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Reconocer un ACV a tiempo

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Por: Alexis Rojo y  Rodrigo Guerrero


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Señor director:

En mayo, Chile impulsó, junto a otros cinco países, la primera resolución de la Asamblea Mundial de la Salud dedicada al ataque cerebrovascular (ACV), que llama a fortalecer la prevención, la atención de urgencia y la rehabilitación de esta patología. Ese compromiso obliga ahora al país a cumplir en casa lo que promovió afuera, empezando por algo tan básico como lograr que la población reconozca un ACV cuando ocurre, considerando que cada año afecta a cerca de 40.000 personas.

El tiempo que transcurre entre los primeros síntomas y la llegada a una urgencia es determinante para salvar vidas y evitar secuelas. Cada minuto de demora implica la pérdida de millones de neuronas y aumenta el riesgo de una discapacidad permanente.

La primera línea de atención está, entonces, en la ciudadanía. Quien sufre un ACV muchas veces queda imposibilitado de pedir ayuda y depende de que su familia, sus compañeros de trabajo o un desconocido en la calle reconozcan la pérdida de fuerza en un brazo, una pierna o ambos, la parálisis de un lado de la cara o la dificultad para hablar, y llame de inmediato al 131.

El Mes del ACV es una campaña que cada año, durante todo octubre, tiene como objetivo entregar información a la población basada en evidencia científica de forma clara y cercana, que le permita reconocer los síntomas y actuar con rapidez. El compromiso que Chile asumió ante la OMS se medirá, finalmente, por la reducción de casos, la cantidad de personas que logren llegar a tiempo a una urgencia y el acceso a la rehabilitación oportuna.

Alexis Rojo, presidente de la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas 

 Rodrigo Guerrero, director de la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía 

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