Publicidad
Lo engañoso de algunas estadísticas sobre el desempleo Opinión

Lo engañoso de algunas estadísticas sobre el desempleo

Publicidad
Sergio Arancibia
Por : Sergio Arancibia Doctor en Economía, Licenciado en Comunicación Social, profesor universitario e investigador Instituto Igualdad
Ver Más

Seguramente montos de trabajo tan modestos llevan a que el trabajador no tenga previsión alguna y se le califique, en consecuencia, como trabajador informal, pero siempre en el gran paquete de los empleados y no entre los desocupados.


El Mostrador Fuente Preferida

Para analizar en toda su profundidad la crisis laboral que impera actualmente en el país, es imprescindible conocer con precisión el significado de algunos conceptos que se usan corrientemente en ese campo.

La desocupación se suele medir por la vía de la cantidad de desocupados que existen en un momento determinado en el territorio nacional, y por el porcentaje que ellos representan de la fuerza de trabajo. Ese porcentaje es lo que se denomina corrientemente la tasa de desempleo o de desocupación y es el indicador que más se utiliza en el debate económico y político.

Pero para llegar allí es necesario conocer cómo se define a los desocupados. Ellos son los hombres y mujeres que no están trabajando en forma remunerada, pero que declaran buscar activamente trabajo, por lo menos en el momento de la encuesta con la que se construyen las estadísticas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

Otro grupo importante en este campo laboral son los que se califican como «inactivos potencialmente activos», que son aquellos que no tienen trabajo, pero no lo están buscando activamente, por lo menos a la fecha de la encuesta. No se les califica en las estadísticas como desocupados porque no buscan trabajo, aun cuando lo hayan buscado durante más de un año sin encontrarlo y hayan abandonado una búsqueda que les ha resultado infructuosa, pero declaran que estarían dispuestos a trabajar si las condiciones económicas del país así lo muestran como posible.

Según estos conceptos así definidos, si una cierta cantidad de desocupados se aburre de buscar trabajo porque llevan meses buscándolo sin conseguir nada, entonces dejan de ser desocupados y pasan a engrosar las filas de los inactivos. Baja la tasa de desocupación. Eso puede llevar a algún funcionario gubernamental a hacer declaraciones planteando que la política económica ha logrado una exitosa disminución de la tasa de desocupación que impera en el país.

Al revés, si una cierta cantidad de los inactivos decidiese salir a buscar trabajo, aun cuando no lo encuentren, esa actitud distinta haría aumentar la tasa de desocupación. En ambas situaciones la cantidad de población que está efectivamente trabajando no ha variado un ápice, pero ese cambio en las actitudes lleva a que cambien la tasa y la masa de los desocupados.

También puede suceder que algunos desocupados decidan lavar un par de autos, o regar un jardín, para conseguir una modesta remuneración, o que la señora Juanita haga tortas y las venda en el vecindario para los cumpleaños y celebraciones, o que algún desocupado gaste algunas horas en vender mercancías en la vía pública. Basta una hora de trabajo a la semana para que una persona pase a considerarse, de acuerdo con las estadísticas oficiales, como trabajador activo, y deje de ser considerado un desocupado y para que baje, por lo tanto, la tasa de desocupación que existe en el país. Basta una hora a la semana.

Seguramente montos de trabajo tan modestos llevan a que el trabajador no tenga previsión alguna y se le califique, en consecuencia, como trabajador informal, pero siempre en el gran paquete de los empleados y no entre los desocupados. Eso muestra lo borrosa que es la frontera que separa a los desocupados de los informales y que muchas veces se confundan unos con otros.

Así que, de acuerdo con estas reflexiones, si a usted le dicen que bajó la tasa de desempleo, asegúrese de que le informen también si eso sucedió porque muchos de los desocupados pasaron a la categoría de trabajadores informales o a la categoría de inactivos o si efectivamente se crearon nuevos puestos de trabajo formal. Si no le informan de todo aquello, le estarán dando una información incompleta, que se acerca bastante a una mentira.

 

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

Inscríbete en nuestro Newsletter El Mostrador Opinión, No te pierdas las columnas de opinión más destacadas de la semana en tu correo. Todos los domingos a las 10am.

Publicidad