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Día del profesor

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Por: Natalia Salas Guzmán


El Mostrador Fuente Preferida

Señor Director:

Hoy conmemoramos el Día del Profesor/a en un escenario complejo para el futuro de nuestro país. Nos enfrentamos a la paradoja de celebrar una de las profesiones más trascendentales para el desarrollo humano en un contexto de profunda crisis de matrícula y un evidente desinterés por las carreras de Pedagogía en Chile.

Nuestra misión, como formadores iniciales docentes, se funda en una profunda vocación de servicio, la centralidad de la persona y la búsqueda constante del bien común. Desde esta identidad de raíces marcadamente humanistas, entendemos que la formación de un educador no se agota en la excelencia disciplinar. El verdadero desafío radica en lo pedagógico: formar profesionales capaces de cultivar valores, virtudes y el desarrollo socioemocional de sus estudiantes. Ante aulas que corren el riesgo de quedarse vacías de guías y mentores, la disminución sostenida de nuevos docentes no es solo una estadística; es una grieta en el corazón de nuestra cohesión social y cultural.

Hoy más que nunca, debemos recordar que la escuela no puede educar en el aislamiento. La alianza estratégica entre la familia y la escuela es el pilar fundamental para el desarrollo integral de los niños, niñas y jóvenes. El hogar y el aula no son espacios separados; son entornos co-responsables que potencian el aprendizaje significativo, la autoestima y el bienestar emocional de los alumnos. Revalorizar la profesión docente implica también rescatar este vínculo de confianza mutua, donde los padres transmiten los valores básicos de convivencia y los profesores los refuerzan en el quehacer pedagógico diario.

El desafío actual nos exige actuar con audacia y un renovado compromiso público. Es imperativo que trabajemos en conjunto para devolverle a la Pedagogía el espacio y posicionamiento que merece. Solo atrayendo a jóvenes con vocación que entiendan la enseñanza como un acto de acompañamiento humano e integral —y reconstruyendo el puente vital entre las familias y las comunidades educativas— podremos asegurar un Chile más solidario y centrado en el valor de la persona.

 

Natalia Salas Guzmán
Decana Facultad de Educación y Ciencias Sociales
Universidad Finis Terrae

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