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Cristián Riego: exministra Vivanco intentó “trasplantar una cultura” de malas prácticas en el PJUD

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El académico de la UDP constató la existencia de “rumores” en contra de la formalizada exsuprema desde antes del estallido de la ‘Muñeca Bielorrusa’, como que “se juntaba con abogados incluso en su propia oficina, no debiendo hacerlo”.


En horas donde se desarrolla en el Séptimo Juzgado de Garantía de Santiago la formalización de Ángela Vivanco, el académico de la Facultad de Derecho de la UDP, Cristián Riego, afirmó que la exministra de la Corte Suprema intentó instalar una cultura en el Poder Judicial “donde hay una cierta tolerancia a las malas prácticas“.

En conversación con Al Pan Pan, y a propósito de los cargos por cohecho y lavado de activos en contra de la exmagistrada, el impulsor de la reforma procesal penal constató que existía una idea en el mundo judicial, previo a la explosión del caso ‘Muñeca Bielorrusa’, que apuntaba a corrupción de su parte. “Ese rumor existía, yo lo había escuchado. Había ministros de la corte, la propia corte, y abogados que decían que la señora Vivanco tenía un comportamiento muy extraño, que se juntaba con abogados incluso en su propia oficina, no debiendo hacerlo, y había la sospecha de que podría estar en operaciones de este tipo”.

De igual manera, hizo la salvedad de que ese tipo de rumores también lo escuchó, en diferentes etapas de su carrera, respecto de otros ministros del máximo tribunal. “Y claro, uno dice, si es que esta persona está haciendo esto, y esto se concreta en un rumor ―que además resulta ser cierto―, parece ser que hay de parte de ella una enorme negligencia. Una una actitud, digamos, muy temeraria, en el sentido de estar haciendo algo que de algún modo está trascendiendo, y que lo pone en cierto riesgo”.

En esa línea, Riego recordó que Ángela Vivanco proviene de la esfera política (“trabajó con ‘Fra Fra’ Errázuriz, que era un político que no se caracterizaba por su honestidad ni su transparencia“), a lo que se suma su vida académica como docente en distintas universidades, últimamente siendo la Universidad Católica su última casa de estudios. “Y probablemente en ese mundo, el de la política y a lo mejor el mundo de la academia vinculada con el ejercicio profesional y contactos políticos, informes (…) hay ciertas prácticas que son habituales y que son aceptadas, digamos, como el lobby, el intercambio de favores, ¿Cierto? A lo mejor el hacer informes a cambio de dinero”.

En su análisis, Vivanco intentó replicar dichas ‘malas prácticas’ a la esfera judicial, “donde hay otras malas prácticas, pero no las mismas.Y no entendió que las malas prácticas que ella traía, que tenían que ver con dinero, sobre todo,no iban a ser aceptadas, iban a ser rechazadas, y la iban a poner en riesgo de eventualmente ser recubierta y ser removida”.

“Yo creo que en el Poder hay malas prácticas que son relativamente aceptadas. Por ejemplo, promover a los amigos, promover a los parientes, defender a los parientes, hacer favores. Pero no es aceptado: es mal mirado. Lo cual no quiere decir que nunca se haya hecho, pero es algo claramente repudiado en la subcultura interna, es considerado totalmente inapropiado”; sentenció.

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