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¿Qué perdemos cuando se queman los bosques?

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Por: Marcelo D. Miranda


Señor Director:

Hace un par de días, la precordillera de Santiago, bajo resguardo como zona natural, sufrió el embate de un incendio que consumió en pocas horas más de ochocientas hectáreas de bosques y matorrales esclerófilos. 

Aparte del impacto que genera la columna de humo y el olor a madera quemada que muchos santiaguinos percibieron, vale preguntarse: ¿Qué perdemos cuando se queman los bosques y matorrales que nos rodean, o en general la vegetación natural que nos circunda? 

Una respuesta rápida nos lleva a pensar en los beneficios ecosistémicos que recibimos de ellos todos los días, más aún en condiciones de un cambio climático presente. 

Como fue publicado por Smith-Ramirez et al. (2023), es claro que la pérdida es alta y de difícil recuperación: captura de CO2, producción de agua potable, filtrado de material particulado, capacidad de polinización y regeneración, presencia de alta biodiversidad de plantas y animales, conservación de suelos, control térmico en verano e invierno, belleza escénica y áreas de recreación para los habitantes de la ciudad, son algunos de los beneficios que sin saberlo, sustentan nuestra vida en la ciudad.

Volver al estado actual de bosques y matorrales la superficie que hemos perdido tomará muchos años y grandes esfuerzos de restauración y conservación. La fragilidad de las áreas naturales del país es muy alta ya que muchos años y esfuerzos de cuidado se pueden hace humo en cosa de horas, bajo la vulnerabilidad climática que estamos viviendo. 

Marcelo D. Miranda

Departamento de Ecosistemas y Medio Ambiente

Pontificia Universidad Católica de Chile

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