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La alimentación como un todo Opinión

La alimentación como un todo

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Javier Parada Silva
Por : Javier Parada Silva Ingeniero en Alimentos Director del Doctorado en Ciencia de los Alimentos Director ICYTAL Universidad Austral de Chile
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La Alimentación es un área que se estudia científicamente, la desarrollamos en las universidades con alto rigor y formamos profesionales que han dado prestigio y reconocimiento a la Ingeniería en Alimentos chilena en el mundo.


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Este 16 de octubre celebra el Día Mundial de la Alimentación, un momento para reflexionar sobre esta temática. Este año el informe sobre el estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo 2026 (FAO, FIDA, UNICEF, PMA y OMS) muestra que, si bien los niveles de hambre en el mundo disminuyen por tercer año consecutivo, persisten las disparidades regionales. Además, se examina el alto costo de una dieta saludable. El año 2025 el hambre afectó al 7,8 % de la población mundial (descenso con respecto al 8,1 % registrado en 2024 y el 8,6 % en 2022), con 2100 millones de personas que sufrieron inseguridad alimentaria moderada o grave. Una buena noticia es que se constataron los primeros indicios de mejora en África desde la adopción de la Agenda 2030. 

El informe muestra que, en general, la calidad de la dieta sigue siendo deficiente en todo el mundo, observándose que las dietas saludables siguen estando fuera del alcance de miles de millones de personas (eje. en África dos tercios de la población no pueden costearse una dieta saludable). De forma global, si bien el número de personas que no pueden permitirse una dieta saludable en todo el mundo se redujo de 2 970 millones de personas (el 37,4 % de la población mundial) en 2021 a 2 690 millones (el 32,7 %) en 2025, el costo medio de una dieta saludable en el mundo aumentó a 4,28 dólares de paridad de poder adquisitivo (PPA) por persona al día el 2025, frente a los 3,44 dólares PPA de 2021 y los 2,94 de 2017. “Curiosamente”, América Latina y el Caribe registró el costo más elevado (4,91 dólares PPA), lo que debe llamar especialmente la atención a los países de este lado del mundo.

Pero, aparte de esta información dura, cabe reflexionar las diversas aristas de la alimentación, y así explorar nuevas soluciones. Por ejemplo, desde un punto de vista meramente composicional, la solución al hambre podría ser relativamente fácil: comamos conejos o insectos, u otros animales, son fuente de proteínas de alta calidad, relativamente barata, y de menor impacto ambiental, pero ¿es eso posible? Es que alimentarse no es solo ingerir nutrientes. Por ejemplo, el solo hecho de hablar sobre “alimentos procesados” ha generado una gran discusión académica sobre la pertinencia de clasificar a alimentos entre procesados, ultraprocesados o no procesados, con el fin de guiar al consumidor a seguir una dieta saludable. Si a eso le sumamos las “tendencias alimentarias” que no responden a evidencias científicas relacionados con la nutrición, el tema se complica.

Cambiar los hábitos alimenticios tampoco es fácil, incluso si los alimentos no son tabúes para una sociedad. Se sabe que el gusto por uno u otro alimento se genera en la primera infancia y de ahí es difícil salir. Ciertamente los niños de México que gustan del ají más picante, o los jóvenes de Malasia que gustan del gusano de sagú no son “seres extraños”, simplemente el gusto (el hábito) por esos alimentos se ha generado y para ellos ya es normal. Un ejemplo más cercano es el poco consumo en Chile de alimentos que tenemos en abundancia y que, en algunos casos, antes se consumían más, como las algas marinas y pescado/mariscos, ¿la razón? No se ha generado el hábito de su consumo en la población actual. Por otro lado, existe el fenómeno de la neofobia alimentaria, que es un instinto que nos genera rechazo a productos nuevos o desconocidos. Esta aversión está ausente en recién nacidos, pero aumenta mucho desde los dos años, disminuyendo durante la vida adulta y volviendo a manifestarse en la tercera edad. Este instinto ayudaba mucho para evitar consumir alimentos potencialmente tóxicos en la naturaleza, especialmente en grupos etarios menos resistentes, pero hoy puede representar una dificultad a la hora de incorporar nuevos productos, aunque sean saludables y, ciertamente, inocuos.

Se podría conversar mucho sobre los distintos aspectos que conlleva el gran tema de la “alimentación”. Aquí se expuso solo un pequeño ejemplo sobre los desafíos de incorporar nuevos productos teniendo como barrera el gusto adquirido y la neofobia alimentaria, en un contexto de necesidad por bajar el costo de una dieta saludable. La conversación está abierta.

La Alimentación es un área que se estudia científicamente, la desarrollamos en las universidades con alto rigor y formamos profesionales que han dado prestigio y reconocimiento a la Ingeniería en Alimentos chilena en el mundo.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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