondo Monetario Internacional (FMI). El país mantiene un programa de US$1.400 millones con el organismo multilateral, pero la segunda revisión del acuerdo permanece suspendida desde septiembre de 2025 debido al retraso en la publicación de un análisis sobre el sistema de pensiones. La tercera evaluación, programada para marzo de 2026, será clave para desbloquear nuevos desembolsos.
Pese a las señales de alerta, el gobierno salvadoreño mantiene su política de acumulación diaria de bitcoin y ha mostrado cierta resiliencia en otros indicadores. El déficit fiscal se redujo a cerca del 3% del PIB hacia fines de 2025, las reservas de liquidez se han fortalecido y Moody’s Ratings cambió recientemente la perspectiva de la calificación soberana (en grado especulativo) a positiva, destacando la adhesión al programa con el FMI. Además, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) comprometió US$1.300 millones para proyectos en vivienda, turismo y otros sectores productivos.
Sin embargo, el calendario financiero impone presión adicional: El Salvador enfrenta vencimientos por US$450 millones en bonos este año y cerca de US$700 millones en 2027, sumado al aumento de las obligaciones previsionales que alcanzarán el 6% del PIB a partir de abril de 2027.