¿Quién se hace responsable por los muertos en el fuego?
Van 21 víctimas fatales confirmadas, al menos 7 mil damnificados y más de 27 mil hectáreas consumidas en el sur, luego del devastador incendio que asoló las localidades de Lirquén y Punta de Parra, la que ocurrió en medio de una desidia generalizada frente al tema.
Ya estamos acostumbrándonos a que periódicamente el país sea remecido por megaincendios que devastan poblaciones completas en minutos, arrasando con todo a su paso: vidas humanas y de animales, viviendas, vehículos, escuelas, consultorios, plantaciones, todo.
Se han transformado en un patrón y, pese a ello, nuestras respuestas son reactivas, no preventivas, y las cifras son, al menos, alarmantes, pues entre 1985 y el 2010, en Chile se quemaban en promedio unas 54 mil hectáreas por temporada.
Entre 2011 y 2025, ese promedio saltó a 132 mil hectáreas anuales, más del doble y, si observamos los últimos 12 años, el dato es incluso más elocuente: siete de las 10 peores temporadas de la historia se concentran en este período, con un promedio que supera las 150 mil hectáreas por año.
En otras palabras: una superficie equivalente a poco más de dos veces el tamaño de la comuna de Santiago queda convertida en cenizas anualmente.
A los costos en vidas se suma el económico: un estudio del Banco Central, de 2021, estimó que los desastres naturales le han costado a Chile, en promedio, un 1,2% del PIB anual entre 1970 y 2016, cifra que es a todas luces conservadora.
En síntesis, fallamos una y otra vez, procrastinando y sacando cuentas mezquinas sin pensar en el largo plazo y presenciando cómo cada año suceden tragedias como la de Santa Olga, la de Santa Juana, la de Viña del Mar y, ahora, la de Lirquén y Punta de Parra.
Los detalles sobre estas catástrofes que nos golpean verano a verano los explicamos en esta nueva edición de Punto por Punto de El Mostrador, con Paulina de Allende-Salazar.