Daño irreversible para la educación superior
La discusión del presupuesto para educación superior obliga a preguntarse qué lugar ocupa la formación universitaria en el proyecto de país. En este escenario, valoramos la apertura al diálogo que ha existido hasta ahora. Confiamos en que ese diálogo permita precisamente evitar un daño que luego será difícil de revertir.
Reducir los aportes basales a las universidades estatales y poner término al Plan de Fortalecimiento es, en efecto, una mala noticia. Ese plan ha permitido sostener una formación de calidad en todo el territorio. Además, el recorte se suma a las disminuciones que ya en 2026 afectaron a educación y ciencia. También alcanza a programas como el de Educación Superior Regional, que inciden en las trayectorias de nuestros jóvenes y en áreas de interés nacional.
De especial relevancia es reconocer que lo que está en juego es el rol de las universidades estatales en las regiones. En un país marcadamente centralizado como el nuestro, la Universidad de Tarapacá atiende, desde la frontera norte, una diversidad cultural y socioeconómica que solo una institución pública con presencia estable puede acoger. Gracias a ella, sus estudiantes acceden a una formación de excelencia sin abandonar su territorio.
Compartimos que los recursos son escasos y que deben usarse bien. Las universidades estamos mejorando nuestros procesos y nuestra eficiencia. Pero el propósito no se agota en administrar mejor: se trata de formar, investigar y vincularnos con el medio con estándares de calidad, mediante una investigación aplicada que produce efectos concretos en los territorios.
Por eso pedimos mirar el presupuesto de manera sistémica. La formación universitaria incide en la competitividad del país y en el futuro de su juventud y forma parte de un ecosistema que los recortes aislados dañan en su conjunto. Confiamos en que la discusión siga abierta para alcanzar acuerdos con visión de largo plazo, sin desatender las urgencias del presente.
Rectora
Universidad de Tarapacá